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A mis tres amores

Judith Aular de Durán/Vicerrectora Académica de LUZ/ judith.aular@viceacademico.luz.edu.ve
Ayer jueves 16 de agosto, cumplió años mi hija menor Daniella. Mi deseo para ella es que siga adelante, ella es capaz de realizar todas sus labores con una energía increíble, es decidida, emprendedora, llena de fuerza y voluntad

Agosto, como es de costumbre en el sector universitario, es un mes de descanso, pero en lo particular es un mes de recuerdos. 

El pasado domingo 12 de agosto estuvo de cumpleaños la segunda de mis hijas, Elvia Ada Durán Aular. “Elvita”, como cariñosamente le decimos, “la preferida de papi” como dice ella, es una mujer excepcional, excelente hija, madre, esposa y amiga.  

Desde pequeña siempre estuvo apegada a su mamá por ser la hija del medio. Recuerdo que yo tenía que salir escondida a trabajar para que no se pusiera a llorar, porque no me dejaba ir. Yo hablo con ella todos los días, a pesar de la distancia, me llena de alegría poder compartir con ella y con mis nietas Samantha y Savannah, a quienes extraño tanto. 

Por otro lado, ayer jueves 16 de agosto, cumplió años mi hija menor Daniella,  “la gordita”, como le decimos desde pequeña. Es una mujer “todo terreno” como siempre le he dicho, tiene una fortaleza indiscutible, trabajadora, excelente madre, esposa. La veo con grandes oportunidades para su vida gracias a su esfuerzo  y empeño por salir adelante, junto a su familia que es una familia ejemplar.

Mi deseo para ella es que siga adelante, ella es capaz de realizar todas sus labores con una energía increíble, es decidida, emprendedora, llena de fuerza y voluntad. Al igual que sus hermanas, siempre está pendiente de mí, así como lo estuvo siempre de su papá.

Y dentro de nueve días, es decir el 26 de agosto, cumple años mi nieta Viviana, hija de Daniella. A sus cinco años, “mi chiquitica linda”, es una niña excepcional, llena de energía, alegría, inteligente, risueña. Además de ser poliglota: habla y traduce idiomas (inglés, español y polaco), a Viviana siempre la llevo en mis pensamientos y en mi corazón porque junto a su hermano Alexander Darío, son mis adorados nietos canadienses.

A mis dos hijas y a mi nieta, les deseo un feliz cumpleaños. Que mi Dios las bendiga y las proteja siempre y les cumpla todos sus sueños y proyectos.

Siempre las recuerdo, las llevo en mi mente y en mi corazón. Estoy segura de que muy pronto nos volveremos a encontrar mis amores. 

 

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