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El viacrucis de Héctor Rojas

Jorge Sánchez Meleán / Economista / sanchezmelean@hotmail.com
El doctor Héctor Rojas presentó sus ideas de promover la educación, la ciencia y la tecnología, en beneficio de todo el mundo. Se convirtió en una molestia muy grave para algunas instituciones en las que el fin justifica los medios, tales como la Secretaría de Estado norteamericana, la CIA o la NASA

Después de sus reuniones en Washington a partir de julio de 1975, con funcionarios de la Secretaría de Estado norteamericana, dentro de un gran misterio, Héctor Rojas fue retenido varios meses en EEUU. Surgen entonces algunas preguntas que los historiadores venezolanos deberían investigar para encontrarles respuestas: ¿Por qué estuvo privado de libertad durante algún tiempo?, ¿qué le hicieron durante ese tiempo?, ¿por qué la salud de un hombre joven y sano se deterioró tanto?, ¿qué dijeron los médicos que le atendieron a su regreso a Venezuela?

En marzo de 1976 hubo una intensa actividad telemática entre Washington y Caracas en la que se hacía alusión directa al doctor Héctor R. Rojas. Pero aún en la actualidad, no se permite leer el contenido de las comunicaciones registradas como contactos diplomáticos. El 30 de marzo de 1976 se produjo el que parece ser el último contacto sobre este asunto, cuyo texto ha sido destruido y declarado irrecuperable por el Departamento de Estado norteamericano. 

Muchos creen que los estudios del doctor Rojas fueron más allá de la observación de estrellas, el análisis de la superficie lunar o la invención de un método para simplificar el alunizaje de naves espaciales. Por esa razón, se escuchó al más alto nivel que se le señalara como una amenaza a la que había que neutralizar. Para el investigador español Pierre Monteagudo, que ha investigado su vida y obra y que le conoció personalmente, el décimo tercer libro que pensaba publicar el doctor Rojas, le aportó una respuesta que antes solo intuía. Esa obra del astrofísico venezolano descubriría el funcionamiento de un rayo muy potente, capaz de desintegrar un avión en el aire.

Mientras adelantaba ese proyecto, manifestó con claridad su deseo de que la tecnología fuera para su país y expresó su preocupación por la posibilidad de ser objeto de un plagio. Era posible que la NASA hubiera participado en investigaciones que tuvieran por objeto el uso de esa tecnología con fines militares. Por eso era notoria la vigilancia sobre Rojas después de su regreso a Venezuela en 1971 y la forma como fue tratado entre 1975 y 1976 en Estados Unidos. 

El gran escollo fue que sabía demasiado sobre el programa espacial estadounidense, y quería contarlo al mundo, así como pretendía atribuir parte del mérito a su patria. En el difícil escenario geopolítico de la Guerra Fría, el doctor  Héctor Rojas presentó sus ideas de promover la educación, la ciencia y la tecnología, en beneficio de todo el mundo. Se convirtió en una molestia muy grave para algunas instituciones en las que el fin justifica los medios, tales como la Secretaría de Estado norteamericana, la CIA o la NASA. El 24 de marzo de 1976 en telegrama electrónico de Kissinger, se establece contacto diplomático clasificado con funcionarios venezolanos pertenecientes a Cordiplan. 

El objeto de la comunicación era indicar el procedimiento a seguir en Venezuela, para el total desconocimiento público de la trayectoria profesional de Héctor R Rojas. Había comenzado para este venezolano distinguido su lamentable viacrucis, que no solo lo condujo a su desaparición física, sino al desconocimiento absoluto de su trayectoria profesional, que se ha prolongado hasta nuestros días. Continuaremos. 

 

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