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Maduro pisó el peine

Marlon S. Jiménez García / Profesor Universitario / Marjimgar54@hotmail.com
Aquellos como el comandante “eternamente enterrado” y el engendro serán borrados de la conciencia nacional, porque utilizaron el poder y la riqueza nacional para ser autócratas, violentando el Estado de derecho y sus instituciones de manera desquiciada

La abstención el pasado 20-M “triplicó”, al igual como ocurrió en las elecciones de la AN, al engendro y al PSUV. El engendro pensó que el desmadre vergonzoso causado al pueblo de Venezuela en toda su plenitud estructural iba a pasar desapercibida; en buena hora, el liderazgo nacional agrupado en el frente amplio emergió con toda su fuerza, inteligencia y estrategia para conjugarse con los organismos internacionales y los gobiernos democráticos del continente y más allá, para propinarle al engendro una contundente derrota electoral, que por más que intenten decir lo contrario, es imposible engañar a los pueblos. 

El 20-M quedó establecido que el régimen cubanista, su CNE y las forajidas que lo constituyen, ya no cuentan con ese pedazo de pueblo ignorante e ingenuo que lo acompañaba en otrora; ellos se sienten completamente desatendidos en su calidad de vida (como el resto de los venezolanos) y no se resignan a vivir de la dádiva impuesta desde Cuba para el control mental y por ende de subyugación política, como el llamado “Carnet de la Patria”, entre otras inmundicias de control.

Pisaron el peine que se les puso y ahora el mundo se les vino abajo, el rechazo a ese “pírrico triunfo” obtenido es de grado superlativo y avasallador; será muy difícil enmendar el capote; están acorralados, están descubiertos, inclusive por aquellos que en algún momento los apoyó, el final, ahora sí está cerca muy cerca.

Los movimientos políticos, sin importar su ideología, que quieran perpetuarse en el poder no van a gozar de aceptación popular en ninguna parte y aquellos como el comandante “eternamente enterrado” y el engendro, serán borrados de la conciencia nacional porque utilizaron el poder y la riqueza nacional para ser autócratas, violentando el Estado de derecho y sus instituciones de manera desquiciada.

La abstención no es una metáfora mental ni una idea banal, es simplemente, una medida para romper paradigmas, para señalar caminos de esperanza y de cambios, para intuir a los pueblos en la toma de decisiones y sobre todo para decirles a los gobernantes autoritarios que pueden llegar a su final utilizando de manera inteligente el “voto” como “piquete negado”.

La abstención mayoritaria del pueblo venezolano (80 %) acabó con el engendro, con el PSUV, con los comunistas y arreció la voluntad popular de transformación radical en todo el ámbito de acción del ciudadano, por una Venezuela de progreso y de libertades.  

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