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 Maduro, vete ya

Emiro Albornoz León / Periodista / emiroalbornozl@gmail.com
  Maduro no tiene respaldo financiero, porque aparte de haber quebrado a PDVSA, el Gobierno norteamericano ha suspendido y congelado todas las cuentas por concepto de pago de petróleo a nuestro país, para ponerla al cuidado del Presidente interino

Este cronista tiene la impresión de que el fin de la dictadura y del gobierno usurpador de Nicolás Maduro, está cerca, y no lo afirmo porque sean mis ganas, sino que sobre la mesa hay una serie de elementos de mucha fuerza que permiten sacar esa conclusión. 

Un hombre, no le puedo decir presidente porque en realidad es un usurpador, por  mucha fuerza que crea tener, porque se encuentra sentado sobre los fusiles y los tanques y demás pertrechos de seguridad y de guerra que la nación coloca en sus manos para defender la democracia, al pueblo mismo y las instituciones, no pueden darse el lujo de enfrentarse a todos los factores del país y a otros gobiernos sin sufrir las consecuencias que se derivan de tales actuaciones.

Poderoso se creía Saddam Hussein, quien amenazaba con siete mil tanques de guerra, 10 mil aviones de combate, misiles y tres millones de hombres sobre las armas. Llamaba a los "infieles gringos" a que se atrevieran y dos días de acción de los norteamericanos bastaron para dejar inservibles tanques y aviones, y los tres millones de hombres con las manos en la nuca recordando las horcas caudinas, y Saddam escondido en una machorrera de donde lo sacaron para juzgarlo por sus crímenes.

Maduro esta caído porque no tiene respaldo popular. Más del 90 por ciento de la nación venezolana lo rechaza, porque lo sabe culpable de la desgracia que sacude a nuestro país, y eso lo saben el propio Maduro y la cúpula o camarilla comunista, incluido el Alto Mando Militar, que ha asaltado el poder y las instituciones democráticas con la idea de perpetuarse en el  mando.

Maduro no tiene respaldo financiero, porque aparte de haber quebrado a PDVSA, el Gobierno norteamericano ha suspendido y congelado todas las cuentas por concepto de pago de petróleo a nuestro país, para ponerla al cuidado del Presidente interino. Maduro es desconocido por la casi totalidad de los países del continente americano. Lo desconoce la Unión Europea y su dictadura no tiene quién lo represente en esos países. Maduro es un peligro para la seguridad regional y la paz de la que tanto alardea, de los dientes para afuera por sus vinculaciones con grupos ultrapeligrosos del mundo. Maduro está acabado.

Maduro ha destruido la base económica de la nación al llevar a la quiebra a miles de industrias manufactureras y comerciales, cuyos resultados han derivado en una espantosa crisis humanitaria, que él y sus seguidores se niegan a reconocer, pero que todos los venezolanos la sienten y padecen, y demostrada fehacientemente con los más de cuatro millones de compatriotas, en su mayoría jóvenes que se han visto obligados a dejarlo todo, su patria grande, su familia, sus amigos, muchos sin concluir sus estudios, porque este maldito gobierno comunista les robó el futuro. 

Maduro es el causante de centenares de muertes de venezolanos de todas las edades, sobre todo niños, porque los hospitales fueron abandonados para encaramarnos y privilegiar un sistema de salud importado desde la castrocomunista Cuba, solo para tener una buena excusa de la millonada de dólares que le pagan al asesino gobierno cubano, que le permite continuar sometiendo a ese sufrido pueblo preso en su propio país.

Esas lamentables muertes, y las de otros 300 mil venezolanos que se encuentran en peligro de fallecer, porque torpe y tercamente Maduro se niega que entre la ayuda humanitaria solicitada por el presidente interino Juan Guaidó, y la Asamblea Nacional de Venezuela, entran en la categoría de crímenes de lesa humanidad que engrosarán el expediente que ya ha sido llevado al Tribunal Internacional de La Haya, y en cualquier momento comenzarán a ventilarlo. De todo corazón, aspiro ver sentado a Maduro y a muchos de sus cómplices en unas de esas bancas escuchando su sentencia.

Maduro ha recibido una oferta del gran país del norte, cuyo gobierno está ayudando a los venezolanos a recobrar su democracia, y no como dicen esos zánganos, que quieren nuestro petróleo, para que abandone el poder que usurpa y se vaya a donde mejor le parezca o lo quieran recibir, que es mejor que pasar el resto de sus días en Guantánamo.                         

Los militares tienen una oferta generosa de la muy legítima Asamblea Nacional mediante una Ley de Amnistía, si contribuyen con el cese de la usurpación de Maduro. Allí tienen Maduro y los militares. O lo toman o lo dejan. Pero de que se van, se van. Háganlo por las buenas. Trump ha hablado en serio. Maduro, repito, está acabado. La fiesta será grande.

 

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