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La coyuntura moralmente inaceptable

Jorge Sánchez Meleán / Economista / sanchezmelean@hotmail.com
Hoy se violan descaradamente los derechos humanos, y los niveles de pobreza sobrepasan al 80 por ciento de la población venezolana. La participación de los ciudadanos en la promoción del bien común ha desaparecido y solo se permite la de quienes respaldan al régimen imperante

El rechazo creciente al régimen gubernamental de Venezuela, tanto interna como externamente, obedece a la violación reiterada de principios básicos que deben respetarse en toda comunidad humana. En Venezuela se irrespeta descaradamente a la persona humana, que es el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales, y el Estado con una intervención abusiva, ha obstaculizado la vida interna de muchas sociedades intermedias, tales como la familia, la escuela o la empresa, privándolas de muchas competencias propias.

Así mismo, se ha irrespetado la justa jerarquización de los valores, gracias a la orientación socialista-marxista que ha prevalecido. A muchas personas se las utiliza como simples medios para alcanzar un fin político o ideológico. Por otra parte, la autoridad se ha hecho cada vez más ilegítima, actuando de manera despótica, utilizando medios morales ilícitos. Mientras tanto, el poder, que dimana de la autoridad, no ha sido equilibrado entre varias esferas de competencia que lo mantengan en justo límite, sino todo lo contrario. 

Como consecuencia de ello, hemos perdido el Estado de derecho y solo ha prevalecido la voluntad arbitraria de las autoridades ilegítimas. Igualmente, al régimen poco le importa el principio del bien común, fundamentado en el respeto a la persona humana y en el bienestar económico-social de la comunidad. Hoy se violan descaradamente los derechos humanos y los niveles de pobreza sobrepasan al 80 por ciento de la población venezolana. 

La participación de los ciudadanos en la promoción del bien común ha desaparecido y solo se permite la de quienes respaldan al régimen imperante. De la misma manera, un régimen de inspiración marxista, ha irrespetado el principio de la justicia social, tan ligado al bien común. Se viola constantemente el respeto a la dignidad del hombre y sus derechos, que son anteriores a la sociedad. La autoridad ilegítima solo se apoya en la fuerza y la violencia para aspirar a obtener la obediencia de los ciudadanos. La lucha de clases es la gran inspiración de las políticas gubernamentales. 

En Venezuela han surgido desigualdades escandalosas entre los ciudadanos, que son contrarias a la justicia social, a la equidad y a la dignidad de la persona humana. La violación de los principios mencionados, unida a la aplicación de medidas de inspiración marxista-castrista, han conducido al país a la crisis más grave de su historia contemporánea, a la que es necesario superar lo antes posible, con un cambio profundo, pues esta es una coyuntura moralmente inaceptable.

 

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