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Retén de Cabimas, infierno para presos

Por Yéssica González / noticias@laverdad.com

En el lugar abundan las drogas, el negocio de la extorsión y las armas de fuego. Cada preso paga al lider criminal 600 bolívares fuertes. Denuncian hacinamiento el cual es de un 500 por ciento. Hay 530 internos en un lugar diseñado para 120 personas 

Domingo, 10 Marzo 2013 00:00

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Mario López (nombre ficticio) tuvo siete meses detenido en el retén de Cabimas por el delito de microtráfico de droga. La bienvenida al recinto la recibió de manos de un recluso, quien sin modestia alguna fue claro y tajante: "Son 600 mil bolos semanal, si no queréis que te pase nada malo", en ese momento inició el calvario de la familia. Al igual que la gran mayoría de los internos llegó a cancelar hasta 800 y mil bolívares por su protección. 

Este caso es solo referencia de lo que se vive dentro de las instalaciones del único centro de arresto preventivo de la Costa Oriental del Lago, donde por semana ingresan al menos unos 15 detenidos; en contraste con los dos o tres que pueden obtener el beneficio y salir del lugar. El retardo procesal penal y la falta de atención de parte de los organismos competentes hacen estragos.

Los reos también pagan por comida, permisos para utilizar las salas sanitarias, para hacer llamadas telefónicas y dormir en camas. Todo tiene un valor estimado entre 150 y 300 bolívares adicionales.

"En el lugar abundan las armas de fuego, el tráfico de drogas, el cobro de vacunas, la extorsión y desde ahí se ordenan los sicariatos y secuestros", manifestó López, quien ahora goza de libertad condicional y debe presentarse ante un tribunal de control de forma periódica. "Todo esto hace que uno viva un infierno. Uno no puede ni dormir". 

Las irregularidades son muchas. José Vergara, comisionado jefe del Cuerpo de Policía del Estado Zulia (CPEZ), coordinación Ambrosio de Cabimas, informó que en su primera visita al centro de arresto se dio cuenta de que los que mandaban en el lugar eran los prames. Asegura que tras varias conversaciones se logró retomar el control y "les hice entender que somos nosotros los que tenemos la seguridad de los alrededores del recinto y el personal de Secretaría de Seguridad Ciudadana es quien se encarga de su funcionamiento, no ellos".

Recordó que también en el lugar reposaba una orden emanada por la Dirección General del cuerpo de seguridad, donde se prohibía la requisa al personal administrativo, lo que a su juicio daba pie a hechos de corrupción; "al acta la anulé de inmediato para tener un control de lo que ingresaba y salía, pero luego recibí órdenes de mis superiores de hacerme un lado y dejar el funcionamiento del retén en sus manos. Me negaron que rotara al personal policial, lo que para mí genera vicios". 

Hacinados 

Aunado a esta situación, el centro de arresto fue diseñado para albergar solo a 120 personas, pero conviven unos 530 internos. El hacinamiento está calculado en un 500 por ciento. Todos conviven en espacios confinados, en un contexto deplorable e insalubre, vulnerando sus derechos humanos.  

Vergara realizó un diagnóstico integral del lugar y determinó que este no cuenta con las condiciones mínimas para mantener a una persona privada de su libertad. Los números hablan por sí solos. El pabellón A, con una superficie aproximada de 250 metros cuadrados, comprende 10 celdas de dos metros cuadrados cada una y permanece un aproximado de 190 internos. En los pabellones B y C la situación es muy similar. Las cinco celdas que existen en cada pabellón albergan a 193 reos. En el anexo femenino hay 45 internas en una superficie 16 metros cuadrados.

Ni uno más 

En las celdas no hay espacio. La situación obligó a la dirección del recinto de seguridad a habilitar las áreas administrativas para la estadía de los internos. De ello se pueden contabilizar 19 en planta alta, 10 en planta baja, 30 en las que deben ser las oficinas y 18 en las escaleras y pasillos. Todos ellos esposados a barandas y ventanillas con el fin de evitar posibles fugas.

Para Vergara, "con la nueva gestión gubernamental, se espera que los proyectos y las mejoras del sistema carcelario lleguen muy pronto. Estamos haciendo cambios. Son 50 funcionarios asignados para proteger las áreas externas del lugar. Todos son rotados con la intención de evitar la corrupción. Antes esto no se podía hacer. Había una mafia interna que no nos dejaba trabajar". 

 

Deplorable

La estructura física está en condiciones deplorables. Los sistemas eléctricos son improvisados y el alumbrado es carente. Reinan las filtraciones y el único tanque subterráneo, con una capacidad para 30 mil litros de agua, está a punto de colapsar.  Las aguas blancas escasean, mientas que las negras abundan. Hasta las áreas de oficina y dormitorios del personal policial presentan deficiencias.

 

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