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La tragedia de las más de 100 horas sin luz en Maracaibo

Julio Gutiérrez / Maracaibo, Venezuela / Diariolaverdadweb@gmail.com
La ciudad permaneció sin electricidad y sin agua desde casi las 5.00 de la tarde del 7 de marzo hasta pasadas las 9.00 de la noche del 11 de marzo de 2019

(Fotos: José Nava)

Cuando los zulianos se disponían a salir de sus sitios de trabajo, a pocos minutos para las 5.00 de la tarde del jueves 7 de marzo de 2019, se suspendió el servicio eléctrico en Maracaibo y en el estado.

Algunos residentes de algunas zonas de la ciudad y de los municipios ni cuenta se dieron. Muchos sectores permanecían bajo el esquema de racionamiento desde las 12.00 del mediodía. 

Otros pensaron que se trataba de una de las acostumbradas fallas en el servicio durante los últimos años.

Pero, el rumor de un apagón general comenzó a circular por las redes sociales, ante los reportes de ausencia de electricidad en otros estados, y de allí saltó a las calles y hogares.

Seguía bajando el inclemente sol de la región y a medida que la gente llegaba a sus casas confirmaba, sorprendida, a través de diversas vías que se trataba efectivamente de un “blackout” en el Servicio Eléctrico Nacional (SEN).

El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, declaró a las 6.00 de la tarde a VTV, en Caracas, que 11 estados se quedaron sin electricidad como consecuencia de un acto de sabotaje en Guri, la principal central hidroeléctrica del país. 

Zulia se contaba entre los primeros afectados. Más tarde se conoció que la afectación sumaba los 23 estados.

La abogada marabina Jeniré Villalobos rememora que al final de ese día “cuando salí del trabajo, las calles estaban solas y demasiado oscuras, desde la zona industrial norte donde trabajaba hasta mi casa en San Francisco. Ni una lucecita. 

Solo los comercios que tenían plantas permanecieron abiertos, colmados por quienes buscaron abastecerse de comida, sobre todo productos no perecederos, velas, agua mineral y hielo, entre otros. 

Y comenzaban los pagos con transferencias electrónicas o dólares en efectivo ante la imposibilidad de usar los puntos de venta. Y también la especulación con los precios. 

Algunos esperanzados en que se trataría de algo pasajero y otros pensando lo peor, debido a los anuncios previos realizados por expertos del sector sobre una suspensión del servicio durante varios días, los zulianos enfrentaban la primera de cuatro y hasta cinco noches totalmente a oscuras.

No se imaginaban que sería el apagón más largo de la historia de la entidad y del país.

“La primera noche no me pareció tan grave, mantuve la calma, porque nunca por mi mente pasó que fuera tan atroz. No me lo tomé tan a pecho hasta que amaneció”, recuerda Johana Romero, residente de Bella Vista, en Maracaibo.

Viernes 8: rumores

Tras más de 12 horas sin electricidad, Maracaibo amaneció casi paralizada e incomunicada el viernes 8 de marzo. Movilnet y Digitel no tenían señal y la de Movistar era intermitente. Se esfumaba la esperanza del regreso de la electricidad. Y comenzaban las complicaciones.

Aunque circulaba poco transporte público por las calles, algunos trabajadores salieron a sus puestos de trabajo. Durante la noche, a muchas personas se les descargaron las baterías de los celulares. 

Solo las emisoras de radio con planta eléctrica siguieron transmitiendo. Fue por la radio mientras se trasladaba en su carro hacia el trabajo que Villalobos se enteró, a primera hora del viernes, que era un apagón general lo que ella pensaba que era racionamiento desde la tarde del jueves. 

Mientras transcurría la mañana, desde Miraflores se anunció la suspensión de las actividades escolares y laborables ese día, públicas y privadas.

También desde Miraflores, transcurridas las primeras 20 horas, se informó del restablecimiento del servicio en los estados Anzoátegui, Monagas y Nueva Esparta, y que en “unas horas” tendría lugar en todo el territorio nacional.  

Se reiteraba que el apagón fue producto de un sabotaje en medio de la “guerra eléctrica dirigida por el imperialismo estadounidense” para “someter al pueblo venezolano”. 

