La desinformación va ganando las elecciones parlamentarias del 6-D

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El proceso de preparación electoral se ponen "en duda" al desconocer el sistema de automatización, maquinas electorales y profundidad en los protocolos de bioseguridad 

Foto: Agencias

Nicolás Maduro hizo una afirmación que dejó a muchos preocupados y confundidos. Aseguró: “Ir a votar, de acuerdo con los protocolos de seguridad biosanitarios que se están estableciendo, es más seguro que ir a comprar a la farmacia, al abasto o salir a visitar un familiar. Mucho más seguro”. Y remató: “Quizá es la cosa más segura que los venezolanos vayamos a hacer en lo que resta de año, ir a votar”.

Así echó por tierra, en una transmisión por el canal del Estado, el lema “quédate en casa” como medida contra la Covid-19. En la contienda electoral del seis de diciembre es la desinformación la que va ganando.

El contenido falso, manipulado, engañoso, así como también, la falta de acceso a información oportuna, precisa y transparente, allana el terreno de la televisión, radio y redes sociales.

Ese día que Maduro hizo esa afirmación, el 15 de septiembre, minutos después remató con otra declaración. 

Anunció un plan especial para la bioseguridad del votante: “Es algo nuevo, especial. Increíble todas las ideas que han surgido, de cómo la Fuerza Armada Nacional va a proteger al votante, desde la puerta de su casa hasta el centro de votación, del centro hasta su casa, para garantizar que Venezuela ejerza su derecho democrático con libertad, con soberanía, con absoluta voluntad popular”.

La falta de precisión, detalles, hizo que en Twitter aparecieran titulares como: “Maduro anuncia que el 6D militares buscarán a los electores en sus casas para llevarlos a votar por medidas de bioseguridad”.

Maduro leyó ese tweet en vivo: “Ya empezaron a manipular, pero quiero desmentir en tiempo real con la hora”, dijo. 

Entonces explicó que como parte del Plan República se establecerán medidas de bioseguridad estrictas que prevé transporte, insumos como mascarillas, guantes y alcohol.

A la fecha no hay detalles del plan. En la página del Consejo Nacional (CNE) el protocolo se reduce al uso del tapabocas, gel antibacterial y al distanciamiento social.

La presidenta del CNE, Indira Alfonzo Izaguirre, dijo a Unión Radio que “son 13 protocolos que se derivan del Plan Estratégico de Bioseguridad donde participa un comité interinstitucional”, documentos no disponibles hasta el 7 de octubre en el sitio web del organismo electoral.

Elecciones cuestionadas 

Las elecciones parlamentarias están cuestionadas por líderes de oposición y organismos internacionales.

Un proceso que comenzó con la designación de los rectores del CNE a cargo del Tribunal Supremo de Justicia y no de la Asamblea Nacional, le siguió en junio la intervención con juntas ad hoc de los principales partidos políticos de oposición, el anunció sobre el aumento de números de parlamentarios a elegir, la opacidad sobre el sistema automatizado y las auditorías, hasta la violación al voto directo y secreto para la elección de los representantes indígenas.

Tampoco hay información sobre las elecciones y su relación con la pandemia: “Esta falta de información por parte de expertos puede generar un riesgo en la ciudad”, advierte Luisa Torrealba, investigadora de Comunicación Política en el Instituto de Investigaciones de Comunicación de la Universidad Central de Venezuela.

Para Torrealba la información disponible no es completa ni contextualizada. Con las declaraciones de Maduro del 15 de septiembre, piensa que se dejó a un lado la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad: “No fue responsable decirlo. Deriva en desinformación y constituye una información parcial y sesgada que desdibuja la gravedad de la situación epidemiológica”.

Torrealba enumera, a pocos meses de la elección, lo que todavía se desconoce: información sobre el sistema de automatización, las máquinas electorales, lo complejo que puede ser dar con la ruta para revisar la lista de miembros electorales en el sitio web, protocolos de bioseguridad. 

“Es doblemente preocupante cuando lo que se emite no tiene claridad y tiene una intencionalidad de fijar determinadas opiniones, estamos claramente en frente de procesos desinformativos”, explica.

Para Daniel Suárez, investigador de Digital ForensicResearchLab, Maduro está imponiendo la “narrativa de encaminar todo para demostrar legitimidad y legalizar su estadía en el poder”. 

Detrás de eso, en palabras de Fátima Arévalo, de la ONG Espacio Público, en términos de acceso a información oportuna y de calidad, no hay condiciones para un proceso electoral. Y enumera: hegemonía comunicacional, falta de acceso a periódicos, escasos espacios informativos de señal abierta, portales informativos bloqueados.

