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La propuesta electoral, ¿buena o fatídica?

Leandro Rodríguez Linárez / Politólogo / leandrotango@gmail.com / @leandrotango
No olvidemos que los diálogos han sido la trampa cazabobos por excelencia del castrismo venezolano, los han usado en los momentos donde la coyuntura los ha arrinconado; comienzan dejando que sus detractores inflen esperanzas, colocando los puntos que quieran en la agenda

La política es en realidad tener los pies sobre la tierra; conocer al enemigo; hacer de lo factible lo estratégico y aprender de los errores. Así, la idea de unas elecciones justas, transparentes, con atestiguamiento internacional, obviamente sería lo ideal a la mejor salida a estos 20 años de averno, pero por favor, ¿creen que el castrismo venezolano las aceptaría? Quienes creen semejante tesis onírica no han comprendido absolutamente nada en estos 20 años de cubanización salvaje, veamos:

1- En primer lugar, no olvidemos que los diálogos han sido la trampa cazabobos por excelencia del castrismo venezolano, los han usado en los momentos donde la coyuntura los ha arrinconado; comienzan dejando que sus detractores inflen esperanzas, colocando los puntos que quieran en la agenda; a medida que transcurre el tiempo, el régimen no cede, manipula lo sucedido, continúa en el poder con marcha cada vez más redoblada.

2- Según información extraoficial, el nuevo planteamiento electoral ocurriría más o menos en nueve meses, lapso durante el cual el castrismo venezolano podría enfriar el hervidero político actual, y en lo sucesivo darle una patada a lo acordado; la oposición se deslegitimaría gravemente, emigrando otros cientos de miles de venezolanos, con lo cual el régimen saldría fortalecido.

3- Unas elecciones con el mismo CNE, pero solo con atestiguamiento internacional considerado como “suficiente”, daría el mismo resultado a los presuntos procesos electorales desde 2017, los venezolanos no acudirán a las urnas porque no creen en las instituciones psuvizadas; no es una opinión es un hecho comprobado hasta la saciedad, esa desinstitucionalización desmoronó el poder del voto. La oposición traería sus testigos foráneos, el régimen también, al final unos afirmarán que las elecciones fueron fraudulentas y los otros que fueron un panal de bendiciones, en esa fatua diatriba el castrismo venezolano se habrá usufructuado una vez más a expensas de otro espejismo democrático.

4- Unas elecciones realmente justas, democráticas y transparentes solo tendrían lugar sí se escoge un CNE conforme exige la constitución, si se depura el REP, sí se incluye el voto de los venezolanos en el exterior, con observación internacional calificada, garantizando la pulcritud en todas las fases del proceso, todo ello traería consigo una contundente derrota al castrismo venezolano, dejándolos al borde de la extinción, perderían las protecciones en las que hoy se esconden usurpando el poder, serían presa fácil para la justicia, ellos lo saben, la gran pregunta: ¿Cree usted que ellos aceptarían estas elecciones? Es casi infantil (por no usar un calificativo más crudo) creer que sí. 

5- Muy grave, con los patéticos niveles de desinstitucionalización, nueve meses para realizar un proceso electoral óptimo, como debe ser y deberíamos acostumbrarnos, que son del todo insuficientes, esto solo daría lugar a un proceso chucuto, irregular, útil para conformismos interesados.

6- Las presuntas elecciones para 2020 tendrían en jaque a Guaidó quien ya no sería presidente de la AN, más aún, su situación se nubla cuando a ciencia cierta no se sabe cuál cargo ocupa, si el de Presidente interino de la República, si Presidente de la transición o simplemente Presidente de la Asamblea Nacional; el régimen habrá sabido engavetar a quien en 20 años ha sido su más digno enemigo.

7- En 2020 aún no se sabe quiénes ocuparán la directiva de la AN, toda vez que será un acuerdo aún no consumado; para ser la principal tarima opositora esa incógnita resulta una gran debilidad, más aún, de cara a presuntos escenarios electorales.

8- La ANC es una inmensa preocupación, para que el ambiente electoral tenga probabilidades y cale en la convulsionada sociedad venezolana, esa instancia debe cesar en sus irritas funciones, sería la única demostración de voluntad política creíble. Lo mismo aplica para el TSJ y demás ramas del Poder Público. ¡Ven es cuesta arriba la cosa! Lo electoral es solo la punta del iceberg. 

9- Sea como sea, el castrismo venezolano ocupa el poder de forma ilegal e ilegítima; mancilló la democracia de todas las formas imaginables, además, sobre él pesan gravísimas acusaciones de toda índole, a pesar de ello y sorpresivamente, recibe un inmerecido trato cordial, democrático, hasta “legal”, ello para los demócratas del mundo es inexplicable, sobre todo injusto, alienta a las castas dictatoriales del mundo.

10- Lo electoral ante el castrismo venezolano ha sido un mar de llantos, estafas, desilusiones, frustraciones; continuar apostando a ello es lo que Einstein denominó locura, por no mencionar la palabra complicidad, que a estos niveles es monstruosa.

Aclaramos, no nos oponemos a las elecciones en Venezuela. Como demócrata fundamentalista creemos firmemente en el poder del voto de la ciudadanía, pero para que ello se cristalice deben existir las condiciones necesarias, hoy no las hay ni remotamente, no las habrá hasta que quienes usurpan el poder se hayan marchado. Entiéndase, las elecciones no son el primer paso para redemocratizar al país, hay muchísimo más antes de ello; deben ser el último paso una vez superado todos los escollos que en 20 años ha impuesto el castrismo en Venezuela. Finalizamos en la misma manera que comenzamos este escrito; la política es realidad, es tener los pies sobre la tierra.

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