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Un aplauso a los docentes

Arminda García / Profesora Titular de LUZ / arminda.garcia@gmail.com
La difícil situación económica es una carga importante, ya que emocionalmente genera desesperanza y angustia, pues no permite ni siquiera cubrir las necesidades humanas más básicas, como las relacionadas con su bienestar, su salud, su desarrollo, su calidad de vida y la de su familia

Es grande el esfuerzo que en la actualidad están realizando los docentes venezolanos que se encuentran en el país, luchando para sobrevivir en medio de  la cruda crisis que azota a nuestra nación. Conozco de cerca ese  sacrificio y la vocación de muchos, pues, esa es y ha sido mi práctica durante largos años.

Lamentablemente, las dificultades que vive el educador, es además, un reflejo y parte de los problemas que en general  afectan a Venezuela, la grave situación económica, la crisis emocional, la separación de familiares debido a las migraciones, las divisiones políticas, la falta de calidad de vida, la inseguridad, entre otros tantos.

Uno de los aspectos que más perjudica, que incide al igual en todos los demás venezolanos, son los salarios tan deteriorados, y que no le hacen justicia, ni se corresponden con la magnitud de la responsabilidad de los docentes, los cuales tienen el compromiso de planificar, organizar, supervisar y ejecutar los programas educativos que permiten la formación académica de los jóvenes, quienes son los protagonistas y motores de la superación de cualquier sociedad.

Sin duda, la difícil situación económica es una carga importante, ya que emocionalmente genera desesperanza y angustia, pues no permite ni siquiera cubrir las necesidades humanas más básicas, como las relacionadas con su bienestar, su salud, su desarrollo, su calidad de vida y la de su familia, lo cual en consecuencia causa desmotivación, desconsuelo y tribulación. 

Estos factores son muy subjetivos, y están presentes en el entorno de cada uno de los venezolanos, afectando a toda la colectividad por igual, los cuales los profesores deben  enfrentar de la misma manera, preocupados por protegerse a sí mismos y a sus familias, tratando de llevar una vida ordenada en medio del caos, viviendo una realidad desgastante que genera decaimiento y temor ante un futuro incierto.

Ni hablar de las necesidades de seguridad que requiere todo ser humano, el orden, el equilibrio tanto personal, profesional como familiar, las necesidades de protección a su integridad física, el acceso a recursos para desarrollarse y desempeñar su loable labor de manera digna, la estabilidad emocional afectada por la incertidumbre, entre otras más.

Hay que brindarles un gran aplauso a los profesores que mantienen firme su compromiso, sobreponiéndose a las frustraciones que lo atacan, haciendo honor a su práctica de enseñar, para sembrar el saber y los conocimientos, aún sin contar con las condiciones óptimas mínimas, que no deben debilitarse, ni descuidarse, por lo cual, hacen todo un esfuerzo por mantenerse activos sin desistir de su misión. 

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