Comerciantes del Centro se quedaron esperando la flexibilización 

Marvelis Campo Crespo / Maracaibo, Zulia / [email protected]
Decenas de dueños de negocios y empleados acudieron ayer al casco central pero no pudieron abrir sus locales

(Fotos: Marvelis Campo Crespo)

Luego de cinco meses de cuarentena radical, los trabajadores de los distintos centros comerciales ubicados en el Casco Central de Maracaibo se trasladaron a sus lugares de labores para reabrir de nuevo sus establecimientos, pero le fue imposible. 

Propietarios, empleados y compradores de Ciudad Chinita, Caribe Zulia, Gran Bazar, Cima, San Felipe, Bingo Reina, Las Playitas, el Callejón de los Pobres, incluso el mercado Las Pulgas llegaron la mañana de este lunes 10 de agosto al centro con la esperanza de iniciar una nueva jornada laboral. 

Pero encontraron que las vías de acceso al lugar se encontraban cerradas por funcionarios de la Policía Nacional (PN), el Cuerpo de Policía del Estado Zulia (CPBEZ) y Guardia Nacional (GN), quienes retenían a las personas que querían  pasar a sus almacenes. 

Los oficiales les informaron a la multitud que el centro de la ciudad aún no entraba en la semana de flexibilización 7X7 anunciada por el Gobierno Nacional. Información que horas más tarde fue confirmada por la autoridad regional, quien precisó que aún no se aprobó la reapertura del casco central. 

Buscan nuevas alternativas 

Al respecto, los trabajadores de los centros comerciales y locales de los alrededores manifestaron estar cansados de la situación. 

Argumentaron que son “muchos los padres de familia que dependemos de este trabajo para alimentar a nuestras familias”, expresó José Báez, trabajador de una zapatería ubicada en San Felipe. 

Los vendedores de ropa, electrodomésticos, calzados y de las distintas mercancías que se encuentran en el centro precisaron tener que reinventarse para poder comer. 

Liznell Rangel, de 30 años, trabajadora del Caribe Zulia señaló que “es difícil lo que se está viviendo con la pandemia, pero es más difícil estar sin trabajo. Yo pensé que hoy nos iban a dejar trabajar. Así nos iremos a morir de hambre”. 

También argumentó que “fíjate, el dólar casi en 300 mil, no hay dinero, no hay agua ni luz, el gobierno no hace nada por solucionar esto y para colmo aún no van abrir el centro”. 

Contó que vende de todo en su hogar, con la finalidad de lograr el sustento de sus hijos, quienes tienen siete y cuatro años. “Yo vendo tetas, hielo, refresco y chucherías para poder darle un plato de comida a mis hijos”. 

“Nos obligaron a pintar”

Desde el pasado 24 de mayo los buhoneros, mayoristas y revendedores de Las Pulgas buscan cómo trabajar por el cierre indefinido del mercado que se convirtió en el principal foco de contagios del estado. 

Yusneidy Argüello, de 22 años, quien labora desde hace siete años en Las Pulgas vendiendo víveres comentó a La Verdad lo desfavorable que son las medidas establecidas por parte del ente regional. 

“Para retirar la mercancía del lugar fue fuerte, nos costó mucho. Luego tuve que buscar con mi familia qué hacer, dónde poder abrir. Esto no ha sido fácil”, explicó Argüello. 

La joven comerciante indicó que su estrategia principal fue armar una mesa en la acera de su casa, pidiendo autorización de sus vecinos. De esta manera logró sustentar un poco su hogar. 

Sostuvo que “las autoridades regionales les exigen pintar las santamarías y los tubos que sostienen la fachada de Las Pulgas. Al igual que los funcionarios quieren cobrar 25 dólares a quienes pinten, disque por órdenes establecidas”. 

“Ellos en estos meses de cerrado el mercado no han hecho nada, eso de asfaltado es pura mentira solo han tapado los huecos. Y los puestos que están pintados ha sido por sus dueños, porque ellos lo ordenaron”, reveló un comerciante que prefirió no identificarse. 

Un dólar vale el pasaje 

Por otra parte, La Verdad realizó un recorrido por los alrededores del casco central donde observó el alto costo del transporte público. 

Pasajeros dijeron que en el transcurso de la mañana de este lunes no hubo transporte público, quienes se encontraban en el centro manifestaron haber llegado caminando. 

Sin embargo, en horas de la tarde distintos carros piratas se ubicaron en Puente España y las adyacencias del casco central. Cobraron 200 mil bolívares o un dólar por persona. 

“El pasaje está en 200, 250 mil bolívares o un dólar para trasladar a uno hasta el kilómetro 4. Los de La Limpia, Pomona y Bella Vista están cobrando 100 mil bolívares", señaló Rubén Cardozo, vendedor del centro comercial Caribe Zulia. 

Sin poder trabajar, un costo de pasaje elevado, con necesidades y un dólar que está devaluando sus inversiones son las principales queja de los comerciantes que hacen vida en el centro de la ciudad. 

Hacen un llamado a los entes gubernamentales para que atiendan sus situaciones y buscar una solución propicia para todos, porque sienten no “poder más”.

“Queremos trabajar, lo único que pedimos es que nos dejen trabajar, necesitamos llevar el pan a nuestros hogares. Exigimos que nos den una respuesta”, detalló Mervin Guerra, de 35 años.

 

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