Diario La Verdad

La Chinita se despide esta noche de su grey

Por Luzmila Mejía Smith / lmejia@laverdad.com

La Reina Morena iniciará su último recorrido que se extenderá por seis horas. Le dirá un hasta pronto a su pueblo. Tras 36 días compartiendo con sus feligreses regresará a su camarín en una celebración con más de 206 años de tradición. Despedirla al amanecer homenajea tres sentidos de la sagrada liturgia

Sábado, 01 Diciembre 2012 00:00

1490 CLICS

El cielo se despeja justo para dar paso a su brillante trono. La gaita la recibe cual Reina del Saladillo y sus feligreses la lloran con el pesar que embarga decir adiós. No es para siempre, pero el sentimiento de separarse de La Chinita, luego de 36 días de compartir de cerca inevitablemente mueve el corazón de cada zuliano que la acompaña en su aurora. 

"Es la única procesión envuelta en un velo de misterio y misticismos interesantes", resalta José Gregorio González, coordinador de la Unidad de Estudios Patrimoniales del Acervo Histórico, al reconocer que en su aurora, La Chinita emerge sentimientos únicos en su pueblo y transforma pequeñas cosas en bendiciones extraordinarias. 

Aún recuerda la primera vez que sintió su magia en el año 95. Sentado en un banco de la Basílica de Chiquinquirá observó la llegada de tres grandes célebres gaiteros de Maracaibo: Germán Ávila, Jesús Terán y Ricardo Cepeda, vestidos con el uniforme de Cardenales del Éxito, dispuestos a dedicar la serenata de llegada a la Virgen.

Cepeda no tenía voz y presentaba sus excusas por no poder cantarle a su Chinita ante una disfonía que se agravó en una presentación anterior. Unos 20 minutos después, la imponente tablita ingresó por la puerta principal de la Basílica. "Justo en ese momento, la voz del gaitero volvió sin ronquera para sorpresa de todos los presentes. Resultó un momento especial, las notas de la Virgen Morena y la Grey Zuliana se escucharon mejor que nunca".

Son pequeños milagros, manifestó, al rememorar que los relatos de sus padres y abuelos sobre la aurora de la Patrona se caracterizan por sublimes momentos de emotividad. 

Feligresía de fiesta

Se desconoce la fecha exacta en la que inició la tradición de ver subir a su camarín a la Virgen de Chiquinquirá a la salida del sol. Los libros de Gobierno de la Basílica del 1 y 9 de junio de 1806 registran el acontecimiento de la misma ceremonia en un contexto diferente. 

Eleuterio Cuevas, párroco de la Basílica de Chiquinquirá, recuerda que en esa época los feligreses se acercaban al templo a las 4.00 de la mañana para celebrar la Eucaristía, y una hora después salían en una corta procesión por las calles del barrio El Saladillo. A las 7.00 de la mañana la tablita subía a su trono. 

La demolición del 90 por ciento del barrio y la proliferación de comercios alrededor de la Basílica en los últimos tiempos obligaron a cambiar el horario de la misa a la medianoche, y mudar la caminata hacia los lugares más poblados. Hoy se extiende por hasta seis horas.

 "La Virgen salía de parranda a despedirse de su barrio", agregó González. En las principales esquinas se apostaban los conjuntos gaiteros con sus mejores serenatas a esperar el paso de la Reina. "Se trataba del encuentro más cercano con sus parroquianos. La imagen se detenía casa por casa de familia en donde habitaban personas convalecientes o enfermas. Se rezaba por su salud".  

Sentidos de tradición

¡Milagro!, ¡milagro!, gritó María Carmen, una sencilla mujer al ver que de la tablita, recogida día atrás en las orillas del Lago mientras lavaba su ropa, brotaron chorros de luz pura y surgió la imagen de la Madre Santa. En honor a ese acontecimiento de 1709 se realiza en la madrugada la procesión. 

Es un homenaje a las mujeres que aún se levantan a esas horas para hacer los oficios de la casa, preparar a su hijos a la escuela y alistarse a sus trabajos. La procesión de la aurora se concibió "con la visión pastoral de atención a la mujer, y para recordar que fue al filo de la madrugada la resurrección de Jesucristo, y es el signo de que María nos da al sol naciente: a su hijo resucitado".   

Este año se mantendrán los sentidos. A las 12.00 de la medianoche del sábado se celebrará la misa dentro de la Basílica, una hora después, la reliquia rodeada de rosas, orquídeas, lirios rosados y amarillos, y vestida con un manto diseñado por María Isabel González partirá la procesión. A las 7.00 de la mañana regresará a su templo con la agrupación gaitera Barrio Obrero animando la velada.  

Momentos de los últimos años

2008: La celebración se centró en celebrar los 107 años de existencia de los Servidores de María. En su honor, La Chinita lució una capa blanca como símbolo de la pureza y se rodeó de flores del mismo color.

2009: La Virgen sorprendió al salir vestida como integrante de la etnia Wayuu. Blanca Fernández, diseñadora étnica, confeccionó la túnica inspirada en el Waala (dios de los wayuu antes de su evangelización). Un radiante sol, una corona adornada con piedras semipreciosas típicas, cientos de cristales de swarovski la hizo brillar en todo su esplendor. 

2010: La lluvia no frenó la fe. En la medianoche, durante la eucaristía, cayó una fuerte precipitación. El evento estuvo a punto de cancelarse, pero a las 4.00 de la mañana sus feligreses permanecían acompañando a la Virgen. Al bajar un poco la intensidad, la colocaron en el María Móvil y desde allí recorrió las calles con sus empapados fieles.

2011: La Chinita se despidió de quien fuese su joyero durante 40 años: Don Enairo Villasmil. La tablita se estacionó en frente de su casa, y su esposa se desboronó en llanto tras recordar su muerte el pasado 12 de febrero del mismo año.

Recorrido de la Virgen

Click en la imagen para ampliar

 

 

 

Imprimir

Email

Compartir

 

 

 

 

 

 

Portada del día
Otras publicaciones en línea
  • Especial Maracaibo
  • Estampas
  • Bienes raíces
  • Turismo

 

 

 

© 2012, Diario La Verdad. Maracaibo. Venezuela C.A. RIF J-30540623-5. Términos Legales. Contáctenos via: web@laverdad.com o noticias@laverdad.com

Diseñado por