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Misión Apagón

Armando J. Urdaneta Montiel / Economista / ajum69@gmail.com
  Ya los venezolanos sin previo aviso, reciben su ración y no precisamente de alimentos y mucho menos de patria, sino de apagones, convirtiéndolos en atletas de salto largo, por las destrezas que se han visto forzados a desarrollar para desconectar sus electrodomésticos

Quizás uno de los daños estructurales más grandes que se le ha hecho a la economía venezolana en los últimos 19 años ha sido la depauperación del sistema eléctrico nacional, producto de la desinversión, falta de mantenimiento preventivo y correctivo y muy limitada expansión en sus capacidad de generación, transmisión y distribución, lo cual ha llevado al país al colapso del sistema eléctrico.

Pero el hecho concreto es que cotidianamente ya los venezolanos sin previo aviso, reciben su ración y no precisamente de alimentos y mucho menos de patria, sino de apagones y fluctuaciones en el fluido eléctrico, convirtiéndolos en atletas de salto largo, por las destrezas que se han visto forzados a desarrollar para desconectar sus electrodomésticos, para evitar que se le dañen, porque los mismos con la hiperinflación actual revolucionaria, son irreparables y mucho menos sustituibles por uno usado, ni soñar con algo nuevo.

Como conocedor y estudioso de la materia económica la pregunta que uno se realiza, es que si en las actuales circunstancias con el aparato productivo nacional privado trabajando por debajo del 40 % de su capacidad instalada, con la estatal petrolera produciendo 50 % menos que hace 16 años atrás, con la empresas básicas de Guayana operando al 30 % de su aforo, ni hablar de la siderúrgica que está produciendo al 20 %  de su tonelaje; el país parece un arbolito de Navidad en el mejor de los casos, y en el peor de recurrentes y extensos apagones cuya periodicidad y extensión son impredecibles, pero que regularmente se manifiestan con mayor preeminencia en las horas pico de mayor consumo eléctrico por parte de la ciudadanía por razones obvias de trabajo y descanso.

Cómo sería esto si el país ante un viraje de 180 grados de la política económica, decidiese incrementar sus niveles de producción y por ende de consumo de energía eléctrica, la verdad que en un principio el desastre sería total aun mayor al existente; por ello la recuperación nacional no es tan sencilla como algunos la quieren pintar, gracias a la destrucción y opacidad revolucionaria a la que ha sido sometido el manejo del sistema eléctrico nacional y la administración de sus inversiones, por parte del régimen imperante.  

Por ello al ciudadano común, sino se muere por el  hambre, enfermedades, producto de los altos costos de los alimentos y medicamentos, fenece por el estrés que le produce además de los altos niveles de inseguridad, los continuos y recurrentes apagones, que lo mantienen en zozobra.

 

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