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Campos de esperanza

Jesús Salom C. / Vicerrector Administrativo de LUZ /jasalomc@gmail.com
La legitimidad y legalidad de la propiedad de LUZ no está en duda ni se somete a discusión. En eso quiero ser enfático y rechazo con firmeza cualquier acción expropiatoria que vaya en contra de este patrimonio de LUZ y la pluralidad que le caracteriza

Las vidas institucionales de la Universidad del Zulia y del Teatro Baralt no han sido fáciles pero siempre se han sobrepuesto a los malos tiempos y las tormentas. Sus vidas corrieron en paralelo hasta que en 1955 se entrecruzaron. Confluyeron la academia con un espacio dedicado al arte y la cultura, en estado ruinoso, que en las manos adecuadas crearon un poderoso instrumento de cambio de la sociedad.  

La integración ha permitido un maridaje que favorece a ambas instituciones y en definitiva a la calidad del espectáculo que se ofrece, por su componente crítico, innovador y creativo que en no pocas veces trasciende los muros institucionales para beneficio de la comunidad zuliana y acrecentar nuestro patrimonio cultural.  

Legalmente, el TB es tutelado por LUZ y funciona como una entidad autónoma, administrada por la Fundación Teatro Baralt. La legitimidad y legalidad de la propiedad de LUZ no está en duda ni se somete a discusión. En eso quiero ser enfático y rechazo con firmeza cualquier acción expropiatoria que vaya en contra de este patrimonio de LUZ y la pluralidad que le caracteriza; sin menoscabo del establecimiento de propuestas de cooperación de acuerdo con su disponibilidad y normas. 

El régimen, hasta ahora, no ha tocado al TB pero sí a LUZ, sometiéndola al escarnio público para herirla en su orgullo y doblegarla. No obstante esa situación, fallamos en establecer una estrategia efectiva para romper el bloqueo que se nos impone. 

Estamos faltos de decisión y coraje para entender nuestros problemas y de manera mancomunada encontrar una alternativa de solución que detenga la implosión institucional en proceso, pues una comunidad que no se siente realizada es presa del desengaño y la desconfianza en lo que representa la institución. El exilio es la salida más fácil. 

Desviamos el foco de atención del problema central que significa el extravío de los principios y valores que enmarcan la misión de la universidad. Preferimos mirar para otro lado y obviamos las preguntas fundamentales ¿Por qué? ¿Para qué? universidad. 

En estas horas de confusión, de angustia y lamentaciones les invito a reflexionar sobre cómo implementar la interacción LUZ-sociedad civil desde una perspectiva que nos acerque a los ciudadanos de otrora que se asociaban para luchar por un propósito común y de ellas se creó LUZ. No pretendo solazarnos en ese pasado de gloria; sino que nos sirva de orientación para no perdernos en la complejidad de estos tiempos.  

 

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