Notículas de Español

Tito Balza Santaella / Escritor / titobalzasantaella1@gmail.com
Cabría reconocer que ciertos hipocorísticos actuales han adquirido ya un notable grado de sustantividad, de manera que es posible que se comporten a todos los efectos y en cualquier situación como verdaderos nombres de pila: Álex, Lola, Malena, Marisa, Michel, Sandra o Tina

Los hipocorísticos son formas diminutivas, abreviadas o infantiles del nombre propio original que se emplea en lugar de este como designación cariñosa, familiar o eufemística.

Sus métodos de formación son muy diversos y van desde el diminutivo regular (Anita) hasta la acronimia (Mabel de MAría IsaBEL), pasando por el acortamiento (Nando de Fernando o de Hernando) o la dislocación acentual (Miguel). A veces, el hipocorístico que tradicionalmente se asocia a un nombre puede no presentar una relación formal aparente con él (Curro, de Francisco; Goyo, de Gregorio), por haber sufrido transformaciones fonéticas de diverso tipo; en otras ocasiones, ambas formas se hallan emparentadas solo de manera indirecta (como ocurre con José, cuyo hipocorístico Pepe proviene, en realidad, del italiano Beppe, a su vez hipocorístico de Giuseppe). En casos como estos, al hablante no avisado le resultará difícil desentrañar el vínculo existente entre el nombre de pila y su hipocorístico”. (…)

En la actualidad, algunos hipocorísticos están experimentando un proceso similar de emancipación de la forma plena u oficial de la que proceden o con la que están relacionados; dicho de otro modo, cabría reconocer que ciertos hipocorísticos actuales han adquirido ya un notable grado de sustantividad, de manera que es posible que se

comporten a todos los efectos y en cualquier situación como verdaderos nombres de pila: Álex, Lola, Malena, Marisa, Michel, Sandra o Tina”.

Durante mucho tiempo se transmitió y publicó una propaganda que decía: “Pero eso sí, con tal de que sea…” y se daba el nombre de un wiski. Tanto se publicitó ese mensaje, que ha quedado en la conciencia de los malos hablantes y así oímos: Pero eso sí, con tal de que seas tú, Pero eso sí, con tal de que me pagues en efectivo, Pero eso sí, con tal de que tú me invites, etc. Estas expresiones no son correctas en español. El módulo con tal se construye en castellano con de o con que, pero nunca con ambos elementos. Se construye con la preposición de cuando tenga delante un infinitivo: Con tal de ir, Con tal de saber, Con tal de averiguar, etc. Pero no debe aparecer la preposición de cuando se construya con una proposición sustantiva encabezada por la conjunción anunciativa que. Ejemplos: Con tal que vengas, y no Con tal de que vengas; Con tal que me quieras, y no Con tal de que me quieras; Con tal que seas amable, y no Con tal de que seas amable. La propaganda debió decir: Pero eso sí con tal que sea Old Parr.

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