Covid-19 podría ser un pasajero más en los “piratas” de Maracaibo

Lenys Moreno / Reyna Carreño / Maracaibo, Zulia / [email protected]
Antes del amanecer, las unidades van repletas ignorando la prohibición de transporte publico por la cuarentena. De día brillan por su ausencia

/Fotos: Reyna Carreño)

“Ey, llevame, voy pa´ las Pirámides”, “¿Pasáis por Delicias?”, “Voy pa´ Belloso”. Así piden cola los marabinos para poder movilizarse en horas de la mañana ante la ausencia del transporte público y del “resuelve” de los “piratas”, quienes aprovechan para trabajar antes de que salga el sol y evadir las sanciones por laborar durante la cuarentena estricta.

En horas de la madrugada, las unidades que circulan por zonas como Bella Vista, Santa Rita, 18 de Octubre, 5 de Julio y El Milagro van repletas o “hasta los teque teques”. Representan así un riesgo de contagio por Covid-19 dada la proximidad y la aglomeración de pasajeros dentro de los vehículos.

Son carros, vans, buses y cavas que se mueven sigilosos al amanecer. Lleva a bordo a todos los pasajeros que puedan meter dentro del vehículo, hacen solo dos viajes al día y cobra entre 150 y 200 mil bolívares. También aceptan dólares, pesos y productos que el pasajero les pueda facilitar por su traslado.

No llevan avisos ni están identificados. Pero cuando el conductor ve a un grupo de personas esperando transporte en la vía, baja la velocidad y con una señal de la mano les indica que "lleva pasajeros". La mayoría no cubre la ruta habitual, sino que cruzan por calles poco transitadas, para despistar a los policías.

Como contraste, a plena luz del día, los trasportes públicos brillan por su ausencia, lo que obliga a que muchos pidan cola para hacer sus compras y diligencias.

A partir de las 8.00 de la mañana y hasta las 12.00 del mediodía, las vías principales de Maracaibo se observan poco fluidas. Ya no hay ni “piratas”, solo algunos pocos particulares.

Los ciudadanos se preguntan, si es por respeto al decreto de prohibición del transporte público o si se volvió a agravar la problemática de la gasolina porque se agotó el cargamento que llegó de Irán.

Pese al decreto que prohíbe el transporte público, hasta hace poco más de 15 días, “los piratas” eran el “resuelve” para quienes iban a comprar comida,  medicinas y tramitar asuntos de urgencia, pero a la fecha, los “ilegales” casi ni se ven en las principales avenidas.

No hay carros ni pa un remedio

“Nos permiten salir a comprar y hacer las diligencias hasta las doce del mediodía, pero ¿Cómo nos movilizamos si no hay carros? Hasta no hace mucho, yo salía y me embarcaba en piratas, pero ya ni eso. Esta semana me tocó salir de mi casa en Pomona hasta Delicias, y por poco me regreso, porque no pasaban ni carritos ni camiones ni buses", contó Marly Angulo, quien reside en las adyacencias del Puente Pomona.

También relató que "luego de un buen rato, pasó un carro pirata y me fui hasta el centro. Le pagué 100 mil bolívares. En el centro no había nada que fuera hasta Delicias, me tocó seguir a pie y de regreso a mi casa, todo el trayecto fue caminando”.

Comenta que para poder abastecerse de comida tiene que caminar largas distancias. Lo más cercano para ella es el Mercado Corito en Haticos por Arriba y aún así le queda lejos.

No puede ir a los grandes mercados, donde algunos productos son más baratos. Le quedan a kilómetros de distancia. No tiene carro propio y es casi imposible embarcarse en trasporte público. A partir de las 8.00 de la mañana, no hay unidades.

Carlos Manzanillo reside en Veritas. Caminó hasta Bella Vista y pudo embarcarse fácilmente en un bus, pero a diferencia de Marly, tuvo que salir antes de las 7.00 de mañana. 

Sigilosos al amanecer

Los camiones tipo chirrincheras en Santa Rita no dejan escapar el chance. La unidad va full hasta su destino. Van pegados unos a otros. Algunos pocos no tienen tapabocas.

El riesgo para el aumento de contagios de Covid-19 es latente. En la misma vía, a partir de las 7.30 de la mañana, la realidad es otra. Ya no se ven los “piratas”. La gente cubre gran parte de las aceras caminando para hacer sus diligencias.

“Por aquí todo el mundo se va caminando para hacer sus compras”, relata Rafael Ramírez, quien reside en la avenida Santa Rita. Los habitantes de esta zona tienen una ventaja: Los supermercados les quedan más cerca que a los habitantes del sur.

“A mí me tocó ir de mi casa en Haticos hasta el barrio Los Andes a llevarle unas medicinas a mi papá. Eran como las ocho de la mañana y la carretera estaba casi sola. Gracias a Dios pasó un vecino y me dio la cola", relató María Fernández desde la zona sur de Maracaibo. 

También asegura que "de regreso, me uní a un grupo que pedía cola a los que pocos que pasaban, hasta un camión cava nos llevó en la parte de atrás y le pagamos 80 mil bolívares cada uno”.

 

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