Diario La Verdad

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Exactamente, ¿dónde nos encontramos?

Leandro Rodríguez Linárez / Politólogo / leandrotango@gmail.com / @leandrotango
El país jamás mejorará mientras quienes lo conduzcan pretendan imponer la ideología ante la ciencia, mientras la constitucionalidad sea un comodín de élites y las instituciones del Estado entes partidistas. Venezuela continuará sumergiéndose en caos

En primer lugar, es una triste realidad que hoy en Venezuela las celebraciones de procesos electorales son vitales, no para oxigenar la democracia como es lo debido, sino para continuar acumulando pruebas del totalitarismo cubano que poco a poco intenta consolidarse en nuestro país, un régimen que asfixia de todas las maneras posibles a los venezolanos, desde sus derechos básicos hasta los fundamentales.

En segundo lugar, no debemos olvidar a pesar que el Gobierno internamente en el país se muestra más fuerte que nunca; la verdad es que el Gobierno se encuentra más débil, incluso, que cualquier otro Gobierno en los últimos 60 años, se sostiene únicamente por medio de la violencia orgánica, a través del secuestro institucional y la represión.

En tercer lugar, internacionalmente el chavismo se encuentra padeciendo las consecuencias de sus actos, la vulneración de preceptos democráticos; la vinculación con presuntos hechos de corrupción; narcotráfico y delitos de lesa humanidad que le han cerrado todas las puertas, ha quedado reducido a la precariedad de convenios binacionales donde la opacidad en las transacciones impide saber qué, cómo y cuánto se “negocia”. La información que se maneja es a través de fuentes internacionales especializadas, las cuales, según expertos, no son nada alentadoras, son atentatorias contra los recursos y bienes de la nación.

El chavismo exponenció a su máxima expresión la dependencia petrolera a la par que autodestruía PDVSA por incompetencia, desidia o inexcusable ignorancia. Luego que por toxicidad ideológica destruyó el aparato productivo, las divisas que recibe son escasas para su maremágnum de emergencias autoinducidas, ha preferido honrar pago de deuda externa en lugar de importar alimentos y medicinas, a fin de no dejar en evidencia ante el mundo lo que ya todo el mundo sabe; el fracaso de otro socialismo comunistoide. 

Ante la progresiva debacle nacional, finalmente el presidente Maduro informa que refinanciará la deuda externa, pues el default (morosidad) es inevitable. Ahora, en ese refinanciamiento para nada le sirve el secuestro de las instituciones del Estado, no puede doblegar a la comunidad internacional a un Carnet de la Patria, hacer colas racionadas, hacerlos juramentar ante la ANC, ni reprimirlos atrozmente ¡les vale un comino la cavernicolaridad ideológica! ellos solo aceptan políticas económicas, fiscales y financieras serias, profesionales, ajustada al derecho, a la ciencia, a la institucionalidad, herramientas absolutamente ausentes en la revolución de Chávez y Maduro. Al parecer, el Gobierno ahora sí debe aferrarse a su extremaunción. “Dios proveerá”.

Entiéndase algo, el país jamás mejorará mientras quienes lo conduzcan pretendan imponer la ideología ante la ciencia, mientras la constitucionalidad sea un comodín de élites y las instituciones del Estado entes partidistas. Venezuela continuará sumergiéndose en caos, mientras el actual proyecto de país no sea sustituido por otro donde la educación y el trabajo sean los combustibles del desarrollo, con gobiernos garantes de libertades, de derechos, no fábricas de imposiciones, restricciones y condicionantes como lo es el chavismo. 

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