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Un mandato de la zulianidad

Jorge Sánchez Meleán / Economista / sanchezmelean@hotmail.com
Mas grave que la falta de energía eléctrica, el agua, la gasolina, el transporte y de los bienes en general en el Zulia, es la falta de un liderazgo con visión clara de lo que debemos ser como el único Estado-Región de Venezuela, al mediano y largo plazo

Mas grave que la falta de energía eléctrica, el agua, la gasolina, el transporte y de los bienes en general en el Zulia, es la falta de un liderazgo con visión clara de lo que debemos ser como el único Estado-Región de Venezuela, al mediano y largo plazo.

El exrector de LUZ Dr. Ángel Lombardi ha expresado acertadamente en pasados días, que “las elites del Zulia fallaron”, y no solo eso, sino que han desaparecido, pues su voz rectora y orientadora de siempre se ha silenciado, acosada por un régimen que no admite el pensamiento plural.

Es evidente que el Zulia de hoy no cuenta con ese liderazgo selecto y conductor en los diversos sectores del acontecer regional, que defendían con claridad y valentía sus puntos de vista y los de la comunidad de la cual formaban parte. Hoy lamentablemente, no contamos con una elite de buen nivel como la que nos distinguió del resto del país durante los siglos XIX y XX, que puso los fundamentos de lo que denominamos “la zulianidad”.

Cuanta falta nos hacen en la actualidad figuras de la talla de M. Dagnino, Francisco Ochoa, Francisco Eugenio Bustamente, E. López Rivas, Juan Besson, Jesús E. Lossada, Udón Pérez, Mariano Parra León, Luis Vera Gómez, Felipe Hernández, Nectario Andrade Labarca, Rafael Belloso Chacín, Antonio Borjas Romero, Cesar Casas Rincón o Fernando Chumaceiro, por solo citar algunos de los últimos dos siglos, en campos muy diversos. Esas elites cumplieron un papel relevante cuando les correspondió actuar.

Lucharon durante el siglo XIX para que fuéramos pioneros en muchas áreas del acontecer nacional y se enfrentaron con valentía a quienes nos quisieron borrar del mapa para convertirnos en simple playa de pescadores. Supieron defender la autonomía política y llegaron hasta amenazar al país, esgrimiendo el derecho a la Soberanía del Zulia.

Igual aconteció en el siglo XX, cuando nuestras elites supieron defender el derecho a participar con justicia de la riqueza del Petróleo que brotaba de nuestro subsuelo y a hacer realidad el derecho a la autonomía política, administrativa y económica que el federalismo nos concedía a través del proceso de descentralización del Estado.

Hoy en cambio, cuando iniciamos el siglo XXI, una nueva modalidad de Centralismo Militarista-Totalitario ,que no hemos entendido a plenitud, esta destruyendo no solo nuestras riquezas materiales, sino acabando con nuestra mayor riqueza: los ZULIANOS, desde aquellos que deberían ser hoy los relevos de las elites de siempre, hasta aquellos mas numerosos que con su trabajo duro y diario y su amor a la tierra que los vio nacer, deberían ser los herederos de quienes pusieron las bases de nuestro desarrollo económico-social del siglo pasado.

El Zulia vive hoy la destrucción paulatina de sus riquezas, en manos de funcionarios públicos mediocres, al servicio de ese nuevo Centralismo al margen de la Constitución, que se burla de la Soberanía popular y del Estado de Derecho. Pero si los zulianos de ayer se enfrentaron a Páez, pasando por los Monagas y Guzmán Blanco, hasta llegar a Pérez Jiménez y Hugo Chávez, hoy tenemos la obligación de hacerlo con fuerza e inteligencia a un nuevo dictador de pacotilla.

Llego pues la hora de recuperar a nuestra mayor riqueza. Estamos obligados a darle nueva vida a nuestra adormecida elite del presente, con el aporte de todos. Es hora de darle a los zulianos nuevas razones para vivir y luchar. Y esto no lo debe ni puede impedir ningún régimen en agonía. Esta es una obligación de todos: es un mandato de la “zulianidad”.

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