Diario La Verdad

Los últimos minutos de Mariana en el Hotelito Económico

Por Juan José Faría / Maracaibo / jfarias@laverdad.com

La Policía científica aún busca a Yelitza, la última involucrada en el homicidio pasional. La escena del crimen se mantiene intacta, sellada. Aún quedan dudas en el caso y los motivos del crimen no están claros para las autoridades

Martes, 07 Agosto 2012 00:00

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Ramón Alberto Escalante es un reconocido abogado, criminólogo y presentador del programa televisivo zuliano Redimensiones, y también es el dueño del Hotelito Económico, donde asesinaron el sábado en la madrugada a Mariana Isabel Brujes Vivas (26).

A las 2.00 de la mañana Escalante dormía con su hijo y su esposa en una pieza cercana a las habitaciones del hotel. Se trata de un cuarto aislado del resto, y se debe subir unas escaleras para llegar a la puerta principal. A esa hora solo hay cuatro trabajadores: una recepcionista, un chofer que normalmente duerme, y dos empleados domésticos.

Algunas habitaciones ya estaban ocupadas, pero una de ellas, que está en el ala izquierda de los cuartos, tenía la puerta abierta. Sus inquilinos Exaviel Guevara (21) y Mariana Brujes (26) conversaban en unas escaleras adornadas con piedras de caico que forman parte del ala derecha de las habitaciones. A un lado tenían la piscina, cerrada por falta de mantenimiento. 

La recepcionista estaba frente a ellos, debajo de un techo y rodeada de algunas vitrinas de vidrio, donde normalmente se recibe el dinero, venden algunas comidas y otros servicios. Miraba de cuando en cuando a la pareja que, a juzgar por los ademanes de ambos, sostenían una discusión. 

A las 2.15 de la mañana Mariana caminó directo a su habitación. Detrás de ella, caminaba Exaviel, tranquilo, aparentemente. En segundos escucharon un disparo. 

La recepcionista se lanzó al suelo a llorar, sin saber qué había pasado. Solo escuchó un balazo y luego el ruido de todos los inquilinos saliendo de los cuartos. Cada pareja tomó sus cosas y se fue. El chofer del hotel estaba atento, sin saber qué hacer, al igual que los otros dos empleados. Uno de ellos escribió al teléfono de su jefe un mensaje de texto: que a alguien se le había escapado un tiro. 

Ramón Alberto Escalante leyó el mensaje, y en segundos el chofer golpeó a su puerta a la vez que gritaba que una mujer estaba herida en una de las habitaciones. Escalante sintió terror por su familia. Pensó que podría ser un atraco, así que no salió de su habitación y llamó a la estación de Policía de la parroquia Chiquinquirá. 

Procedimiento

Al otro lado del teléfono respondió una mujer. Le dijo que en unos minutos llegaría el oficial Moreno con una patrulla. Veinte minutos después, cuando escuchó la sirena, Escalante salió de su cuarto. 

Al bajar las escaleras, caminar por el estacionamiento y llegar a recepción, notó que no había nadie. Algunos de los empleados habían dejado sus puestos y todos los inquilinos se fueron. Dirigió al oficial a la escena del crimen y encontraron el cuerpo de Mariana junto a la puerta. Por la posición del cuerpo, cree que el pistolero disparó con la puerta abierta. 

De los trabajadores que aún estaban en el Hotelito Económico, varios coincidieron en que el hombre gritó que se le había escapado un tiro, que necesitaba ayuda. Llamó un taxi y cuando llegó el vehículo montó el cuerpo. Los testigos supusieron que la mujer estaba herida, pero nadie la examinó.

Cuando el oficial de la Policía supo que el pistolero salió con el cuerpo en un taxi, buscó a los involucrados en todos los hospitales. Minutos después volvió otra comisión e interrogó a Escalante. Le dijo que habían encontrado el cadáver de Mariana cerca del Hospital Chiquinquirá, y que al parecer le habían disparado dentro de ese hotel. Fue entonces cuando supo que estaba muerta. 

Dudas

Luego la Policía científica inició su trabajo. Exaviel estaba preso por el homicidio y delató a Renzo Romero (18), quien estaba fornicando con Yelitza en el cuarto contiguo y a quien le dio el arma después de haberle disparado a Mariana. Ya el taxista que socorrió a Guevara estaba declarando en la sede de la Policía científica y, pese que fue mostrado ante la prensa como un detenido más, ya consiguió la libertad. Aún buscan a la mujer. 

Escalante, ajeno a toda la situación, se siente afectado por el caso. Sufrió un sobresalto cuando leyó en los medios digitales que su hijo estaba preso porque guardaba el arma de Guevara. El hijo de Escalante tiene menos de cinco años.

 

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