Diario La Verdad

Un paraíso dentro de otro paraíso

Por Hennel Huerta / Maracaibo / hhuerta@laverdad.com

Para llegar a la Isla de Palm es necesario contactar a la oficina de The Palm Tours. Allí ofrecen traslados y otras actividades para recorrer varios lugares. Los precios van desde 40 hasta 130 dólares

Domingo, 15 Julio 2012 00:00

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Pocos son los turistas que conocen ese pedacito de cielo llamado The Palm Island. Queda a tan solo cinco minutos del corazón de Aruba y es el lugar ideal para "olvidarse del mundo". Así lo describen las personas que asisten dispuestas a vivir un día entero de diversión y relax. 

La oficina de The Palm Tours es la encargada de transportar a todos los interesados, quienes llegan con muchas expectativas: compran el brazalete, se colocan sus lentes, preparan sus trajes de baño y bajan hasta el pequeño puerto. Allí esperan el bote que les servirá de transporte a través del mar.

De lejos se ve la forma. Y sobresale un gran parque acuático de muchos colores, en donde los niños construyen sus propias fantasías. En el preciso instante en que el visitante pisa el muelle sale al encuentro uno de los guía. "Sean todos bienvenidos a The Palm Island. Aquí tienen la libertad de hacer lo que quieran. Hay barra libre, restaurantes, sala de masajes, de tatuajes, peluquería para las niñas y muchas atracciones". 

Las sonrisas de los que escuchan con atención se dibujan lentamente en cada rostro, pero llegan a su máxima expresión cuando entran definitivamente y observan cómo el azul del cielo se confunde con el de las aguas cristalinas. Un paisaje que parece inverosímil y una sensación que solo pueden describir los que han ido. 

Para completar la diversión

Julio Bufalini es un argentino que trabaja en la isla, instruyendo a los que deseen vivir la emoción del sea Trek. Bucear bajo siete metros de profundidad, ver una gran cantidad de peces y observar algunos naufragios, parece ser la tarea perfecta para complementar los recuerdos que quedarán del lugar. "Al salir les entregamos un CD con fotografías y videos de lo que hicieron en el fondo. Es algo fascinante".

El experto asegura que gente de todas partes del planeta escoge la isla por la belleza de los arrecifes y el colorido de los peces. "Diariamente nos visitan alrededor de 200 personas. La atención que les damos es de primera calidad. Tenemos trabajadores de Venezuela, Colombia, México, Argentina. No hay problemas con el idioma". Con convicción, Bufalini reitera la invitación. "El que visite Aruba y no venga a The Palm Island se pierde de mucho". 

¿Cómo llegar a The Palm Island?

En autobús: Reserve su paquete de medio día o día entero, con transporte  ida y vuelta incluida.

En auto alquilado: Si está explorando la isla en un vehículo alquilado, considere The Palm Island como una parada para disfrutar o descansar.

En ferry: El paseo en ferry hasta allá también es una opción. Dura cuatro minutos desde tierra firme. 

En bote: El mar Caribe será marco inolvidable mientras el espacioso catamarán los lleva a la isla. Los recorridos salen de De Palm Pier, situado entre el Radisson y RIU Resorts.

¿Qué incluye el brazalete?

Bebidas (bar abierto), comidas locales y caribeñas: hamburguesas, perros calientes o parrilla. También tienen acceso a actividades como: buceo con snorkel, paseo en banana boat, partidos de voleibol de playa, clases de salsa y acceso a tres playas distintas.  

The Palm Island abre sus puertas a las 9.00 de la mañana y las cierra a las 6.00 de la tarde. Los boletos están disponibles en Port Palm.

La emoción de un paseo inolvidable

Si el viajero no quiere solo playa, sino que desea recorrer la isla de Aruba, para conocer en pleno sus sitios más emblemáticos y visitar lugares que se quedarán grabados en sus mentes; entonces debe tomar la determinación de entrar en la aventura terrestre denominada Discover Aruba Tour. 

Se trata de un recorrido que combina a la perfección los encantos históricos, culturales y naturales de la isla más feliz del mundo. Los que se embarquen conocerán el exótico paisaje desértico y las formaciones rocosas de Casibari. Da lo mismo si va en bus o en jeep, lo importante es hacerlo y admirar de todo lo que está dispuesto para la vista humana. 

El conductor hace la experiencia aún más agradable. Desde que comienza a manejar su vehículo activa un micrófono por medio del cual explica todo lo que se va presentando en el camino: las ruinas de oro de Bushiribana, el faro California y la capilla Alto Vista. 

Para completar el paseo, y si es de la preferencia de los turistas, los encargados de The Palm Tours los llevarán a la idílica playa de Baby Beach, donde podrán darse un chapuzón y refrescarse antes de regresar al hotel. 

A bordo de la diversión

Robertson Thomas hace el llamado: "¡Todos a bordo!". Lo grita con cordialidad, amabilidad y entusiasmo. Y lo hace tan bien que contagia a todos los que están a punto de subir al catamarán Pelican Adeventure (Aruba), en donde pasarán al menos cuatro horas de diversión. La brisa rebota en el rostro, el sol está en su punto (ni muy fuerte, ni muy suave) y la piel se prepara para broncearse. 

Thomas está listo para ofrecer las instrucciones de lo que los usuarios pueden hacer dentro del barco. "Tienen permiso para bailar, tomar todo lo que quieran y hacer snorkel... Eso sí, la basura va en su lugar". A manera de broma, suelta: "Podemos hablar de todo, pero si eres de Venezuela no menciones a Chávez". Y en ese momento los pasajeros se ríen a carcajadas.  

Lo mejor

El velero comienza su travesía. Atrás quedan las preocupaciones y adelante un paraíso marítimo hecho a la medida para la relajación y el descanso. Unos optan por tenderse en la maya y dormir, simplemente dormir... Otros comienzan tertulias y la mayoría pide el trago más famoso y clásico de la isla: el Aruba Ariba. Los ánimos van creciendo y la fiesta llega a la cumbre. Todos felices y cantando. Se forma el tradicional trencito, y algunas mujeres expresan a viva voz: "La gente está muy loca". Un grupo pequeño conversa en una de las bancas de los costados.

Temas de toda índole se mezclan con el sonido del viento, que casi no deja lugar para los secretos. De repente se escucha el son de una salsa. Es La Dimensión Latina, cuya música a través de las cornetas, pone a bailar a cuatro pares. Al terminar la improvisada coreografía, aplauden. Entonces se dan cuenta de que ha llegado la hora de regresar. Desembarcar es obligado, al igual que el hacerse dueño de ese recuerdo para siempre. 

 

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