Pareció un día feriado en Maracaibo. Hubo poco tránsito. Se economizaba la gasolina ya que había muy pocas estaciones funcionando con planta para reponer la gastada. Y las pocas activas estaban colapsadas. Las colas eran kilométricas. Las escuelas y las empresas permanecieron cerradas.

En los hospitales públicos solo se atendieron las emergencias y la UCI, donde había planta eléctrica. En las maternidades, como la Castillo Plaza, no realizaron cesáreas, solo partos. La mayoría de los pacientes renales no recibió diálisis.

Donde sí había gente era en algunas panaderías y supermercados abiertos, en los que largas colas había que hacer para adquirir algún producto. 

Tampoco hubo servicio de agua. El bombeo que se había restablecido ese día para la zona norte, después de una semana sin el servicio, se paralizó por completo. Esto generó algunas protestas.

Pero la incertidumbre comenzó a adueñarse de los zulianos ante la falta de información sobre el origen del apagón y la posibilidad de restablecimiento del servicio en el estado.

“Uno se sentía arrecho, desesperado e impotente porque nadie informaba, además con los teléfonos apagados, la nevera descongelada, sin poder tomar agua fría, sin dinero en efectivo y pensando en cómo se sentirían las personas mayores y los niños”, rememora Inés Silva, del sector Amparo.

Fue un día de muchos rumores y especulaciones. Circularon en las redes sociales imágenes de supuestos destrozos en Guri, que finalmente se comprobó eran falsas.

Y la preocupación por la comida también reinó. “Teníamos la nevera llena de comida y empezamos a pensar que podía perderse, y comenzamos a cocinarla toda para conservarla mejor hasta que nos durara, que no sabíamos cuánto sería”, agrega Silva.

Y así, esa tarde, se cumplieron las primeras 24 horas sin electricidad en la capital zuliana y en la región. Y llegó también la segunda noche totalmente a oscuras. 

La mayoría volvió a preparar la comida y a cenar a la luz de las velas y así también en varias casas se jugó dominó. Se trataba de mantener el ánimo en medio de tanto caos.

Quienes tenían las posibilidades económicas llenaban desde temprano los hoteles de la ciudad buscando refugio, que estuvieron abarrotados durante el día por aquellos que buscaban cargar sus celulares.

Sábado 9: Comida podrida

Salió el sol el sábado 9 de marzo y la región continuaba sin electricidad. La esperanza perdida sumaba un segundo día, que transcurrió también sin agua. Y en muchos hogares no podían usar tampoco el líquido almacenado en tanques.

Y aumentó ese sábado la concentración de familias en un solo lugar, para ayudarse con comida, carga de los celulares y apoyo psicológico. 

“Nos unimos más como familia, como los teléfonos estaban descargados y no se podía usar la televisión conversamos más y, además, comimos siempre juntos y mucho, para evitar que la comida se perdiera. Eso nos ayudó”, cuenta Luis Martínez. 

La fábricas de hielo se abarrotaron de personas buscando el producto para ingerir agua fría y conservar alimentos.

Y mientras en la mayoría de los estados llegaban a las casi 48 horas sin energía eléctrica y con intermitencia en aquellos con el servicio, Nicolás Maduro reapareció en público en Miraflores para informar que contra el sistema eléctrico hubo cuatro ataques: dos cibernéticos, uno electromagnético y el incendio en una subestación eléctrica en el sur del país.

En Caracas, la energía se restableció ese día por períodos de varias horas en algunos sectores, mientras que en Maracaibo, muchas personas y negocios, perdían varios kilos de alimentos que necesitan refrigeración para su conservación. Se pudrieron con los congeladores apagados.

“La carne y el pollo se nos dañó. Fue muy, pero muy desagradable, además de tomar siempre agua caliente”, afirmó Yoel Barrios, de El Manzanillo, en el municipio San Francisco.

Cayó la tarde del tercer día sin “luz” y durante la noche, desde su cuenta en Twitter, Corpoelec Zulia hizo “un llamado a la comprensión al pueblo zuliano sobre la situación”. Aseguraba que se continuaba trabajando “para prontamente restablecer el servicio eléctrico”.

