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La masacre de Parkland, crónica de una muerte anunciada

Helen Hernández / Maracaibo / noticias@laverdad.com
17 personas fallecieron en el más reciente tiroteo en una localidad de los Estados Unidos. Un joven de 19 años abrió fuego en una escuela de Florida. El responsable de las muertes se mostraba distinto en las redes sociales a como realmente era 

Mil estudiantes, maestros y empleados se reunieron durante cuatro horas en el Parque Pine Trails, en Parkland. Lloraron de tristeza y rabia por lo sucedido. (Foto: Cortesía)

Detonaciones consecutivas avecinan la tragedia en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, en la ciudad de Parkland, en Florida, en la mente perturbada de Nikolas Cruz (19) ronda una idea, matar. Estudiantes corren despavoridos, escapan de los proyectiles percutidos por el rifle semiautomático, unos lo logran; 17 mueren en el intento.

El muchacho de ojos verdes, piel blanca, cejas pobladas, cabello castaño y orejas puntiagudas, es insensible al dolor, los gritos de sus víctimas no logran saciar su sed de venganza. Crecer en una familia disfuncional donde las figuras paternas son inexistentes contribuyó con la deformación de su conducta, comentó la psicólogo Yolemy Flores.

Por más que tutores lo alentaron para que estudiará y buscará empleo, resultó inútil. Convertirse en pistolero profesional era lo único que importaba; en medio de la oscuridad de la noche abría la caja fuerte, acariciaba su fusil de asalto R-15 mientras soñaba con asesinar inocentes.

En Instagram, el delincuente reflejaba una personalidad distinta, del Nikolás reservado, tímido, circunspecto, no quedaba nada. En fotografías posaba con revólveres, cuchillos, lastimaba animales, los hería hasta verlos desangrarse, en ocasiones los sacrificaba. Fuentes oficiales vinculadas a la investigación analizan sus redes sociales y páginas web, lo que hallaron es “perturbador”. 

Ben Bennight leyó el 24 de septiembre del 2017 un comentario alarmante, un usuario de internet posteó un video en su canal de youtube, deseaba transformarse en “pistolero de escuela profesional”. Aunque el mensaje lo borraron denunció en el Departamento Federal de Investigaciones (FBI), por sus siglas en inglés, la publicación. Los agentes federales entrevistaron a Cruz, a cada pregunta formulada respondió con seguridad: “No tengo idea”. 

Jordan Jered, líder de la milicia Supremacía Blanca, aseguró a la agencia de noticias Reuters que el asesino participó en entrenamientos armados con la agrupación República de Florida, información que hasta el momento no ha sido confirmada por voceros policiales. Julissa Matamoros, excompañera de clases, lo describió como negativo, “decía que quería matar personas”.

Recorrido mortal

Caminan en fila con las manos en la cabeza, algunos corren apoyados en los hombros de sus compañeros, el miedo, la angustia, crecen, si llegan a cruzarse en el camino de Nikolas una bala les atravesará el cuerpo. Nada puede contener la ira del homicida, el llanto, las suplicas, no bastan. Son naipes, caen en el piso.

La luz reflejada en las paredes de la secundaria se torna gris, vientos de mudanza soplan. En el interior del edificio hay 12 estudiantes, intentan refugiarse en el salón de clases del profesor de Geografía Scott Beigel; esconderse en los closet, resguardarse detrás de las columnas, es inútil. Afuera la realidad es la misma, en la esquina de Pine Islan muere la primera víctima.

Durante una rueda de prensa el aguacil del condado de Browad, Scott Irael, detalló el recorrido del maleante por la institución educativa. Subió por la escalera oeste con destino al segundo piso, entró al aula 1234, le disparó a un alumno en reiteradas oportunidades. La pesadilla apenas comenzaba, uno, dos, tres, cuatro peldaños, está en el tercer piso, deja caer el arma de fuego en el suelo junto a su mochila, mira alrededor, baja, corre por la cancha de tenis.

El antisocial lograr pasar desapercibido entre la multitud, camina en dirección al sur, pasa por los campos, corre hacia el oeste, nada lo perturba. El reloj marcaba las 3.01 de la tarde, sale de la casa de estudios, tiene hambre, mató a 17 estudiantes, hirió a 15, sentarse a comer en MacDonalds es ideal.

Transcurren 40 minutos, una patrulla se detiene en 4700, en Costa Springs. El oficial del Departamento de Coconuct Creekt observó a un joven en actitud sospechosa, viste el uniforme de la escuela Marjory Stoneman Parkland. Atiende a la voz de alto, termina tirado en la grama. Los efectivos hallaron en la escena del crimen el rifle R-15 e incontables cartuchos. 

Como el detenido presentaba problemas respiratorios, lo llevaron hasta un centro de salud, luego compareció ante las autoridades estatales y federales. La juez del condado de Broward Kim Mollica analizará la acusación de 17 cargos por homicidio premeditado, negó la posibilidad de liberación bajo fianza. 

Victimas 

La espera se prolonga, la preocupación crece. Amigos y familiares de las víctimas difunden fotos en las redes sociales en un intento desesperado porque alguien les diera noticias.  Un amigo del venezolano Joaquín Oliver, radicado en Estados Unidos desde hace dos años, comenta en twitter: “Si alguien ha visto a este muchacho avíseme”. 

