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Las Pulgas es el "cuarto de los chécheres" del Casco Central

Marvelis Campo Crespo / Zulia / diariolaverdadweb@gmail.com
Hace poco más de un año el Gobierno regional intervino el mercado, hoy luce igual o peor de lo que estaba antes del operativo

(Foto: María Fuenmayor)

Mucho cepillo, pala y brocha pasó por el Casco Central de Maracaibo, que hoy reluce en comparación de lo que fue hace algunos años. Sin embargo, el mercado Las Pulgas permanece en caos, como si fuera el "cuarto de los chécheres" de la zona comercial.

En septiembre del 2018 el gobernador del estado Zulia, Omar Prieto, realizó una intervención drástica en Las Pulgas, acción que argumentó era para eliminar "bachaqueo y venta de efectivo".

Luego de un año y casi tres meses la realidad del mercado es la misma. Los buhoneros lucharon para volver a sus lugares de trabajo y comenzaron reubicándose con una mesa plástica cargada de mercancía.

Debajo de las mesas ubican las cajas donde resguardan los artículos al terminar el día y bajo la sombra de un paragua empiezan a promocionar sus ventas, igual que antes de la intervención.

El mercado continúa como si nada hubiese pasado. El bullicio, gritos de comerciantes, carretillas atravesadas, toallas, sábanas y telas colgadas para evitar el sol, permanecen inmutables.

En Las Pulgas, los compradores encuentran toda clase de mercancía colombiana, medicinas, verduras, carnicerías, condimentos, frutas, ropa, utensilios para el hogar, tabaquería y repostería, entre otros enseres.

La venta de efectivo también permanece, pero con una estrategia nueva "compro dólares o pesos por efectivo". La negociación de efectivo y divisas, como muchas otras actividades ilícitas siguen campantes en el mercado popular. 

Los cambiantes gritan a toda voz "compro dólares y pesos”, por todos los pasillos y adyacencias de Las Pulgas, el centro comercial Plaza Lago y la avenida Libertador.

Vicios con raíces muy profundas

La intervención se llevó por delante más dos mil 500 tarantines, miles de toneladas de alimentos decomisados, medicinas, juguetes y hasta sacos de efectivo que resguardaban los revendedores. 

El desastre y desánimo era notorio en comerciantes y en compradores, quienes aseguran que nunca estuvieron de acuerdo con lo que dicen que fue "un abuso". 

"Las Pulgas tiene todo lo que tú quieras conseguir, aquí se compra en efectivo pero siempre consigues la comida más barata que por punto", manifestó la señora Yudith Colina, quien compraba un kilo de tomate en 20 mil bolívares en efectivo.  

Centenares de comerciantes creyeron haber perdido todo y en muchos casos así lo fue. Pero aún y con desafíos, ellos lucharon hasta regresar de nuevo a lo que consideran su hogar, porque permanecen allí hasta más de 12 horas diarias.  

Muchas de las anomalías que buscó eliminar el ente gubernamental, ahora tiene mayor presencia. Como la venta del efectivo, el expendio de medicinas en la calle y toda la insalubridad que allí se encierra.

 

La incertidumbre de un nuevo desalojo

Eleazar González, de 30 años de edad, es vendedor de verdura desde su adolescencia. Durante la intervención del mercado, González "sufrió por meses con su familia", porque toda su vida la dedicó a vender verduras en Las Pulgas.

"Cuando comenzamos a venirnos de nuevo sufríamos mucho, nos vivíamos escondiendo de la Guardia. Yo quedé sin nada de capital por todo el tiempo parado que estuve, hasta que por fin logramos que nos dejaran trabajar en paz”, precisó.

El hombre, dedicado a su venta de verdura, reveló que comprar un saco de papas, cebolla o tomate no es fácil, aclara que tienen días difíciles y las ganancias apenas le alcanzan para mantener su hogar.

"En eso es lo que no piensa el Gobierno, que nosotros también comemos, ellos para despojarnos de nuevo ya deben tener otro lugar donde ubicarnos", se lamentó.  

González, al igual que otros comerciantes, informó a La Verdad que se rumorea que para el próximo año el Gobierno regional volverá a intervenir el mercado.

“Por ahí dicen que en enero nos van a desalojar de nuevo, porque nos van a reubicar. Eso no sirve de nada, porque uno siempre va a buscar la manera de continuar aquí", recalcó.

Venden caro, pero venden

Por su parte, Roger Giménez, de 54 años de edad, expresó que ellos nunca dejan de vender. El mercado siempre está repleto de clientes comprando sus frutas, verduras y alimentos, aun cuando el efectivo no es fácil de conseguir.

"El kilo de tomate está en 20 mil, el kilo de papa en 18 mil, la cebolla en 15 mil y la zanahoria en 10 mil. Para las señoras este siempre va a ser su mejor lugar de compra. Por eso una nueva intervención es hacernos más daño a nosotros", afirmó Giménez.  

Los ingredientes para las hallacas están en un precio alto, pero las personas compran un poquito de cada cosa. "El kilo de pasitas, alcaparras y aceitunas está en 300 mil bolívares, pero uno ayuda al comprador y vende de 10 mil en adelante".

Los compradores también se quejan. "El gobernador debería hacer un plan de limpieza, que remodele el lugar. Que arregle los desagües de aguas podridas y olores desagradables", comentó Yusneidy Argüello, de 28 años, quien visita todas las semanas el mercado para comprar las verduras de su hogar.

 

 

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