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A dos siglos de Carlos Marx

Jorge Sánchez Meleán/Economista/ sanchezmelean@hotmail.com
El marxismo debe dejar de ser esa visión utópica y determinista de una sociedad alternativa y obligada, para ser simplemente una visión materialista del hombre, la sociedad y el mundo, con muchos más errores que aciertos 

Más allá de coincidir o no con su pensamiento, hay que reconocer que Carlos Marx es uno de los hombres, que en los dos últimos siglos, ha influido más en el acontecer del mundo, en forma positiva o negativa. Este científico social, filósofo, historiador y revolucionario, nacido en Tréveris (Alemania) en 1818, después de una vida accidentada política y familiarmente, murió a los 65 años en Londres, donde se había radicado desde 1849. Dejó obra tan trascendente, que sus ideas económicas, sociales, políticas e históricas, conforman ese cuerpo de pensamiento al que conocemos como marxismo. 

Coinciden los especialistas, en que la teoría marxista contiene tres aspectos fundamentales: a- Un análisis crítico materialista de las sociedades pasadas y presentes con énfasis en los factores económicos del proceso histórico. b- Una visión utópica de una sociedad alternativa, la sociedad socialista, que luego será comunista, que no estará dividida en clases y en la que no existirá el Estado. c- La propuesta de vías desde el capitalismo y la explotación del hombre por el  hombre, hacia una nueva sociedad. 

Pero donde el marxismo ha realizado sus principales aportes, es en el ámbito del análisis de las sociedades pasadas y presentes. Es eso lo más vigente de sus planteamientos. Al contrario, otros postulados han perdido relevancia. En primer lugar, la utopía política marxista de esperar confiados a través del sistema socialista una sociedad superior, sin clases sociales, con abundancia y libertad plena. La historia lo ha negado.

En segundo lugar, la idea marxista de la revolución como “partera de la historia”. Los grandes cambios sociales, políticos, económicos y tecnológicos de los dos últimos siglos han tenido lugar en sociedades con economías de mercado y sistemas políticos democráticos. Al contrario, las denominadas “revoluciones marxistas” que hemos conocido, han condenado a los países que las han sufrido, al atraso, la frustración y la desesperanza. 

Solo tienen cierta vigencia hoy de la teoría marxista: a- Una teoría del Estado como dimensión social en el capitalismo. b- El método del materialismo histórico útil para explicar situaciones sociales y políticas. c- Una teoría y práctica del partido político leninista, así como una táctica insurreccional. 

Dos siglos después de Marx la originalidad de su obra debe ser reconocida y evaluada en su justa dimensión. El marxismo debe dejar de ser esa visión utópica y determinista de una sociedad alternativa y obligada, para ser simplemente una visión materialista del hombre, la sociedad y el mundo, con muchos más errores que aciertos. 

    

 

 

 

 

 

 

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