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La muerte en cada esquina

Carolina Jaimes Branger / Periodista / carolinajaimesbranger@gmail.com
  La pregunta que me hago es, que si 20 o más motos de la PNB llegaron minutos después de cometerse el crimen… ¿por qué no estaban patrullando la zona? Ellos mejor que nadie saben que la muerte acecha en cada esquina…

Caracas, viernes 22 de febrero, 10,30 am. Esquina de la Avenida Las Palmas con Andrés Bello. Paso el semáforo que atraviesa esta última y veo un gentío arremolinado en torno a un carro. Los estudiantes del Instituto Cervantes gritan desesperados mientras se aferran a la cerca que los separa de la calle. Una mujer llora desconsolada en la acera. Bajo el vidrio y les pregunto qué les pasa. Ella no puede hablar, sólo solloza y señala hacia el carro. Los muchachos exaltados me cuentan que unos motorizados acaban de dispararle en la cara al señor que iba en el carro.

Me estaciono más arriba y me bajo a ver si puedo ayudar en algo. Me acerco al vehículo. El pobre hombre estaba aún aferrado al volante, pero con la mirada perdida y del hoyo que la bala le había abierto en el pómulo corría profusamente la sangre.  Me dispongo a llamar a emergencia, temiendo que pudiera desangrarse, cuando veo que llegan varias motos de la Policía Nacional Bolivariana. Se organizan para sacarlo del puesto del piloto. Le pregunto su nombre al herido, pero no responde. Le pido a uno de los policías que busque su cédula, pero está demasiado ocupado tratando de sacarlo del puesto del chofer. Le tomé una foto al herido y también a la placa de su carro y la monté en Twitter pidiendo circularla hasta que llegara a sus familiares. Constato que los policías tienen la situación controlada (decidieron montar al señor en el asiento de atrás y llevarlo a la Policlínica Méndez Gimón que está muy cerca) y sigo mi camino.

Llego a mi casa temblando. ¿En qué clase de monstruos nos hemos convertido?... Esos asesinos que sin empacho disparan a matar para hacerse de un celular, de un bolso, o de un automóvil desde niños han sido entrenados a perder la empatía. Por eso no tienen escrúpulos ni sienten remordimiento.

Esa zona de Las Palmas desde hace años está siendo azotada por motorizados que encuentran presas fáciles. Pero no es Las Palmas, es en todas partes, a toda hora. Mientras escribo, me llega la noticia de que el señor era piloto, se llamaba Johnny Velásquez y que había fallecido. La pregunta que me hago es, que si 20 o más motos de la PNB llegaron minutos después de cometerse el crimen… ¿por qué no estaban patrullando la zona? Ellos mejor que nadie saben que la muerte acecha en cada esquina…

 

 

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