Marabinos cambian tradiciones navideñas por altos precios

Andrea Guerrero / Maracaibo / [email protected]
Las hallacas, los estrenos y la pintura de las casas son algunas de las costumbres decembrinas que han sido sustituidas por el bollito o tamal, ropa usada y cal preparada, respectivamente

Foto: Cortesía

Vanessa Araujo es una de las centenares de madres zulianas que no podrán continuar con algunas tradiciones decembrinas que dictan las costumbres venezolanas.

La hallaca por un bollito o tamal, la hoja de plátano por papel aluminio, el mastique por cal preparada e inventar excusas del por qué Santa no llegó son algunas de las travesías por las que han tenido que pasar las familias por solventar las fiestas navideñas. 

Araujo es madre soltera de tres niños, ama de casa, sujetada a las cuotas económicas de su antigua pareja. Contó a Diario La Verdad que sus cenas navideñas ya no son como antes.

Le ha tocado cambiar su pan de jamón por pan de queso y, muchas veces con pocos ingredientes prepara para sus hijos una ensalada de pollo, porque hacer un guiso de gallina es sumamente costoso para ella debido al incremento acelerado de la inflación. 

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) resaltó que la inflación en octubre se ubicó en 14,5 %, mientras que en septiembre se encontraba en 11,5 %.

Y para el Banco Central de Venezuela (BCV) entre estos dos meses el valor del dólar se depreció 4,7 %, en tanto que en el mercado paralelo la depreciación fue de 8,9 %. 

Ante esta realidad, muchos son los venezolanos que luchan por mantener sus costumbres. Probar un bocado de hallaca, estrenar ropa, comprar juguetes para toda la familia o adquirir uvas para su conteo antes de la medianoche son parte de las tradiciones que se desean conservar, pero se han sustituido por productos a bajo costo.  

Sustituciones en las mesas

Vanessa Araujo aseveró que “consumir un pan de jamón es muy caro, ya que oscila entre 6 a 10 dólares; y con esos 10 dólares compro un poquito de queso, jamón arepero y de lo que queda en verduras para el resto de la semana".

Acotó que por lo menos espera tener en su pequeña mesa de plástico, este 24 y 31 de diciembre, “una hallaca, pan de queso o pancitos de fiesta, una ensalada y si mi expareja me ayuda hago pasticho, porque hacer macarronada es un lujo". 

Asimismo, resaltó que para esta época pintar la casa es sumamente imposible, “yo tengo algunos hermanos afuera del país, si me ayudan pinto mi casita que está muy deteriorada".   

Cal preparada por masilla

El ama de casa resaltó que tiene más de cuatro años que no pinta la casa porque no tiene una entrada económica estable. Pero en su anhelo de recibir el año con olor a nuevo, desea comprar cal con cemento por ser mucho más económico que comprar masilla.

“Para arreglar los cuartos de mis muchachos y tapar algunas filtraciones que últimamente se han reflejado por las lluvias sale más barato comprar cal con cemento que masilla. La cal preparada cuesta 1 o 2 dólares el kilo, mientras que un potecito de mastique sale a 10 dólares".

“Trapos usados” en vez de estrenos

Debido al incremento excesivo de los precios en la ropa, los padres de familia no tienen la posibilidad de comprarle los estrenos a sus hijos para las dos últimas semanas del año, por lo que prefieren  sustituir ropa nueva por “trapos usados”.

“Ya no es como antes, hace 10 años atrás toda mi familia se compraba ropa para todo el mes de diciembre y parte de enero. Ahora, es imposible, prefiero comprarles ropita a mis muchachos que a la final estos meses son para ellos o si no, en la corotera venden ciertos trapos usados en buen estado”, comentó Ana Rangel, de 42 años, madre de 4 hijos, mientras veía ropa en el callejón de los pobres.   

Sonia Wong, de 34 años, comerciante de Plaza Lago, acotó que en años anteriores, por lo menos en el centro de Maracaibo, para estos meses, se veía cierta fluidez en la compra de ropa y calzados, “pero es lamentable, cómo las ventas han bajado muchísimo, porque la gente prefiere comprar comida que ropa. Esperamos que este año mejore pronto”.

¡Santa no llegó por no tener pasajes!

Por otro lado, los precios elevados y tiendas con poco inventario es el actual panorama de las jugueterías en Maracaibo, situación que empieza a preocupar a los padres.

Comprar un juguete escapa de la realidad económica de un asalariado o un pensionado. El costo en Las Playitas de un pequeño juguete oscila entre 10 a 25 dólares. 

Andrea Camacaro, madre de cinco hijos, recalcó que se siente muy preocupada y angustiada porque no tiene cómo comprarles un regalo para este 24 diciembre ya que su ingreso económico es el salario mínimo.

Agregó que el año pasado tuvo que inventar varias excusas para decirles a sus hijos que “Santa no había llegado porque no tenía pasajes para llegar”.

Estas son algunas de las realidades que viven cada día los venezolanos para continuar con las antiguas tradiciones que reinaban en sus hogares en las fiestas decembrinas. La realidad económica golpea a cientos de familias que suspiran por unas mejores navidades, como en otrora.

 

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