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Los efectos del paquete rojo

Juan Pablo Guanipa V. juanpguanipa@gmail.com @JuanPGuanipa
  Nadie en su sano juicio podía pensar que las medidas anunciadas por Nicolás Maduro podrían recomponer la economía y sacar a Venezuela de la crisis profunda que vive en este momento. No sólo porque la política económica es un verdadero desastre, sino también porque la crisis no se reduce a la tragedia económica. Es necesario cambiar de rumbo también en lo político, en lo social, en lo ético, en lo cultural, en lo institucional. Es un cambio radical el que necesita nuestra patria. Tampoco nadie en su sano juicio puede dudar que el objetivo de estas medidas es quebrar a la sociedad venezolana y acabar con la iniciativa privada.

Lo que nunca podremos entender es cómo en la mente y en la actitud de Maduro y sus cómplices puede existir la sangre fría para saber que sus decisiones producen destrucción y muerte y no inmutarse ante eso. Así han actuado los gobernantes más perversos de la historia de la humanidad.

Al momento de publicarse este artículo, se habrán cumplido catorce días del nefasto anuncio. El espejismo que pudo generar en algunos venezolanos de buena fe, comienza a difuminarse ante la cruda realidad de su fracaso. El asunto del salario es quizá el que más expectativas genera al venezolano. Solo pensar que el sueldo pasaría de 5 a 180 millones, es algo muy atractivo para cualquier desprevenido. ¿Cuál es la realidad? Cuando el dictador anunció el paquete rojo, el dólar se cotizaba a 60 bolívares “soberanos”.

Hoy está a 120. Esto quiere decir que los 30 dólares de salario mensual se han convertido en 15 sin que los trabajadores hayan cobrado un solo bolívar de ese “aumento”. Claro que todos queremos un salario justo, suficiente, para los ciudadanos de este país. Pero se engaña al pueblo cuando se presenta un incremento salarial que no está soportado en la producción ni en transacciones sólidas. Ese aumento será producto de la generación de dinero inorgánico que sólo producirá inflación. Así que, bajo estas circunstancias, no habrá salario que aguante el incremento de los precios que llega a niveles insospechados.

¿Qué hace entonces la dictadura? Trata de mantener los precios a carajazos, promoviendo persecución y cárcel para los comerciantes y generando enfrentamientos de los ciudadanos con los empresarios, lo cual es una manipulación adicional que nada bueno traerá para la economía venezolana. Obligar a los emprendedores privados a vender a precios devaluados, sin posibilidad de cubrir los costos de reposición, es una medida pensada para que esas empresas cierren y sean tomadas por estos irresponsables que tanto daño han causado.

No sirve entonces el aumento de salario ni sirve el control de precios, como tampoco sirve el incremento de 4 puntos en el IVA, ni el ahorro en oro, ni la internacionalización de los precios de la gasolina, ni el anunciado incremento de la producción petrolera. Nada sirve porque o es una locura, o siendo necesario es un  anuncio que en eso se queda, o porque son decisiones tomadas por gente sin credibilidad.

Tampoco sirven para nada bueno las medidas encaminadas al control social de la población. El uso del carnet de la patria hasta para cobrar la pensión se va a convertir en un estímulo para que los ciudadanos nos rebelemos nuevamente ante este intento de convertirnos en un pueblo sumiso, sin carácter y sin voluntad.

Recuperar la política, la economía y la sociedad pasa por lograr generar, desde el alto gobierno, el clima de confianza y de seguridad jurídica que permita incrementar la producción nacional, estabilizar los precios y –en general– el mercado, mejorar los salarios, impulsar la educación y el trabajo, fomentar el emprendimiento, rescatar la justicia y salvar el país. Nada de esto es posible con Maduro y sus cómplices allí. Los próximos meses van a ser claves en ese esfuerzo. ¡El cambio va!

 

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