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Un Gobierno sin capacitancia eléctrica

Víctor Vielma M. / Educador / victormvielmam@gmail.com
El Gobierno de Nicolás Maduro, desatendió las advertencias que oportunamente le enviaban sus expertos.  No solo abandonó el mantenimiento y el control de calidad, la atención y la prevención de Corpoelec. Pareciera que su sistema gubernamental, desconoce la dialéctica del universo 

El ser humano por naturaleza es analítico y analógico. La experiencia, los estudios y la investigación fortalecen su análisis. Es por ello que los venezolanos infieren, que la creciente interrupción del fluido eléctrico que ocurre en todo el país, tiene flancos político-administrativos muy débiles, aunque el Gobierno se desternille en excusas, en tratar de desmentir y silenciar a expertos o en lanzar culpas, como infante terrible, a terceras personas.

Los gobiernos exitosos, además de prepararse preventivamente para solucionar problemas, leen y atienden, los informes que envían los expertos de cada una de las instituciones y organismos. Pero, el Gobierno de Nicolás Maduro, desatendió las advertencias que oportunamente le enviaban sus expertos.  No solo abandonó el mantenimiento y el control de calidad, la atención y la prevención de Corpoelec, también lo hizo con las demás instituciones, organismos y dependencias del país. 

Pareciera que su sistema gubernamental, desconoce la dialéctica del universo, del pensamiento político y de la vida que ha evolucionado -desde Heráclito a Parménides, de Parménides a Platón, de Platón a Hegel, de Hegel a Marx, de Marx a Lenin y de Lenin a los más prominentes pensadores de la actualidad, en esa carrera entre el historicismo y la ingeniería social- como ley de la unidad y lucha de los contrarios, que muchos mal entienden, como la eliminación física del otro-  porque no comprenden, que todos los unos con los otros, somos contrarios, en manifiesta carrera de superación,  ninguno puede prescindir del otro, porque, “no puede existir uno sin el otro y forman una unidad”. 

La contradicción interna de un ser humano, y la de él con los otros o con el mundo, es lo mismo que decir: “Cada cosa es una unidad de contrarios y es la contradicción o lucha interna entre esa cosa y su contrario es lo que provoca el cambio o movimiento de la materia”.  Sustancia que a su vez confiere la otredad, la aceptación del otro. La propia naturaleza y todo lo creado por el hombre: la política, las naciones, los gobiernos, las instituciones, los organismos y las empresas funcionan mediante estos ineludibles principios. Es por ello, que una pistola sobre la sien de un trabajador o de un ingeniero, no restablece ni mejora el servicio eléctrico. Solo la unidad, la organización, la planificación, la actualización, el intercambio de ideas, la prevención, la eficiencia y el mantenimiento, lo hacen.

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