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Rumores de niños secuestrados no son nuevos en Maracaibo

Julio Gutiérrez / Maracaibo, Venezuela / Diariolaverdadweb@gmail.com
Son muchas las noticias falsas y sin fundamento que circularon en la ciudad, sin denuncias y sin soportar una confrontación científica

(Fotos: Agencias)

El rumor del presunto secuestro de menores de edad en instituciones escolares y otros sitios en Maracaibo y el resto del país para quitarles y traficar con sus órganos terminó convertido en una noticia falsa.

El hecho recuerda otros runrunes que circularon entre la gente tiempo atrás como si de hechos reales se tratara, cuando en realidad no eran más que ficciones.

Se trata de leyendas urbanas que ahora tiene el Internet y las redes sociales como principal medio de propagación, inmediato y de mayor alcance. Se convierten en sus principales cómplices.

Algunas de estas conjeturas son de larga data. Sin embargo, otros sucedieron a comienzos de siglo, como la de las jeringas con sangre contaminada con el VIH, que llevaron a muchas personas a dejar de acudir a discotecas y centros comerciales, entre otros establecimientos.

Se especulaba que personas sin escrúpulos daban “pinchazos” contagiados que causaban el desarrollo del incurable sida.

Los marabinos no estuvieron ajenos a esa información sin sustento científico y así fueron muchos los que se abstuvieron de ir a un mall que se le relacionó con las supuestas inyecciones con VIH, así como a discotecas, entre ellas las de la comunidad LGBTI.

Circuló también en la capital zuliana, al igual que en otras partes del mundo, el rumor de la existencia de asientos en salas de cine con jeringas contaminadas con el VIH.

Secta satánica

A comienzos también de la centuria, los menores también fueron objeto de un runrún sobre su robo por parte de una presunta secta satánica para asesinarlos.

Se especulaba que personas con atuendos de sacerdotes y monjas buscaban a los infantes en las instituciones educativas.

Y restos de animales muertos en tumbas de cementerios de la ciudad alimentaban la leyenda de supuestos rituales por integrantes de estas agrupaciones.

Más reciente, a través de las redes sociales, el año pasado circuló fuertemente que efectivos militares se estarían llevando reclutados a niños y adolescentes de las escuelas y liceos del país.

Se llegó, incluso, a mencionar los centros educativos en los que el hecho ocurría sin que existiera confirmación alguna de la situación irregular.

Se especuló que se trataba de una acción gubernamental para preparar a los adolescentes para la defensa del país en caso de una invasión militar.

Uno de los elementos que llegaron a determinar que estos runrunes no eran más que leyendas urbanas fue la ausencia de denuncias por parte de personas afectadas.

Por ejemplo, las autoridades en Zulia no manejan denuncias sobre el supuesto rapto de menores de edad por parte de mafias dedicadas al tráfico de órganos.

En ese sentido, el gobernador Omar Prieto desmintió este martes “por completo, que exista un secuestro, ya que ningún organismo ha tenido una denuncia sobre este tema”.

También llama la atención que se trata de campañas desinformativas que alimentan cierto morbo y que buscan generar miedo en la población ante determinados hechos que suceden o que podrían suceder, alimentados con historias cinematográficas.

La ciencia descarta

 

Además, son noticias que no superan pruebas científicas o de veracidad, como el caso de las jeringas con el virus causante del sida. Se quedan en el imaginario popular.

Los especialistas aseguran que el VIH fuera del organismo es muy lábil, se inactiva con facilidad, pierde enseguida su capacidad infectante y es incapaz de reproducirse.

En ese sentido, La Organización Mundial de la Salud indica que se transmite a través del intercambio de determinados líquidos corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales. 

También se puede transmitir de la madre al hijo durante el embarazo y el parto. 

Además, descarta que no es posible infectarse en los contactos ordinarios cotidianos como los besos, abrazos o apretones de manos o por el hecho de compartir objetos personales, agua o alimentos.

Igual sucede en el caso de llevarse niños para retirarles los órganos, cuando en la mayoría de los casos les quitarían la vida, para ser trasplantados a personas que los necesiten para sobrevivir.

La conjetura hace referencia al tráfico de riñones y de córneas, principalmente.

Debido a la complejidad del procedimiento, son varias las condiciones que se necesitan para que esos supuestos tejidos extraídos resulten en trasplantes exitosos. 

Tiene que ver con las numerosas pruebas previas de compatibilidad de tejidos y otras que deben realizarse a donante y a receptor, así como con los grupos sanguíneos de ambos y la edad y la salud del donante.

También influyen las condiciones del quirófano, y la formación y experiencia de los cirujanos y del resto del equipo, entre otras.

En Venezuela, por ejemplo, solo se realizan trasplantes, de riñón, en el Hospital Militar y en dos clínicas privadas de Caracas. El programa en el sector público está suspendido desde mayor de 2018.

Es por ello que este, como otros tantos mitos, va y viene en el tiempo, sin que sea una realidad, al menos en Venezuela.

Cuidar a los niños es una labor cotidiana que no debe responder a una alarma colectiva sin fundamento. Pensar y razonar unos minutos antes de pasar una información sin confirmar es una virtud que urge cultivarse por el bien de todos.

 

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