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El Universitario está podrido

Reyna Carreño / Maracaibo / noticias@laverdad.com
Pacientes oncológicos protestan por el cierre del Servicio de Oncología Pediátrica, y los obreros denuncian atropellos y maltratos

Los muertos que están en la morgue representan un peligro de salud para los otros pacientes. (Foto: Reyna Carreño)

Podredumbre, hedor, moscas, gusanos y sangre seca abundan en la morgue del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM). Familiares de los pacientes fallecidos denuncian que unos 15 cuerpos en descomposición están depositados a la espera de los certificados de defunción, pero en la institución no tienen el material para expedirlos.

Ayer, en la mañana, dolientes de los muertos paseaban en redondo, en busca de una solución que les permitiera retirar los cuerpos de sus familiares, antes de que la descomposición los reventara y se llenaran de gusanos.

María Pérez (nombre ficticio) explicó que su familiar murió el pasado viernes y luego de tres días (lunes) no le era posible retirarlo, porque en el hospital no tienen las planillas para otorgar el certificado de defunción. “Esto es inhumano, nosotros queremos velar a nuestros familiares, pero no podemos. Mientras tanto los cuerpos se pudren porque todas las refrigeradoras están dañadas”.

Los afectados van y vienen de la morgue al departamento de archivo en busca de soluciones. “Pedimos hablar con el director, pero no nos quiso atender. Nadie nos da respuesta y los muertos están ahí, pudriéndose”, añade otro familiar que pidió no ser identificado.

Solos e indefensos

En el área de la morgue no hay personal, porque los olores y las moscas impiden que un ser humano vivo permanezca mucho tiempo en el sitio. Los familiares entran, espantan las moscas, lloran y salen con las manos sobre la nariz y boca.

Los cadáveres, al menos 15, están allí tapados con sábanas, algunos semidesnudos, hinchados, con la piel tensa a punto de estallar. El olor es como un puñetazo en la nariz y las moscas van de uno a otro, incesantes, ávidas.

Al final del pasillo, dentro de bolsas negras, reposan los cuerpos que por la data ya colapsaron y quedaron a merced de los gusanos. Muchos familiares se cansaron de esperar, sin dinero, sin comida y sin esperanzas, abandonaron a sus deudos.

Muerte anunciada

El 20 de diciembre de 2017, la Verdad denunció el mal estado de la morgue del HUM. Para el momento se pudo evidenciar que el servicio estaba demolido. Dentro, pasillos oscuros y habitaciones llenas de basura y escombros. Afuera, seis cavas refrigeradoras para cadáveres también esperaban la sepultura.

Ya para la fecha los cadáveres eran colocados en camillas a la espera de que sus familiares fueran a retirarlos. Pero al menos podían hacerlo, en la medida que el proceso de entrega se cumpliera.

Ahora está peor. El cementerio de cavas continúa a la intemperie pudriéndose y los cadáveres proliferan en la medida que la muerte se pasea por los pisos del hospital.

Aferrados a la vida

Mientras, en la entrada del hospital, padres y pacientes del Servicio de Oncología Pediátrica del HUM levantaron voces y pancartas para exigir su derecho a recibir atención médica y tratamiento.

La medida de protesta responde a la amenaza de cierre que pesa sobre la unidad, razón por la que los enfermos serán reubicados en el Hospital de Especialidades Pediátricas de Maracaibo (HEP).

Padres y representantes de los niños rechazan el traslado y aseguran que están “dispuestos a todo para garantizar el bienestar de nuestros hijos. No nos vamos a someter a la incertidumbre de lo desconocido”, alegaron.

Los motivos del rechazo van desde la ubicación estratégica del Universitario con respecto al HEP, hasta la dificultad para trasladar el historial médico de cada paciente y la carencia de algunas especialidades como neurocirugía.

Los afectados se dirigieron a la Dirección del hospital, y por segunda vez fueron desairados. “Nos dijeron que el doctor Aulo Ortigoza estaba en pabellón, pero creemos que no nos quiso atender”, indicaron los manifestantes a sabiendas que la especialidad del director es oncología.

Se rumorea en los pasillos, que el cierre del Servicio de Oncología Pediátrica tiene que ver con un proyecto de largo aliento, que responde a la remodelación de algunas áreas, para rescatar el servicio de Cardiología infantil.

A los padres de los niños con cáncer les comentaron que en el HEP estarán mejor atendidos y les darán los medicamentos y ellos se preguntan: “Si tiene las medicinas por qué no las dan a los que estamos acá”. Esperan respuestas.

 

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