No son las sanciones causa de la tragedia venezolana

Rafael Piña Pérez / Economista / pprafael1912@hotmail.com
Ninguna modalidad de Comunismo ha tenido éxito, fracasó en los 14 países que conformaron la Unión Soviética, en Europa Oriental, China, Vietnam, subsistiendo en Cuba y Corea del Norte, viendo sus sociedades con miseria y represión. Ninguno sirve de ejemplo en bienestar y ejercicio democrático

El señor Maduro y sus secuaces, vienen tratando de hacer ver que la causa de la más grave crisis económica, social, política y moral de toda nuestra historia republicana,  está en las sanciones que viene aplicando Norteamérica y la Unión Europea, contra funcionarios corruptos y violadores de los derechos humanos. Nada más falaz que esta afirmación de los jerarcas y voceros de la narcotiranía. Las causas se vienen gestando y desarrollando desde que el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías llegó al poder en 1999, es el denominado Socialismo del siglo XXI, cuyo modelo estatista comunista que ha fracasado en todas las partes del mundo donde se ha aplicado.

Ninguna modalidad de Comunismo ha tenido éxito, fracasó en los 14 países que conformaron la Unión Soviética, en Europa Oriental, China, Vietnam, subsistiendo en Cuba y Corea del Norte, viendo sus sociedades con miseria y represión. Ninguno sirve de ejemplo en bienestar y ejercicio democrático, por el contrario, son sistemas totalitarios que controlan todos los poderes haciendo depender a las sociedades del Estado, cuando en las sociedades democráticas del mundo, el Estado es dependiente de la sociedad. 

Lo primero que hizo el finado presidente Chávez, cuando fue indultado sin ni siquiera haberlo enjuiciado y condenado por los delitos en 1992, con sus fallidos golpes militares de atentar contra el Estado de derecho, fue visitar a Fidel Castro quien lo domó para financiar la subversión latinoamericana una vez que tomara el poder; lo convenció también de utilizar la vía más expedita para tomar el poder, organizando un movimiento armado o a través de la vía electoral. Fidel lo estimuló a usar las debilidades de nuestro sistema electoral, para triunfar por esa vía, logrando así sus propósitos en 1998. 

Desde un comienzo de su gestión presidencial, el Teniente coronel Chávez asesorado por Fidel Castro, fue acumulando poder progresivamente. Estableció misiones auspiciadas por la dictadura cubana en materia de salud, deportes e inteligencia. A través de estas misiones, fueron penetrando espionaje en nuestra Fuerza Armada, los organismos de inteligencia y otras instituciones del Estado. Fidel alcanza así, sus nuevos sueños de expandir su influencia ideológica en América Latina, a través del financiamiento con la renta petrolera de Venezuela. Fidel convenció a Chávez, de que tenía que destruir la meritocracia en PDVSA, para poder controlar directamente la renta petrolera. De allí en adelante vinieron los despidos progresivos de gerentes con muchos años de servicios en la industria. 

El Foro de Sao Paulo entra nuevamente en acción financiado por Venezuela. De allí han surgido los triunfos de Ortega en Nicaragua, Evo en Bolivia, los Kirchner en Argentina, apoyos a organizaciones de izquierda como Podemos en España, a palangristas como Ignacio Ramonet, Pablo Iglesias y otros que han aprovechado el “Socialismo del siglo XXI” en viáticos, pasajes y honorarios a cuenta de nuestro erario nacional. Los días 25 y 26 de julio de 2019 en Caracas, sufragando Venezuela todos los gastos (unos 200 millones de dólares), allí se han reunido representantes de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y de organizaciones criminales del mundo. En eso ha devenido el Foro de Sao Paulo, fundado por Fidel Castro y Lula Da Silva, después de la caída del Muro de Berlín en 1989. Allí están representados regímenes de extrema izquierda y grupos narcoterroristas como las FARC, ELN, Hezbolá y otras organizaciones del crimen organizado.

La tragedia del pueblo venezolano desarrollada en estos 20 años de destrucción de la economía, la democracia y los valores éticos, es la causante del empobrecimiento de la población, la hiperinflación, la escasez creciente de alimentos, medicinas e insumos de la producción. Las sanciones comenzaron en el año 2017, mientras, esta tragedia se fue gestando desde los inicios de esta revolución retrógrada como todo comunismo. Basta recordar las frecuentes expresiones del padre de este desastre: “Exprópiese, un millardito por favor; las amenazas a la propiedad privada; los insultos a Lorenzo Mendoza de empresas Polar y otros empresarios; las confiscaciones de más de cuatro millones de hectáreas de tierras en producción”. 

Todas las fábricas de cemento; empresas básicas de Guayana; empresas lácteas; centrales azucareros; café. La mayoría de las empresas estatizadas, o están cerradas o están funcionando precariamente. A PDVSA la politizaron y de ser la tercera o cuarta gran Corporación petrolera del mundo, ha pasado a ser una de las últimas en operatividad y producción, pasando de más de tres millones de b/d, a unos 700 mil b/d hoy. 

En cifras se robaron y despilfarraron más de 700 mil millones de dólares de las reservas internacionales a través de los fondos parafiscales Fonden y Bandes; las divisas robadas que fueron asignadas y no se realizaron las importaciones por unos 200 mil millones de dólares; el robo de las inversiones presupuestadas para los sistemas eléctrico e hidráulico, así como en otras obras presupuestadas y no ejecutadas o no concluidas. Hay que agregar los regalos a otros países, como el petróleo a Cuba, en más de 80 mil b/d en 20 años; a otros países como Nicaragua, Bolivia, Argentina, entre otros, se acerca a la bicoca de un billón de dólares. 

Este atraco a la nación nos ha llevado a ser el único país petrolero del mundo que se quedó sin reservas internacionales, que hoy tiene que importar gasolina para atender la demanda interna. De ser exportador de café por más de 130 años, pasamos a ser importador de este producto, de azúcar, arroz, maíz, productos siderúrgicos, fertilizantes, etc. Allí está la verdadera causa de la tragedia que estamos viviendo los venezolanos. 

Es el retrógrado Socialismo del siglo XXI que en 20 años nos ha llevado a ser el país mas pobre de América Latina, con la diáspora mas numerosa en nuestra América, la tasa de desempleo más alta, la escasez mas elevada de nuestra historia y una galopante hiperinflación. El ambicioso proyecto castrochavista, lulista, para restaurar la utopía de resucitar el Muro de Berlín, se desmoronó, dejando ruinas en Venezuela tan costosa ambición.

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