Qué está pasando en el Museo Arquidiocesano

Marylee K. Blackman T. / Maracaibo, Zulia / [email protected]
En una antigua casa de la calle Carabobo se conservan valiosas piezas religiosas e históricas 

El museo cuenta con amplios espacios en su interior (Fotos José Nava)

Muchos no lo saben, pero en el casco central de Maracaibo, justo entre la calle Carabobo y la calle Obispo Lasso, antes conocida como la calle del Diablo, se encuentra ubicado el Museo Arquidiocesano Obispo Lasso de la Vega.

La institución fue fundado por el Padre Gustavo Ocando Yamarte el 24 de octubre de 1990, el día del natalicio de Rafael Urdaneta (24 de octubre de 1788) y fue inaugurado el 24 de junio de 1991. Es la más antigua sede de la casa del Seminario Diocesano del Zulia. Su construcción data, aproximadamente del siglo XVIII o XIX y perteneció al obispo Rafael Lasso de La Vega, quien en 1813 fue nombrado obispo de Mérida en Maracaibo.

El museo es la institución que se encarga de recopilar todas las piezas tanto históricas como artísticas que hayan tenido relación con las diferentes parroquias que conforman la Arquidiócesis de Maracaibo.

Al entrar, la anfitriona es Eglee Ahumada, representante de la Universidad Católica Cecilio Acosta, que es el ente encargado de la administración de la institución.

Un recorrido santo

Casi 300 piezas, que son parte de la memoria histórica y religiosa del clero zuliano, conforman una colección digna de admirar y que albergan una gran cantidad de gratos recuerdos y curiosos datos. Muchas de ellas pertenecen al siglo XVIII o XIX, algunas fueron traídas por sacerdotes desde Europa, otras han sido recuperadas y restauradas.

El espacio cuenta con siete salas de exposición en las cuales podemos observar diferentes piezas y ornamentos propios de las celebraciones religiosas de las parroquias del Zulia.

La visita comienza en “La sala de la Natividad”, donde se cuenta la historia de la salvación a través de un pesebre, desde el nacimiento de Jesús hasta su muerte”.

En la “sala de la Capilla” podemos apreciar una réplica del altar de la Catedral de Maracaibo. “La que había antes era de madera, pero el comején la destruyó, Monseñor Ocando Yamarte pidió hacer otra pero de yeso”, cuenta la guía. 

Aquí mismo se encuentra una réplica del santo Niño de Praga, escultura que guarda una historia muy particular, llena de devoción y agradecimientos.

Igualmente podemos apreciar un par de obras del artista Julio Árraga, “La Santísima Trinidad” (1920) y “La resurrección de Lázaro”, (1927) adornan las paredes del recinto.

Continua el recorrido por la sala de “La Liturgia”, aquí tenemos ornamentos propios de la eucarística católica. Candelabros, libros litúrgicos, envases crísmales y ánforas, entre otros objetos, son parte de la colección.

“Acá tenemos este gran copón para las ostias consagradas”. El mismo fue utilizado durante las misas celebradas en la Basílica de la Chiquinquirá y luego fue traído aquí para su conservación”, refiere Eglee Ahumada.

La Chinita siempre presente

En este mismo espacio también se encuentra la primera corona usada por la Virgen de Chiquinquirá, la pieza está elaborada en un baño de plata, adornada con imitaciones de piedras preciosas. Junto a la corona reposa un libro que narra la historia de cómo llego la devoción de la Chinita a tierras colombianas. El texto está escrito completamente en el idioma latín. 

“Con la misma dignidad con la que se vestían los Obispos, se vestían los sacerdotes”, con esta frase se inicia el recorrido por la sala de “Los Pastores”, acá tenemos las casullas, estolas, mitras, guantes y zapatillas que fueron utilizados por monseñores, obispos, arzobispos y sacerdotes durante las ceremonias especiales.

“Antiguamente la vestimentas usadas eran como de príncipes, incluso calzaban zapatillas y medias, actualmente eso ha cambiado y se es menos rígido en ese sentido”.

Uno de los objetos preciados del recinto es el “Báculo”, que ha sido utilizado por diferentes autoridades eclesiásticas de la iglesia, entre ellos, Domingo Roa Pérez, Ovidio Pérez Morales y Marcos Sergio Godoy”, indica la guía. 

En otra vitrina de esta misma sala se guardan algunos recuerdos de la visita del papa Juan Pablo II en el año 1.985. También se aprecia la silla que utilizo el máximo representante de la iglesia católica durante la eucarística celebrada en los antiguos terrenos de Grano de Oro.

Museo con valor social y educativo

“El museo arquidiocesano se ve a sí mismo como un organismo evangelizador, capaz de generar servicios en el área del arte sacro, religioso, patrimonio cultural y museístico de la iglesia católica zuliana”.

Así mismo, “evangelizar a través de la cultura y desarrollar procesos investigativos, educativos y comunicacionales a través de la formación en valores y del patrimonio cultural…”, se lee al entrar al lugar. 

“En ese sentido, el museo es parte integral de la comunidad y eso nos ha permitido establecer convenios de apoyo e intercambio con varias instituciones de la región, entre ellas el Centro de Arte Lía Bermúdez, Centro Rafael Urdaneta (CRU), Teatro Baralt, el museo de artes gráficas Luis Chacón y la Alcaldía de Maracaibo”, comenta Ahumada.

Estas alianzas nos permiten desarrollar otras actividades, dirigidas especialmente a los más jóvenes, una de ellas es con el Sistema Nacional de Orquestas. “Ellos nos facilitan algunos instrumentos, como el cuatro y la flauta, para enseñar a tocar estos instrumentos a los chicos del sector”.

También contamos con el apoyo y la colaboración de varios artistas plásticos de la ciudad, algunos de ellos son Yaneth Roo, Luis Cedeño, Juan Andrade y María López, quienes ponen disposición su talento y buena voluntad para enseñar dibujo, pintura y artes plásticas en general a los interesados.

Los espacios del museo son amplios e iluminados, cuenta con un patio interno y otro externo, también posee una pequeña sala de lectura, donde los estudiantes pueden ir a realizar sus actividades y una sala de proyecciones donde hacen presentaciones de películas.

Finalmente está el área denominada la sala de “La Zulianidad”, allí se encuentra el fogón zuliano, donde pueden pasar a tomarse un café o compartir una merienda.

“Este museo es para todos, son bienvenidos a visitarnos y a disfrutar de nuestro espacio. Esta es una buena opción para que propios y extraños conozcan a Maracaibo y el Zulia desde otra óptica".

La señora Eglee Ahumada termina el recorrido con esta frase: “cuando llegaron los alemanes subieron los techos, nos vendieron ventiladores y se acabó el fresco en Maracaibo”.

El museo está abierto al público de lunes a sábado, en los horarios comprendidos desde las 9.00 de la mañana hasta las 12.00 del mediodía.

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