"Dios mío, no hay ambulancias, se va a morir"

José Antonio González / Maracaibo / jgonzalez@laverdad.com
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A la herida la cubrieron con paraguas para protegerla de la lluvia. (Foto: Tarquino Díaz)

Iriana Martínez, de 24 años, salió de su casa en el sector Sabaneta, con su hijo de nueve meses, para disfrutar con jóvenes y amigos de un paseo en "trencito". Antes de que comenzara a llover en Maracaibo se cayó con el bebé en brazos del vehículo, frente al cementerio El Cuadrado. "Dios mío, no hay ambulancias, se va a morir", repetía Iria Martínez, hermana de la víctima, durante los 55 minutos que estuvo la herida en el asfalto.

La avenida 15 Delicias, con calle 92, del sector Saladillo, se llenó ayer, a las 7.10 de la noche, de curiosos. Iria Martínez contó, con angustia y con su sobrino en brazos, que su hermana estaba en un paseo vacacional y en el último viaje, "el conductor cruzó muy rápido debajo del elevado, y se cayó". El responsable del tren paró, vio el accidente y arrancó para dejar, en sus respectivos hogares, a los demás pequeños.

Al regresar, a la víctima la atendía una enfermera, "que por suerte", estaba en una panadería cercana. El conductor del tren verde y naranja, molesto, hablaba con unos amigos y un policía. Aseguraba que la mujer ya es mayor de edad. "Varias veces le dije que se quitara de la puerta. Ya está bien grande como para repetirle las cosas", alegaba el chofer para defenderse.

Al lugar llegó la Guardia nacional y la Policía nacional para apoyar a la Policía regional que trancaba el paso y dirigía el tráfico. Tres transeúntes tapaban a Iriana con paraguas, mientras le suministraban, por una vena, una solución. A las 8.05 de la noche se escuchó la sirena de una ambulancia.

Los paramédicos diagnosticaron por radio que la víctima sufrió traumatismo craneoencefálico "leve". Los curiosos, insistentemente, repetían que "esto no es posible, primero se muere uno en el suelo, antes de que llegue una ambulancia".

 Una señora rogaba a Dios que a la mujer no se le contaminara la herida, con toda el agua que corría por la carretera. En 180 segundos la estabilizaron, la montaron en una camilla y la llevaron hasta el Hospital Coromoto. Su condición era estable. 

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