Datos recientes del Instituto Prensa y Sociedad Venezuela (Ipys) revelan que a seis meses del confinamiento por la Covid-19 los operadores de internet han bloqueado más de 40 portales de medios de comunicación y plataformas digitales usadas por la ciudadanía.

Según una investigación de Ipys, más de cinco millones de venezolanos se encuentran en municipios que viven en un total desierto de noticias. 90 de los 317 municipios que estudiaron, viven en lo que denominan “desiertos informativos”.

A los bloqueos se sumaron los constantes cortes de energía eléctrica que desconectan a localidades hasta lapsos de entre seis y 12 horas continuas.

Algunos ejemplos ilustran cómo la desinformación allana el camino electoral para favorecer los mensajes oficiales. El 4 de septiembre apareció Luis Parra en el CNE. 

Venezolana de Televisión hizo la transmisión y anunció en su cintillo: “Rumbo a Parlamentarias 2020. Primero Justicia inscribe candidatos”. Lo que realmente estaba sucediendo era la inscripción de postulados por la Fracción Venezuela Unida.

“Se usa el sistema de medios para replicar informaciones que no necesariamente se corresponde con hechos corroborados”, dice Torrealba. 

La información confirmada, corroborada por vías oficiales es una tarea pendiente en el llamado a elecciones parlamentarias. “Entonces vemos cómo la información relacionada con el llamado al proceso electoral la da el Ejecutivo, en lugar del CNE, por ejemplo”, señala Torrealba.

El 26 de septiembre el CNE prometió publicar en su portal la lista de postulados a las elecciones el 28 de ese mes. No lo hizo. Lo que sí hizo fue modificar el cronograma electoral de julio, donde se anuncian nuevas fechas para el simulacro electoral y se recortan los plazos para la modificación de candidaturas nominales y lista.

“Hay que hacer una alerta. En el caso de líderes políticos que representen al Estado, y se estén refiriendo a algún tipo de dato que esté en manos del Estado o cualquier ente con una función pública o maneje recursos públicos, la desinformación se traduce en una violación directa a nuestro derecho a la información pública”, recordó Arévalo.

Informados por redes

Los noticieros o programas de TV constituyen la primera fuente principal de noticias (38,7%), seguido de las redes sociales (25,3%) y, en tercer lugar, los canales de TV de noticias de 24 horas (10,0%).

 Estos datos forman parte del informe El fenómeno de la desinformación digital en el contexto venezolano, elaborado por Transparencia Venezuela y la Universidad de Navarra.

“Si vemos la televisión, vemos que Maduro en discursos televisados de al menos una hora, dos veces a la semana, y dan desinformaciones. Impulsando la narrativa ‘hay que votar, este será el cambio”, opina Suárez. Mientras que en las redes sociales también ha demostrado cierto control.

En Twitter, Suárez analizó dos etiquetas. La primera #DiálogoParaLaPaz, esta fue tendencia el 23 de junio y estuvo impulsada por el Ministerio de Comunicación. La cuenta promovió, entre otras cosas, el nuevo proceso electoral. Se generaron más de 187 mil tweets, participaron 7 mil 500 cuentas, 10% de estas, generaron 82% del tráfico.

“En ese momento pusieron esa etiqueta cuando el TSJ decidió cambiar la dirección de los partidos. Se habló de paz, no de que hubo un hito importante con respecto a los partidos”, explica Suárez.

La hegemonía comunicacional que el gobierno logró en el sistema de medios (radio, televisión e impresos), también está en las redes sociales. 

Para Suárez la plataforma de Maduro que opera en las redes es exitosa para imponer su narrativa. “Los electores la tienen muy difícil para interpretar qué acciones y qué decisiones tomar con respecto a las elecciones”.

El 24 de septiembre la etiqueta fue #MaduroVictoriosoEnLaONU. Alcanzó 492 mil.433 menciones (tweets, retweets y respuestas). Fue tendencia luego de que Maduro se dirigiera a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 23 de septiembre. 

Ese día fue presentando al Consejo de Derechos Humanos el informe de la Misión Internacional Independiente que documenta casos en Venezuela que constituyen crímenes de lesa humanidad.

“Aunque la etiqueta no está relacionada con el tema de elecciones, sí se hace como una forma de influir. El informe ponía al régimen de Maduro de cara al mundo como que ‘¿Ustedes van a apoyar unas elecciones de un régimen que viola los derechos humanos?”, considera Suárez.

Para Arévalo esta situación demanda de un ciudadano activo contra la desinformación. “Significa un reto y a la vez una necesidad. Reto porque estamos en una crisis humanitaria compleja. Hay que preguntarse, en medio de cargar agua, echar gasolina, tratar de conectarse a Internet, qué prioridad le puede dar el ciudadano a mantenerse bien informado”.

 

Fuente: La Nación 

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