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Hacia el desenlace trágico

Jorge Sánchez Meleán / Economista / sanchezmelean@hotmail.com
Así, mientras en países como Bolivia, Argentina, Nicaragua o Brasil en años recientes, la hiperinflación tuvo tasas anuales que oscilaron entre 6 mil 406 y 23 mil 454 por ciento, este año, la tasa de hiperinflación en Venezuela superará al 1.000.000 por ciento en 2018

Hace tres años, H. Dieterich, el propulsor de la teoría del Socialismo del siglo XXI, expresó que: “La crisis económica de Venezuela se ha convertido en una crisis política terminal para el gobierno de Maduro”. Lo acontecido desde ese momento hasta hoy, ha profundizado el decrecimiento de la economía y ha desatado desde hace un año, la hiperinflación más grave sufrida por América Latina durante mucho tiempo. 

Así, mientras en países como Bolivia, Argentina, Nicaragua o Brasil en años recientes, la hiperinflación tuvo tasas anuales que oscilaron entre 6 mil 406 y 23 mil 454 por ciento, este año, la tasa de hiperinflación en Venezuela superará al 1.000.000 por ciento en 2018. Pero lo más grave, es que en 2019 se espera un ciclo más agresivo aún de hiperinflación, con todo lo que ello acarrea, que podría llegar según el FMI a 10 millones por ciento, con un BCV dócil y sin autonomía, creando dinero inorgánico para financiar el gasto público creciente del régimen. 

Por ello, mientras el decrecimiento del PIB se estima que en 2018 alcance el 23,5 por ciento, el año 2019 podría llegar en cifras conservadoras hasta 26,2 por ciento. En medio de este cuadro, que pone de manifiesto el estado final de deterioro de una economía, el nivel de bienestar económico y social se reciente gravemente. La capacidad de compra del salario se evapora. Ya desde agosto, el nuevo salario mínimo ha aumentado en un 5.000 por ciento, ha perdido el 85 por ciento de su capacidad de compra. 

El valor de la Canasta Básica ya alcanza casi 35 mil bolívares soberanos. La caída de la producción petrolera continuará, pudiendo llegar nuestras exportaciones en 2019 a solo 500 mil barriles diarios. La brecha entre ingresos y gastos en divisas superará en 2019 los 10 mil millones de dólares. Pero lo más grave, es que el crecimiento del hambre y la mal nutrición en Venezuela, es el mayor de la región y continuará según la FAO, en medio de una creciente crisis de la salud, la educación y de los servicios públicos básicos. 

Ante esta crisis terminal, ahora el padre del Socialismo del siglo XXI H. Dieterich ha expresado que: “Venezuela está a un paso del abismo, va hacia un desenlace trágico”. Por ello, cuando estamos a un “paso del abismo”, los venezolanos más allá de la orientación política o ideológica que tengan, tienen la obligación moral de entenderse, de buscar una salida, un gobierno de transición amplio, que evite ese “desenlace trágico” que a nadie conviene. Como lo expresara J. Giordano en 2015: “Ya casi somos el hazmerreír de América Latina”. Tres años después ya lo somos, y el régimen debería reflexionar sobre lo expresado por Fidel Castro en 2009: “El socialismo no nos funcionó ni a nosotros”. A los chavistas y maduristas, mucho menos.   

 

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