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 ¿Hay que votar para la nueva Constitución?

Leandro Rodríguez Linárez/Politólogo/ leandrotango@gmail.com / @leandrotango
  A lo interno e internacionalmente los sectores y factores democráticos no reconocerán la nueva Carta Magna, el Gobierno continuará a trocha y mocha con la aplicación del modelo castrista, la nueva Constitución servirá exclusivamente para que el Gobierno base entre sus acólitos su retórica “constitucional”

Antes de conocer la prudencia o torpeza de abstenerse o acudir a votar en el próximo referéndum aprobatorio a la nueva Carta Magna que cocina la “constituyente”, es necesario considerar lo siguiente:

En primer lugar, el Gobierno estudia con precisión cirujana la instrumentación, intuye acertadamente un verdadero proceso electoral universal, directo y secreto generaría un rechazo absoluto a la nueva Constitución, perdería el referéndum al igual que hubiese perdido el que tenía que haber celebrado para preguntarle al pueblo si quería o no la actual ANC, por eso lo evitó, se vio en la necesidad obligante de consumar un proceso directo de selección de constituyentes, por demás diseñado para que en caso que la oposición participase el PSUV obtuviese la mayoría de “constituyentes”. Por ello, opinamos, que estudia disfrazar el aprobatorio denominándolo universal, directo y secreto, pero será todo lo contrario, asegurará la aprobación del nuevo texto.

En segundo lugar, al igual que las presidenciales, la nueva Constitución en absolutamente nada afectará al destino país. A lo interno e internacionalmente los sectores y factores democráticos no reconocerán la nueva Carta Magna, el Gobierno continuará a trocha y mocha con la aplicación del modelo castrista, la nueva Constitución servirá exclusivamente para que el Gobierno base entre sus acólitos su retórica “constitucional”; es decir, con la actual o con la nueva Carta Magna el chavismo continuará el mismo derrotero que es hasta hoy, plagado de controles, racionamientos, apartheid, violencia institucionalizada y dominación popular a través de necesidades que él mismo inocula.

En tercer lugar, este aprobatorio es estrictamente un proceso gubernamental, lo desarrollará el mismo CNE que ha sido cuestionado por propios y extraños por favorecer patentemente al chavismo, además, es consabido que desde diciembre de 2015 los procesos electorales en el país están suspendidos de facto, desde esa fecha se han venido hilvanando fiestas electorales rojas, rojitas.

En Venezuela se ha novelizado la política, en el trasfondo el Gobierno ha sido sumamente exitoso, el más exitoso de nuestra historia, pues ha cumplido a cabalidad con su objetivo: instalar el proyecto castrista disfrazado de elecciones, guerra económica, constituyente, etc. Mientras distrae a la opinión pública ha mantenido su paso firme, día a día la dominación del pueblo a través de necesidades que él mismo genera y empeora para desarraigar la ciudadanía y fabricar militantes, personas debilitadas, dependientes por sus necesidades, desde las más básicas como alimentación, salud y vivienda hasta autos, cauchos y gasolina. El socialismo en Cuba no ha fracasado, ha sido exitosísimo; su único fin ha sido atornillar una élite en el poder, a expensas de un pueblo intencionalmente debilitado, dominado, ¡lo logró! En Venezuela vamos exactamente por el mismo camino con la actual Constitución o 20 nuevas, de eso no hay dudas al respecto.

En el próximo referéndum aprobatorio constitucional si usted vota o no será igual, mientras el chavismo continúe en el poder la cubanización de Venezuela será indetenible, la Constitución, las leyes, y las instituciones públicas, son adornos de una élite cívico-militar que hace o hará todo cuanto tenga que hacer para preservar el poder.

 

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