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Dos maldiciones, dos estadistas

Joise Morillo / Licenciado en Filosofía / Kao_joise@hotmail.com
Quienes apoyen regímenes (socialistas) dizque revolucionarios, que se han abanderado como defensores del proletariado, han seguido al pie de la letra las doctrinas profesadas por lo siniestros comunistas, y a los cuales fanáticos y enajenados apoyan

“Maldito el soldado que vuelva su arma contra su propio pueblo” S. Bolívar. 

“Maldito aquel que con su discurso dice defender a su pueblo y con sus acciones le maltrata". Benito Juárez.

Son dos sentencias, dos máximas, que revelan el verdadero espíritu nacionalista sin radicalismo, y patentizan el sentimiento del verdadero político enmarcados en la devoción al pueblo y la vocación de servicio al mismo. Quienes apoyen regímenes (socialistas) dizque revolucionarios, que se han abanderado como defensores del proletariado, han seguido al pie de la letra las doctrinas profesadas por lo siniestros comunistas, y a los cuales fanáticos y enajenados apoyan. 

Estas doctrinas son las siguientes: 1) Las del bolchevique soviético Ilich Ulianovsk, Alias, Lenin que decía: “Se debe hacer una propaganda donde se deje en ridículo siempre a la oposición". 2) Del fascista, nazi Joseph Goebbels: "Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento ". 3) Para completar las del tirano soviético Iosif Stalin y uno de sus aliados y después víctima, Trotsky, quienes decían: “si controlas el alimento del pueblo, controlas al pueblo, y después vendrán agradecerte por la miseria que les das" y "en revolución el que no obedece no come"; respectivamente. 

¿Quién puede afirmar que un régimen que evidentemente está siguiendo los patrones antes mencionados, cumpla con un discurso traqueado donde dice que quiere la paz y ama al pueblo, si hace todo lo contrario a lo que dice? Stalin, estuvo en el poder por 35 años, hizo morir de hambre, frío -secuestrados en Siberia- y trabajo forzado a 25 millones de personas, Mao Tse Tung, mató de hambre a 400 millones de personas en más de 50 años en el poder en China, Fidel y Raúl Castro mantuvieron al pueblo de Cuba bajo el rigor de un racionamiento alimentario miserable y fusilamientos, para mantener el poder por más de 57 años. Todos desarrollaron ese patrón siniestro hasta ahora y siempre. Así trabaja el comunismo, hablan de eliminar las clases sociales, pero en función de mantener dos, los que mandan y los que obedecen, o sea, un burdo feudalismo. Los del poder "ricos" y el resto, el pueblo, "pobres”. El socialismo-comunismo es el espíritu endemoniado de Marx.

 

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