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Hambre

Julio Portillo / Historiador / julioportillof@gmail.com
Las estampas de hambre, sobre todo en los pueblos del interior, llenan a cualquier observador de pavor, lástima, incredulidad de ver cómo un país tan rico ha llegado al extremo de pobreza. Los venezolanos están alimentados de carbohidratos, lo que trae consecuencias en el desarrollo físico e intelectual de los habitantes

La Fundación Venezuela Positiva, dirigida por el Académico Heraclio Atencio Bello, editó  en el año 2006, una extraordinaria publicación  titulada Cuando el Estado empobrece a la nación donde un grupo de especialistas analiza la situación de Venezuela y su progresivo deterioro en todos los órdenes. Su lectura estimula este artículo.

Venezuela está destruida hemos afirmado varias veces. Las estampas de hambre, sobre todo en los pueblos del interior, llenan a cualquier observador de pavor, lástima, incredulidad de ver cómo un país tan rico ha llegado al extremo de pobreza.

Las imágenes de la gente haciendo filas interminables para recibir un plato de sopa frente a los templos, escuelas católicas y otras instituciones caritativas; los indigentes escarbando la basura acumulada en las calles; el pueblo trasladándose a sus sitios de trabajo o a sus hogares en camiones descubiertos, en cavas que transportan carnes, agarrados de las ventanas de los pocos autobuses que circulan; con los electrodomésticos destruidos por los apagones y subidas de electricidad; viendo morir a sus familiares por falta de medicamentos, tumbando mangos para desayunar o almorzar, producen la sensación generalizada de desespero de falta de esperanza.

El llamado Socialismo del siglo XXI no ha hecho otra cosa que crear miseria. El hiper-presidencialismo de Chávez y Maduro con sus cien ministerios creados, colocando en los cargos públicos a los más incapaces, con sus decisiones inconsultas, la destrucción de PDVSA y de las empresas productoras de alimentos, de la capacidad exportadora e importadora, la nacionalización y expropiación de industrias, con los bancos sin efectivo, han bombardeado a la economía nacional.

El haber impedido la ayuda humanitaria internacional, incrementando el beneficio de altos funcionarios con el reparto y venta de cajas de alimentos, muchas veces vencidos, ha contribuido al aumento del hambre. Los venezolanos están alimentados de carbohidratos, lo que trae consecuencias en el desarrollo físico e intelectual de los habitantes. Somos una nación cansada de fantasías.

Los delitos han ido aumentando producto del hambre. “Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre” dijo René de Chateaubriand. Es una insensatez creer que la gente puede permanecer tranquila con el estómago vacío. No queda otra sino actuar unidos y ponerle fin a este desgobierno.

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