Recrean naufragio de Lancha que zarpó de Higuerote

Agencia/ Maracaibo, Venezuela/ [email protected]
  En las operaciones participan el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos, el Centro Coordinador de Búsqueda y Salvamento de Maiquetía, la Armada, Bomberos Marinos y voluntarios 

Foto: Referencial

Las operaciones para localizar los restos de la embarcación Thor, que naufragó el pasado viernes 3 de septiembre en la ruta entre Carenero (Miranda) y La Tortuga, continúan confirmó el vicecomodoro de la Organización Nacional de Salvamento y Seguridad Marítima de los espacios Acuáticos de Venezuela (ONSA), Luis Guillermo Inciarte.

Aunque cada vez con menos probabilidades de encontrarlas con vida, prosigue la búsqueda de cinco personas en el mar. El quinto pasajero es Juan Manuel Suárez Torres, quien, según la información suministrada por la sobreviviente Verónica Martínez, “no fue visto después de la zozobra de la embarcación”. Suárez Torres estaba en el camarote de la proa y por eso no aparece en el video difundido por redes sociales. Al momento de la zozobra de la embarcación tampoco lo vieron: “Aparentemente se encontraba dentro del camarote”.

Esas labores están centradas, precisó Inciarte, “al suroeste y sureste, e incluso al sur, con dos sectores focalizados, de Los Roques”, donde “estarían desplazándose grupos de elementos, restos del naufragio; unos que se han mantenido a flote permanentemente y los que no se han mantenido a flote permanente vienen detrás”.

En las operaciones participan el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos, el Centro Coordinador de Búsqueda y Salvamento de Maiquetía, la Armada, Bomberos Marinos y voluntarios.

Según la información disponible y compartida por Inciarte, la embarcación salió de Puerto Encantado vía Cabo Codera, y de allí siguieron adelante hacia La Tortuga con varias embarcaciones. A los minutos de haber enfilado hacia La Tortuga el capitán de la embarcación, Remi Camblor, decide regresar e informa mediante un radio a la otra embarcación que lo acompañaba -aunque no estaban juntos y no había compromiso de seguir juntos- que regresaría a tierra. El capitán no explicó las razones por las cuales hizo lo que hizo. Después de unos 10 o 15 minutos Camblor decide retomar el rumbo a la Tortuga, “lo que hace que vaya solo”, sin otras embarcaciones.

Con base en los datos recabados pasó a 7 millas náuticas (13 o 14 kilómetros) al oeste de La Tortuga. No vio la isla. “Siguió navegando en ese mismo rumbo aproximadamente dos horas más”, y posiblemente, por fatiga de material y sobrepeso, el casco de la embarcación se partió en la parte delantera. “Entra el agua de manera violenta por el camarote de proa y en ese momento, es lo probable, que si había alguien en el camarote se le complicara salir de ese espacio”. También pudo ocurrir que la embarcación se sumergiera, “haber metido la proa, y le pasó agua por encima y eso hace que la embarcación se llene de agua de inmediato”. Pero una zozobra violenta, como la ocurrida en este caso, indica “que tuvo que haber tenido una vía de agua por la proa”.

Estos hechos pueden haber ocurrido entre la 1:00 pm y las 2:00 pm del viernes 3 de septiembre. “Las personas quedan en el agua. La embarcación no tenía balsa salvavidas, aunque era reglamentario tenerlos. Evidentemente no tenía la cantidad de salvavidas a bordo para las personas que iban allí, salvo que estuviesen guardados en un lugar poco accesible en ese momento”. Inciarte aclaró que no es obligatorio llevar los chalecos salvavidas puestos cuando se trata de una embarcación privada de recreo, pero sí deben estar a mano.

Los pasajeros quedaron en el agua. La primera persona que se separa del grupo es José Javier Narváez, el marino, quien ofreció su chaleco a otra persona y quedó flotando con la bombona de gas, relata Inciarte con base en la información preliminar.

Calcula que dos días después (domingo) Vianney Carolina Dos Santos “comienza a desvanecerse, a decir que ya no puede más, que no puede sostenerse entre las cavas que habían amarrado y un flotador de playa de juguete”. Todo indica que quedó inconsciente y que su pareja, Alejandro Osorio, decide soltarse “para colocarla encima de él, que tenía el chaleco salvavidas”. Así se separa el segundo grupo.

