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Un absurdo llamado Maduro

Nelson Castellano H. / Excónsul de Venezuela en París / nelsoncastellano@hotmail.com
Lidiamos con un régimen corrupto enriquecido con la miseria de su pueblo. Con unas Fuerzas Armadas que son el brazo armado del PSUV y con un ministro de la Defensa arrodillado ante Fidel Castro. Este es el irracional mundo de Maduro, el que pretende proseguir y profundizar

Se sabe que no nació en Venezuela, que funcionarios del Gobierno y él mismo han hecho públicas, versiones diferentes sobre su lugar de nacimiento, sin que las autoridades competentes se inquieten, por la mentira que viola el ordenamiento jurídico. El mundo democrático no reconoce las elecciones, con la que se reeligió para un nuevo período gubernamental. Convocadas por un ente espurio se juramentará en pocos días frente a ellos u otro de la misma calaña, contraviniendo la norma constitucional.

En sus manos se ha desbaratado la patria, la ruina ha llegado a todas las instancias empresariales públicas y privadas. El hambre se enseñoreó de nuestra sociedad, de la mano de la escasez y del hampa bolivariana. Con un saldo de 300 mil muertos, desde que los que gobiernan, dejan actuar impunemente bandas y colectivos chavistas. A esa cifra debemos sumarle todos los muertos bajo las balas asesinas, de los que disparan contra la población cuando protesta; más los enfermos y recién nacidos que fallecen por desnutrición o ausencia de servicios médicos.

Invadidos por cubanos, miembros del Hezbollah y guerrilleros colombianos; hipotecados a China y Rusia, y traicionados por los militares corruptos se desdibuja lo que antes fue una nación con futuro. Con este marco absurdo y dantesco, Maduro se presenta muy tranquilo jugando dominó con dos desagradables personajes Cilia y Delcy, “vinculados mitológicos” invocados para aparecer con el mago Maduro, saludando como si aquí no pasara nada, según él celebrando con alegría el nuevo año. Aun hablan de pueblo, mintiendo por costumbre, intentado repetir un guion que una vez funcionó.

Cuando observo sus humanidades, me pregunto, en un país que deambula buscando comida, ¿será el cinismo o la corrupción lo que engorda? Mientras esos pregonan que tienen 20 años gobernando para el pueblo, este huye caminando tratando de salvar la vida. Ante las pretensiones del irracional régimen venezolano, se hace necesaria una respuesta contundente, no queda tiempo. Es imprescindible una reacción interna y otra internacional, ambos sectores deberán mostrar fortaleza para no ceder a las presiones y las compras de conciencia; coraje para enfrentar las armas del régimen, el autoritarismo y la opresión; e inteligencia para derrotar la ignorancia, el maquiavelismo y el guion cubano.

Partidos políticos, Iglesia, académicos, profesionales, empresarios, sindicatos y estudiantes, no tienen derecho al error ni excusa que valga. Nos preparamos para vivir una situación histórica, de ella surgirá la democracia o sucumbiremos en los abismos de la dictadura más feroz. Solo un David fuerte, unido, lúcido y valiente podrá enfrentar el Goliat castrista… los venezolanos lo logramos en el pasado. Lo mejor de cada uno de nosotros deberá imponerse ante el descabellado proyecto bolivariano.

Tenemos que estar conscientes de que no hay alternativa, o vencemos o este país se va al “zipote”. Las predicciones de los expertos económicos presagian una pobreza jamás vista, la absurda política económica de Nicolás Maduro, compromete con su “rumbo al socialismo” la viabilidad de Venezuela como país. El reto nuestro y para el mundo es escoger entre dictadura o democracia. Dentro del país la política sigue viva, no todo está perdido… la gente se atreve, los estudiantes se atreven, las madres también… hay políticos, policías, militares y periodistas presos, vejados, torturados y asesinados, y no se rinden ni se pliegan; la resistencia vive, solo falta dirección unitaria.

Estamos claros que no tienen pueblo, que el 85 % de los venezolanos pide volver a la democracia… ellos tienen las armas. Pues eso es lo que debemos enfrentar; para los civiles concebir estrategias que eviten el cara a cara, pero golpeando fuerte con la guerra de opinión, donde más duela, donde más quede al descubierto la dictadura, donde más produzca resonancia internacional. Para los militares institucionalistas… ellos lo saben mejor que yo y no es en este artículo que se debe tratar la táctica militar.

A nivel internacional, los políticos en exilio tienen un importante rol que cumplir: vocería de la oposición nacional, gestionar apoyo institucional, lobby político ante los organismos internacionales, ayuda humanitaria, denuncia de violaciones de derechos humanos. También digámoslo claro negociar con Irán, Rusia, China y Cuba condiciones de salida, y lo más importante, el apoyo decisivo en las diferentes estrategias de nuestros aliados. No debemos olvidar que enfrentamos una dictadura impuesta por una potencia extranjera. Se acabó el tiempo de los ingenuos, de los egos, de los acomodaticios, de los que obedecen a intereses ocultos, de los Zapateros y de los cobardes.

Se trata de liberar a Venezuela del dominio político castrista, para liberarla del dominio económico ruso-chino. Hemos sido entregados con el consentimiento de las Fuerzas Armadas. Sobrevivimos con hambre, desempleo, escasez de alimentos, de medicinas, con presos políticos, torturas y epidemias que estaban desaparecidas. Además, con la inseguridad, la inflación más alta del mundo y con sueldos miserables. Con un régimen que está eliminando niños y ancianos. Con un país donde vienen al mundo las nuevas generaciones, en aceras o en cajas de cartón; con hospitales en ruinas y donde el pueblo mendiga y revisa las bolsas de basura.

Lidiamos con un régimen corrupto enriquecido con la miseria de su pueblo. Con unas Fuerzas Armadas que son el brazo armado del PSUV y con un ministro de la Defensa arrodillado ante Fidel Castro. Este es el irracional mundo de Maduro, el que pretende proseguir y profundizar. Sin dudas, sin que nos quede nada por dentro, solo nos queda enfrentarlo y devolverle a Venezuela su libertad. Entonces lo primero es estar claros, que enfrentamos una dictadura corrupta y sin escrúpulos; segundo que la precariedad de las condiciones como vivimos aumentará; tercero que el régimen solo ha intentado ganar tiempo para instalarse con más fuerza; cuarto que no existe la justicia ni el Estado de derecho, que existen bolichicos, enchufados y colaboracionistas, que pueden encontrarse a nuestro lado y que lo que el régimen llama profundizar el Socialismo es lograr el control total de los venezolanos.

Por lo tanto, no habrá rectificación, al contrario, se profundizará; veremos más represión, más hegemonía comunicacional, más adoctrinamiento, más persecución y más crisis. Mantener al pueblo sometido con las necesidades básicas es parte de la estrategia. Pero el ser humano necesita tanto satisfacer sus necesidades básicas materiales como las espirituales; la caja CLAP, cada día más escuálida, no podrá convertirnos en esclavos. Es con ese venezolano que se escribirán nuevas páginas de nuestra historia.

Solo necesita de la voluntad y la palabra clara, lúcida y decidida de una dirigencia que le devuelva la esperanza y la capacidad de soñar. Que le permita creer nuevamente que está en sus manos construir un nuevo orden democrático. La misma que logrará la ayuda internacional, siempre y cuando despierte confianza, renueve con la justicia internacional, se comprometa a limpiar la administración de corruptos, narcos y pro-terroristas, y se ocupe del desarrollo nacional y de integrar de nuevo a Venezuela en un sistema de cooperación regional e internacional.

 

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