Junto al profesor de Geografía, Shay Makinde, estudiante del undécimo grado, es considerado por los estudiantes como un héroe. Mientras escapaba del asesino empujó a dos compañeros dentro de los salones de clase, logró salvarlos, pero no pudo hacer nada por su mejor amigo Joaquín, apodado “Guac”, recibió un tiro en la cabeza “antes de que llegará a él. Me culpo por eso. Todo el mundo dice que no debo hacerlo, pero si no fuera por mí todavía estuviera vivo”.

Anthony Alfredo Borges Delfín, de 15 años, oriundo de Ciudad Ojeda, en la Costa Oriental del Lago, en Venezuela, también resultó herido durante el tiroteo en la escuela Stoneman. Estaba dentro del salón de clase cuando de pronto el gatillero llegó, lo apuntó con el arma de fuego, sin mediar palabras le disparó en cuatro ocasiones. Las balas le perforaron el hígado, pulmón, costillas y pierna izquierda. Los cirujanos le practicaron un bypass gástrico.

Joaquín Oliver. 17 años. Oriundo de Venezuela. Practicaba baloncesto y béisbol en la liga recreacional de Florida desde hace dos años. Le gustaba escribir poesía en un cuaderno. Se escondió en un closet durante la balacera, no logró sobrevivir.

Jaime Guttenberg. 14 años. Cursaba noveno grado. Estaba en la escuela al igual que su hermano Jesse, que sí logró salir con vida. Disfrutaba bailar desde que tenía dos años.

Martin Duque. 14 años. Oriundo de México. No pudo comunicarse con sus familiares durante el atentado.

Nick Dworet. 17 años. Sus padres son de origen sueco. Hace tres semanas ganó una beca para estudiar en la Universidad de Indianápolis. Era un excelente nadador. Se llevó una medalla en las competiciones estatales. 

Alyssa Alhadeff. 14 años. Estudiante de noveno grado. Practicaba futbol, le gustaba la lectura creativa. 

Meadow Pollack. 18 años. Quería estudiar en la Universidad de Lynn, en Boca Raton, en Florida. Allegados la describen como familiar, dispuesta a escuchar, dulce, daba buenos consejos. 

Carmen Marie Shentrup. 16 años. En el 2017 quedó de semifinalista en la beca escolar que se obtiene por méritos. Deseaba estudiar en la Universidad de Washington.

Gina Montalto. 14 años. Estudiaba noveno grado. Pertenecía al equipo de baile rítmico Winterguard de la escuela, planeaba participar en una competencia regional este fin de semana, en Tampa, Florida. Voluntaria en organizaciones dedicadas a la atención de niños especiales.

Cara Loughran. 14 años. Sus familiares la describieron como buena estudiante, disfrutaba de la playa. Su hermano Liam (17) estaba en la escuela cuando ocurrió el tiroteó, logró sobrevivir. 

Alaina Petty. 14 años. Colaboró en la limpieza y reconstrucción de zonas impactadas por el huracán Irma en Florida. Familiares la describen como una niña que le gustaba servir a la gente.

Peter Wang. 15 años.  Oriundo de Brooklyn, Nueva York. Era el mayor de tres hermanos. Sus padres son de origen chino. Estudiaba noveno grado en la secundaria Stoneman Douglas. Deseaba convertirse en oficial de las Fuerzas Armadas.

Alex Schachter. 14 años. Tocaba en trombón en la banda de la secundaria. Ganó el campeonato estatal de música. Practicaba baloncesto. Su hermano mayor, sobrevivió al tiroteo. 

Helena Ramsey. Figuró en la lista de los fallecidos durante el atentado. Familiares la describen como inteligente, de buen corazón, reflexiva y dedicada a sus estudios”.

Scott Beigel. 35 años. Profesor de Geografía en la escuela. Alumnos aseguran que les salvó la vida, abrió la puerta de su salón para que entraran y se resguardan de las balas.

Aaron Feis. Asistente del entrenador, encargado de seguridad del equipo de futbol americano de la escuela. Allegados lo describieron como colaborador. “siempre estaba ayudando”. 

Chris Hixon. 49 años. Director atlético de la secundaria. En 2007 viajó a Irack como reservista de la Armada de Estados Unidos. Llevó al equipo de baloncesto a la victoria nacional y estatal en el 2016. 

Súplica

Lory Alhadeff, madre de Alyssa Alhadeff, le reclamó al presidente de Estados Unidos Donald Trump durante una transmisión en vivo por la cadena de noticias CNN que un hombre con un rifle semiautomática AR-15 haya entrado a la escuela. “Un desquiciado rompe la ventana del salón de mi hija, comienza a disparar y la mata”. ¿Qué podemos hacer?, preguntó desconsolada la mujer, acto seguido respondió: “Evitar que las armas de fuego llegue a manos de los jóvenes, poner detectores de metales en las escuelas”. 

Solidaridad

Después de ofrecer apoyo federal al gobernador de Florida, Rick Scott, el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, se solidarizó con los familiares de las víctimas. “Ningún niño, maestro, ni nadie más debería sentirse inseguro en una escuela estadounidense.

El mandatario visitó el hospital Broward Helth North Hospital donde ingresaron los sobrevivientes de la masacre acompañado por la primera dama Melania Trump. Felicitó a los médicos por atender a los heridos mientras caminaba por los pasillos.

No más violencia

Cameron Kasky, sobreviviente de la masacre en Parkland, descargó su rabia contra los defensores de las armas.  Harto de las oraciones de familiares y allegados de las víctimas creó una etiqueta en Twitter #NeverAgain, un movimiento espontaneo que en 36 horas reunió 27 mil seguidores en Facebook, sus miembros demandan acabar con los tiroteos en las escuelas.

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