publicidad

Poder de lobos

Noel Álvarez / Coordinador Nacional de IPP-Gente / Noelalvarez10@gmail.com / @alvareznv
Cuando se llega al poder de modo ilegítimo, aquello que se obtiene no es verdadero poder”. Federico Trillo, jurista español, saca del Shakespeare profundo, una característica perdurable del poder: su “dimensión humana”

Luchar, conseguir y mantener el poder es causa de discordias, así como el objetivo principal de quienes lo detentan. Mantenerlo resulta más complejo, pues no hay manera de convertirlo en algo perdurable. Gobernantes que se creían eternos desaparecieron de la vida política. El poder debería ser la oportunidad social de sumar fuerzas para la obtención de intereses comunes.

En el siglo XIII cuando los gobernantes se creían eternos, conducta que por cierto, todavía prevalece en algunos de ellos, Santo Tomás de Aquino, en Summa Teológica, escribió que el poder terrenal es temporal: “Poder auténtico es aquel que es justo, mientras que el poder injusto más que poder es violencia. Violencia que  a veces ha de ser tolerada y otras veces, combatida”. 

Admite el Santo otra situación posible: “que el usurpador se convierta en señor legítimo como consecuencia del consenso de los súbditos o por la designación de una autoridad superior. Cuando se llega al poder de modo ilegítimo, aquello que se obtiene no es verdadero poder”. 

Federico Trillo, jurista español, saca del Shakespeare profundo, una característica perdurable del poder: su “dimensión humana”. El objetivo de los dramas de Shakespeare es la supremacía, por cierto, el mismo objetivo que el drama de la política. 

Shakespeare sacó a la luz el lado obscuro del hombre cuando dijo: La pasión es lo que marca la diferencia del hombre respecto al lobo. Así lo veía hace dos mil 500 años la Antígona de Sófocles, al considerar: "imposible conocer el alma, los sentimientos y el pensamiento de ningún hombre hasta que se le haya visto en la aplicación de las leyes y en el ejercicio del poder". Dependiendo de su forma de ejercerlo, se le podría llegar a considerar entre las personas peligrosas y que logran convencer a otros para que hagan lo que ellos quieren alcanzar: su propio beneficio. Estos son los que a través de insultos, agresiones y violencia persuaden a los más débiles o a  quienes están en busca de alguien que los guíe para actuar como ellos quisieran hacerlo. 

Friedrich Nietzsche, cuyo pensamiento ha sido considerado como uno de los más ricos y sugerentes del siglo XX, creó la teoría del superhombre, encarnada en un individuo independiente, seguro de sí mismo, fuertemente impulsado por la “voluntad de dominio” y capaz de desgarrar las tradiciones y de crear nuevos valores Y en contraste con el superhombre están las masas, a las que Nietzsche denominaba “rebaño, manada o muchedumbre”,  sempiternamente sometidas a la tradición y a la rutina de los dictadores. 

Comentarios
© 2017, Diario La Verdad. Maracaibo. Venezuela C.A. RIF J-30540623-5. Términos Legales. Contáctenos via: web@laverdad.com , noticias@laverdad.com o ventas@laverdad.com
Desarrollado por Miguel Guadarrama