Quedó, entonces, el grupo formado por Verónica Chacón, Mariely Martínez, los dos niños y Remis Camblor. “Momentos más tarde ocurre otra crisis con los niños, y entonces el capitán decide no permanecer allí sino salir a buscar ayuda voluntariamente él solo”. Camblor se fue nadando, con un salvavidas puesto, y se separó del grupo.

El viaje fue la primera fase. La deriva fue la segunda fase. Actualmente está en proceso la misión de búsqueda de los elementos del naufragio, detalla el vicecomodoro de ONSA.

“Hay muy pocas probabilidades, casi nulas” de que Remis Camblor haya podido llegar a tierra. “No tendría probabilidades reales, ciertas, una posibilidad de llegar algún sitio, por el lugar donde se encontraba. La corriente, los vientos, las condiciones de supervivencia, las condiciones en las que se encontraba no son las óptimas para que él haya llegado a algún lugar. Esa es la realidad”. En otras palabras “no había ningún punto en tierra” cercano al que pudiese llegar.

“Existe muy poca probabilidad de que permanezcan vivos a la fecha, ya estamos hablando de ocho días después del accidente, sin tomar agua, sin poder dormir, etc. Sobre todo, porque un chaleco salvavidas te ayuda, pero ocho días… Hay otros factores que te van a debilitar. Si estuvieran en una balsa podríamos hablar de 30 días, pero en el agua, con un chaleco salvavidas, es más difícil por la deshidratación y la angustia”, manifestó. “Que ellos hayan llegado nadando a algún lugar, como he escuchado algunas versiones de familiares o de personas que dicen conocerlos, es prácticamente imposible, pero para no caer en un absolutismo, como los milagros existen…”.

Lo más responsable, afirma, es que se activen “todos los recursos que sean necesarios dentro de los próximos cinco a siete días, tanto públicos como privados, para buscar cualquier cosa”. No es lo mismo buscar elementos flotantes que elementos que en algún momento dejaron de flotar, puntualiza, y por eso “tiene que ser una búsqueda ordenada, hecha con expertos y en el área que tiene que ser. ¿Por qué digo eso? Porque en el peor escenario de una persona ahogada va a mantenerse a flote, salvo que tenga un salvavidas, por un máximo de ocho días después de que volvió a flotar”. Luego de esos ocho días “el cuerpo se sumerge finalmente, y si ellos no encuentran los cuerpos de sus familiares permanecerán por ley 10 años en condición de desaparecidos, y eso tiene implicaciones enormes; entre ellas, la incapacidad de movilizar cuentas, de vender propiedades o disponer de sus bienes”.

Inciarte insiste en que “los más interesados en encontrarlos ahora, con vida o no, son sus familiares; por eso en los próximos siete días tienen que impulsar las operaciones de búsqueda, pero no haciendo referencia, como he escuchado, a que hay que buscarlos en La Tortuga, que fulano es un buen nadador y hay que buscarlo en el Farallón Centinela o hay que buscarlo al sur de La Orchila porque llegó nadando”. Eso “es perder los recursos que se están utilizando, eso es malinvertir los recursos de búsqueda que tienen que estar orientados al lugar correcto para aumentar la probabilidad de que en los próximos cinco días se consiga algo”. De lo contrario “van a llegar solitos, lo que vaya a llegar, a la costa oriental del estado Falcón. Al sur, nunca; al oeste, al noroeste. En este caso, a la Costa Oriental del estado Falcón, a una pequeña isla en Cuzarao, que no creemos que llegue allí, peor hay que buscar, hay probabilidades de que puedan llegar allí; ya le estamos notificando a las autoridades de Curazao, a las organizaciones voluntarias y evidentemente a las autoridades nacionales para que hagan lo propio”.

Insistió en este punto para los familiares: “Dejen que los cuerpos indiquen el lugar donde hay que buscar. Si tienen recursos, por favor utilícenlos en el lugar adecuado, porque el tiempo es oro en las búsquedas que se hacen en el mar, porque las cosas no se mantienen en el mismo sitio, cambian de lugar. Hoy sabemos que hay voluntarios buscando en la zona cercana a La Tortuga, Farallón Centinela, cabo Codera”.