Mientras tanto, grupos de familiares y amigos seguían durmiendo en colchones y hamacas en las salas y porches de las casas, o en el mejor de los casos en frentes, patios, terrazas y azoteas, para combatir el calor nocturno.

Domingo 10: primeros saqueos

La entidad superaba las 60 horas sin electricidad la mañana del domingo 10 y el temor de no volver a contar con electricidad se apoderó de muchas personas.

"Fui entrando en crisis a medida que pasaban los días, porque los hijos de una prima donde me estaba quedando estaban ya desesperados porque no tomaban agua fría y querían tomar jugos de los que estaban acostumbrados y no podíamos dárselos. Trataba de darle ánimo a mi prima, aunque yo por dentro estaba colapsada. Horrible, fue horrible", dijo Romero.

Esto sucedía mientras en Caracas Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional informaba que 16 de los 23 estados, entre ellos Zulia, continuaban completamente sin energía eléctrica y seis con servicio parcial.

Y la tarde y noche de esa cuarta jornada sin electricidad, que acumulaba más de 72 horas,  sucedieron los primeros saqueos en Maracaibo y algunos municipios del Zulia.

Reportes dieron cuenta de robos a una treintena de comercios de ese día en la capital zuliana, así como en Mara y Cabimas.

Transcurrió otra noche en total oscuridad en la ciudad con la ola de destrozos a establecimientos comerciales en varios sectores de la ciudad y el hastío de los marabinos que sumaban más horas durmiendo mal, sin aire acondicionado y soportando altas temperaturas, aunque nadie salió a la calle a protestar.

Esa misma noche, a las 7.30, en algunas zonas de la Costa Oriental del Lago, comenzó a llegar la luz, según narra Oliva de Gutiérrez, residente de Ciudad Ojeda. Pero, “se fue nuevamente a las 8.30 y volvió a las 12.30 de la medianoche del lunes”, agregó.

Lunes 11: Volvió la luz

 

Mientras, en Maracaibo y demás municipios todo permanecía apagado desde hacía más de 80 horas cuando despuntó el alba el lunes 11. Ya las raciones alimenticias y la paciencia de los marabinos llegaban a puntos críticos.

Además, debido a los saqueos de la noche anterior, pocos negocios abrieron sus puertas.

Seguía desolada la ciudad, a pesar de ser lunes. Continuaban suspendidas las clases y actividades laborales. Se ordenó el domingo desde Miraflores. 

En Caracas, diputados de la Asamblea Nacional reportaban hasta ese momento 24 personas muertas en el país por el “blackout”. 

Ya el día anterior se anunciaron 296 solo en el Hospital Universitario de Maracaibo. Pero, ni unas ni otras fueron confirmadas.

Sin embargo, la Red de Derechos Humanos del Estado Zulia (REDHEZ) registró, el martes 12, unas 17 muertes en los centros de salud de la región, entre ellos pacientes renales por falta de diálisis. 

A mitad de la tarde comenzó a restituirse el servicio en el municipio San Francisco y después de las 9.00 de la noche en Maracaibo. “Aquí en la parroquia Santa Lucía llegó a las 9.30 de la noche, después de más de 100 horas ininterrumpidas”, recuerda Andrés Medina. 

Esto no impidió una segunda noche de robos en la ciudad. Fue cuando saquearon el Sambil y supermercados como Paga Poco.

Esta ola de saqueos durante dos noches dejó a más de 350 comercios, entre supermercados, panaderías, carnicerías, ferreterías, farmacias, centros comerciales y grandes empresas, con pérdida total de la mercancía y destrozados. También, más de 150 detenidos.

Se contaron locales como Makro, Nasa, Farmatodo, Centro 99, Supermercado Latino, Hogaret, Polar, Ferremall y Mango Bajito, ubicados en La Curva de Molina, Circunvalación 2, Veritas, Belloso, La Limpia, Ziruma y Pomona, entre otras zonas. 

Sin embargo, a pesar de que la “luz” fue recibida con gran alegría por los marabinos, sobre todo por las personas de la tercera edad, los niños y los enfermos, algunos sectores de Maracaibo y municipios, como Machiques de Perijá, Guajira y Mara, superaron las 120 horas sin electricidad.

 

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