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Ser ciudadanos

Neuro J. Villalobos Rincón / Exrector de LUZ / nevillarin@gmail.com
Los ciudadanos venezolanos ahora estamos entendiendo “con qué se come eso” que se llama desobediencia civil, la cual debemos invocar en todo acto e instrucción dictado por un régimen usurpador e ilegítimo. La legitimidad en nuestro caso la tiene la Asamblea Nacional como cuerpo colegiado

“Prefiero el título de ciudadano al de Libertador; porque éste emana de la guerra, aquel emana de las leyes”. Simón Bolívar.

Cada venezolano, léase bien, cada uno de nosotros, con mayor o menor participación, con mayor o menor aporte, estamos protagonizando hechos históricos que fortalecerán la democracia continental como sistema, como forma de vida, como actuación individual dentro de un conglomerado social, es decir, estamos construyendo ciudadanía. Tenemos una gran responsabilidad ante los ojos del mundo y de la nación lo cual exige que nuestro comportamiento sea verdaderamente ciudadano. No por declaración, sino por actuación.

Ser ciudadano no es tan solo ser habitante de una ciudad. Es mantener una conducta diaria de respeto a las instituciones, entre ellas, a las leyes, y en las relaciones con los demás. Es ser promotor de su cultura, de su arte y sus tradiciones; es querer a la ciudad y procurar que los otros la quieran; es hacer patria y ayudar a construir un gran país. No se trata de un romanticismo evocador de mi parte, es que hoy la situación política, económica y social que vivimos nos demanda más que nunca nuestra vocación y formación ciudadana. 

Ser ciudadano es ser un sujeto, una persona, consciente de sus derechos y de sus deberes, y todos ellos están consagrados en la Constitución nacional, en la Carta Magna, como suele llamarse. Por eso es necesario leerla y releerla, no sólo por parte de los abogados que son los llamados y formados para hacer las leyes e interpretarlas, sino porque allí se encuentran los principio y valores que rigen nuestra vida como sociedad civilizada, como ciudadanos de una república.

Para entender el momento crucial actual y el rol de los actores políticos principales,  para saber de qué lado debemos colocarnos entre los usurpadores y los legítimos, debemos entender cómo materializar y hacer efectivos los artículos 233, 328, 333 y 350 fundamentalmente. Es eso lo que está en proceso de aplicación en este momento, es la actuación dentro de los límites contemplados en la Constitución por quienes defienden la legitimidad usurpada.

 Es necesario tener presente ante la usurpación de poderes por parte de la tiranía, que el artículo 25 de la Constitución es claro: “Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley son nulos”. Y remata diciendo: “y los funcionarios y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusas órdenes superiores”. De modo que los ciudadanos venezolanos ahora estamos entendiendo “con qué se come eso” que se llama desobediencia civil, la cual debemos invocar en todo acto e instrucción dictado por un régimen usurpador e ilegítimo. La legitimidad en nuestro caso la tiene la Asamblea Nacional como cuerpo colegiado, su representación la ejerce el Presidente del cuerpo y se llama Juan Guaidó.

No soy abogado, soy un simple ciudadano que quiere a su ciudad, ama a su país, que lee y cumple lo que ordena la Constitución y que estoy convencido que nos asiste el derecho a la desobediencia civil y que debemos luchar contra todos los que menoscaban y violan los derechos garantizados por nuestra Carta Magna.

 

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