-¿Es correcto esto?

-No es correcto. Están invirtiendo recursos en vano. Por el área recomendada de búsqueda no es recomendable que sean embarcaciones menores de 12 metros por las condiciones del mar, por la lejanía, porque necesitan mucho combustible para llegar y luego no van a tener combustible para regresar.

Se necesita “hacer un rastreo por toda la playa de una buena parte de la Península de Paraguaná”, subraya. No tiene sentido una pesquisa en Aragua o Carabobo. “Ni una botella de agua flotando llega para allá”. Renueva el llamado a los voluntarios, también para Falcón, mas precisa que cada quien debe llevar sus provisiones y recursos.

“Necesitamos embarcaciones preventivas en La Guaira y en la circunscripción acuática de La Vela, no en Morrocoy”, agrega. Se trata, ya no de una operación de salvamento, sino de una operación de recuperación, reitera. “La mayor probabilidad está en el sector de personas sin vida, y eso se identifica como una operación de recuperación, y hay que decirlo así porque se mueven distinto los objetos que flotan y los que no flotan”.

También se requiere apoyo aéreo en los sectores que orienten las autoridades, “porque salir a volar por volar es quemar combustible y hacer horas de vuelo innecesarias”. En este momento, insiste, “podemos descartar áreas”.

Recordó que los sobrevivientes se consiguieron por casualidad: “Fue un milagro o un asunto de suerte que desvió la atención” de la búsqueda en un área. “Pero teniendo los hechos en la mano podemos decir que hay áreas descartables: La Tortuga, farallón Centinela, Cabo Codera, toda la costa del Litoral Central, no inviertan tiempo ni digan que están buscando si están buscando allí. Eso no es buscar, eso es pasear en este momento. Buscar es en el área recomendada de búsqueda por las autoridades y el área que ha publicado ONSA que está a la orden y a la vista de todo el mundo y coincide con el área de búsqueda de las autoridades”.

-¿Cuánto tiempo más se debe buscar?

-Razonablemente siete días más, máximo. Después de siete días más nadie puede negarle a nadie que realice búsquedas, pero razonablemente, científicamente no hay suficientes probabilidades para justificar que una operación continúe. Entiendo a los familiares, no es el primer caso; tenemos 24 años en esto. Los familiares quieren buscar eternamente.

Buscar en las áreas que no son “es malgastar el tiempo, es pasear, es engañar a los familiares, a los amigos y a la comunidad de que se está buscando. Se busca donde hay que buscar, al momento en el que hay que buscar y en el lugar, no donde cada quien cree”.

Los restos del naufragio deben llegar a Falcón “a partir del próximo martes”, puede ser que ese día “llegue algo, o no llegue”, acota. Las operaciones de rastreo con voluntarios deben organizarse para viernes y domingo en apoyo a las autoridades, plantea Inciarte. “El viernes, con seguridad, lo que va a llegar, llegará”; es decir, “lo que no se pudo observar por aire o por mar durante estos días sí llegará a la costa”.

Incidentes como el de la embarcación Thor ocurren con frecuencia en el país, sostiene Inciarte. “Por lo menos una vez al mes. Lo que ocurre es que suelen irse a La Tortuga grupos de embarcaciones acompañadas, y cuando una tiene problemas, la asiste la otra. Todo el mundo callado, nadie dice nada para que no me pregunten, para que no me averigüen, para que no se investigue, no llegan a los medios, a veces los medios no los reseñan. Pasa con frecuencia”. En temporadas, Carnaval, vacaciones, “como va tanta gente entre unos y otros se ayudan, se tapan y a veces no se reseñan los accidentes”.

Lo que sucedió en este caso, analiza, es que ocurrió “un conjunto de errores, o de eventos desafortunados, que terminaron en tragedia. Esto es una tragedia desde todo punto de vista. Nada de esto debió haber ocurrido, por diferentes circunstancias”. Es responsabilidad del capitán, expone, garantizar elementos como chalecos salvavidas y balsa; no permitir que se embarquen más personas de las que puede soportar la embarcación. “En todo accidente marino el primer responsable es el capitán”.

Fuente: Contra Punto

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