La “furtiva” flexibilización de la cuarentena en Maracaibo

Reyna Carreño Miranda / Maracaibo, Zulia / [email protected]
En la clandestinidad, tiendas, comercios, talleres y personas se fueron olvidando del miedo al Covid-19 y se dejaron llevar por la necesidad

(Foto: José Nava / José Gil)

Cuánto tiempo lleva realmente la cuarentena en Maracaibo. Todo depende de la zona de la ciudad y de las actividades que se realicen en cada sector. Lo cierto es que del confinamiento y la restricción casi ya no queda nada.

Por ejemplo, La Verdad conserva registros fotográficos y testimonios de que en el centro de la ciudad nunca se cumplió la cuarentena a cabalidad hasta antes de su intervención definitiva el pasado 24 de mayo.

No solo permanecieron activos los comercios de alimentos y medicinas, sino que todas las actividades comerciales formales e informales del casco central se mantuvieron, aun cuando se ajustaron a los días de restricción que operaron a partir del 8 de abril, con permiso para laborar martes, jueves y sábado.

Ventas ropa y calzado, repuestos y reparación de celulares, mercerías, almacenes y casi todo lo que opera, no solo en Las Pulgas, sino en los centros comerciales adyacentes, jugaron a mantenerse al margen de la cuarentena.

Quien conoce el casco central de Maracaibo sabe que cada esquina, cada callejón y cada acera es un puesto de trabajo que moviliza cientos de compradores. Además, la zona sirve como “parada” a todas las rutas de transporte público que circulan por la ciudad.

¿Podían trabajar o no?

Cuando el domingo 15 de marzo Nicolás Maduro decretó  Alarma Nacional y cuarentena colectiva, dejó clara “la suspensión de todo tipo de actividad social y económica”, con excepción de la distribución de alimentos, servicios sanitarios, servicios de seguridad”.

Luego, el lunes 16 de marzo, la municipalidad hizo público el decreto 0023-2020, que estableció las normas y sanciones para el comercio permisado en la ciudad: “restaurantes, carnicerías, charcuterías, panaderías, fruterías y supermercados, podrán ejercer su actividad de manera limitada, siempre y cuando, cumplan con los lineamientos establecidos por la OMS”.

Quedaron fuera del permiso para laborar “establecimientos y actividades comerciales que generen aglomeración de personas”. Es decir, todo lo demás.

El mismo lunes 16, en rueda de prensa, la Gobernación del Zulia ordenó el cierre del mercado Las Pulgas y de todos los centros comerciales de Maracaibo. Aunque dos días después, el 18 de marzo admitió que le había otorgado permiso al mercado municipal para trabajar “si conservaban las normas de prevención como uso de tapabocas y desinfección de manos”.

La flexibilización “bajo cuerda”

Pero mercado Las Pulgas aparte, en toda la ciudad se fue gestando una “flexibilización furtiva” de actividades comerciales que caminó a la par de la necesidad de vendedores y clientes.

Ventas de repuestos, ferreterías, talleres, peluquerías, floristerías, papelerías, pulilavados, piñaterías y hasta almacenes, ventas de celulares y colchonerías que ponen como mampara tres paquetes de harina y dos de arroz en el frente.

Tal es el caso de un pulilavado ubicado en las adyacencias de Los Patrulleros, donde los mismos uniformados llegan a “gamucear” los vehículos oficiales.

En los barrios del sur de Maracaibo los abastos trabajan casi que 24 horas al día, con la Santamaría abajo. El cliente hace su pedido por mensaje de texto, le envían la cuenta, paga por “pagomóvil” y después retira la mercancía.

Jefferson Farías, quien administra una pequeña bodega en la sala de su casa, admite que más de la mitad de los productos que expende son de procedencia Colombiana, aunque refiere que le compra a un tercero que viaja por las trochas a Maicao todas las semanas.

Se conoció de peluquerías y barberías que trabajan “a puerta cerrada” y donde los clientes hacen citas, llegan a escondidas, dan “santo y seña” y entran al recinto donde la aglomeración y la falta de normas preventivas “juegan marullo”.

Lo mismo pasa con los diferentes tipos de talleres para vehículos, que laboran en la clandestinidad, con las puertas cerradas pero con una “normalidad sin supervisión” adentro.

En modo circulación furtiva

  • Maryuli Negrón trabaja peluquería y “hace uñas”. Cada semana hace hasta cuatro viajes a diferentes zonas de Maracaibo, donde sus amigas le organizan jornadas de trabajo con hasta 10 vecinas, a quienes les arregla “pelo y manos”. Compraba sus implementos en Las Pulgas.
  • Betty Azuaje trabajaba en un gimnasio. Ahora da clases a domicilio de bailoterapia, pilates o yoga para grupos familiares o de amigos que quieran mantenerse en forma.
  • Rosmery Rincón tiene una pequeña floristería en la que abrió una venta de verduras, para poder mantener activo su negocio. El camión de las flores llega puntual cada semana.
  • William Borjas dicta “tareas dirigidas” a domicilio a grupos de hasta siete niños de una misma familia o vecinos de un edificio o calle. Vive en Pomona y se traslada a diferentes sectores de Maracaibo.

Surtido de combustible: la guinda del pastel

Aunque la “flexibilización clandestina” viene operando desde inicios de la cuarentena en Maracaibo, dos eventos fueron trascendentales para que los marabinos se aflojaran las mascarillas y las normas de prevención.

Una fue la extensión del horario hasta las 6.00 de la tarde con la supuesta flexibilización de actividades para talleres, ventas de repuestos e industrias que se promulgó el pasado 7 de mayo.

Los comercios de esos ramos que abrieron ya no volvieron a cerrar, pero al echar a atrás su apertura controlada y supervisada, quedaron en la clandestinidad desordenada.

Pero el gatillo que detonó la locura social fue la reciente apertura de las estaciones de servicio marabinas. El aroma a gasolina produjo una euforia caótica y colectiva que cuatro días después mantiene a Maracaibo “como si fuera 24 de dicembre”.

 

Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones, descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/diariolaverdad y dale click a +Unirme. Además, sigue nuestro perfil en Instagram @diariolaverdad y Facebook  y Twitter @laverdadweb.

Más noticias

Comentarios
© 2017, Diario La Verdad. Maracaibo. Venezuela C.A. RIF J-30540623-5. Términos Legales. Contáctenos via: [email protected] , [email protected] o [email protected]
Desarrollado por Miguel Guadarrama