¿Guaidó vs. Ramos Allup?

Leandro Rodríguez Linárez / Politólogo / [email protected]
No todo está perdido, tras las ilegalidades del régimen, la Asamblea Nacional electa en 2015, poder público más votado en nuestra historia, mantendrá su status legal

En su periplo internacional, y desde su arribo al país luego de su sorpresiva gira internacional, Guaidó ha sido tajante con relación al tema electoral, ha afirmado no se prestará para ninguna farsa reanimando la agenda que lo lanzó a la fama política: Cese a la usurpación, gobierno de transición y (finalmente) elecciones libres, en ese vital orden. Sin embargo, en las últimas semanas las informaciones que se desprenden de otros voceros opositores contradicen la postura de Guaidó.

Ahora, el pasado martes 10 de marzo, en la movilización convocada por el “interino” en Caracas, Ramos Allup señaló “nosotros estamos preparándonos para participar en las parlamentarias, que prevé el régimen”, por cuanto asegura no se debe entregar la Asamblea Nacional y porque constitucionalmente corresponden. Dicha declaración contradice radicalmente a quien encabeza la oposición venezolana dentro y fuera de nuestras fronteras. Vale preguntarnos, ¿quiénes son “nosotros”? ¿Acaso desde 2016 ya no ha sido anulada la AN? ¿Por qué apelar a la Constitución si vivimos al margen de ella?

Ese “nosotros” debe ser aclarado, ¿Allup se refiere a AD o a toda la oposición retando a lo dicho por Guaidó?, pues mientras no exista supremacía de la ley todo proceso electoral será en condiciones mínimas ¡Una farsa! Allup habla de no entregar el Parlamento al régimen, pero este poder ha sido anulado desde 2016, sustituido por una ensangrentada e írrita constituyente en 2017 (autoproclamada supraconstitucional) y, finalmente, servida en bandeja de plata al PSUV al permitirse, por petición de Timoteo Zambrano, su reingreso tras haber abandonado sus curules y usurpar cargos “constituyentes”. Hoy la AN ya la tiene el régimen, no por una justificada abstención ciudadana, sino por un accionar sospechosamente errado de dirigentes “opositores”.

No todo está perdido, tras las ilegalidades del régimen, la Asamblea Nacional electa en 2015, poder público más votado en nuestra historia, mantendrá su status legal y legítimo mientras se mantenga la usurpación, fue el último poder reconocido dentro y fuera de nuestra nación a pesar de las adversidades con las que se topó la oposición en aquel entonces, condiciones que hoy son incomparablemente peores, insalvables. Con relación a la sentencia de Allup, “las parlamentarias constitucionalmente corresponden este año”, cabe destacar que NO HAY CONSTITUCIONALIDAD, la Constitución debe prevalecer en todo momento no en unos sí y en otros no. La Carta Magna también indicó el turno de las presidenciales, regionales y municipales, pero en las formas en que se celebraron (incluyendo la ANC) fueron atentatorias, no solo contra todo espíritu de la Constitución, sino democrático ¡No señor Allup, no corresponden las parlamentarias, antes corresponden las elecciones que se celebraron inconstitucionalmente, pero primero hay que reindependizar la nación, constitucionalizarla… sino nada tendría sentido! Según su “lógica” las otras elecciones que corresponderían sería el revocatorio a Maduro en dos años,  ¡trágico error!

¡Ah!, pero si Guaidó, quien denunció mundialmente al chavismo como un conglomerado criminal, terrorista, entre otros delitos no menos graves, accede celebrar elecciones “de buena fe” con este ¿Cómo quedaría su prédica?, ¿cómo es que “democráticamente” se pacta con quienes denunciaste como los peores criminales? En ese escenario, por ahora, todo estaría irreversiblemente perdido, se habrá perdido el último vestigio de legalidad y legitimidad existente en el país, pues los venezolanos no volverán a las urnas mientras exista usurpación, así lo han demostrado en las últimas cinco elecciones. La abstención no es un lineamiento partidista, es una reacción/protesta ciudadana antes instituciones corruptas, partidizadas, focos de caos. 

Léase bien: De nada vale continuar votando en “condiciones mínimas”, sin constitucionalidad, mientras el régimen controle las instituciones del Estado termina restándole competencias, facultades, recursos, a toda instancia que pierde, además de imponer un poder paralelo. Señor Guaidó, ¡aclare! 

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