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Notículas de Español

Tito Balza Santaella / Escritor / titobalzasantaella1@gmail.com
  Una vez, cuando enseñábamos castellano en tercer año de bachillerato, les pedimos a nuestros alumnos que trajeran a la clase la página de sucesos de los tres diarios que en aquella época se publicaban en Maracaibo

Continuamos revisando las incorrecciones más frecuentes en el habla popular venezolana y zuliana:

-Fue herido, muriendo a los tres días. Esta y expresiones similares son comunes en el habla y en la redacción venezolana. No hay más que oír a los periodistas que reseñan sucesos. Bien se ve que esta oración apunta a dos circunstancias: Una, temporal: Sucede un hecho y luego el otro (expresado en gerundio); otra, consecuencial, sucede una causa y después la consecuencia (expresada en gerundio). En ambas circunstancias se contravienen dos normas precisas para el uso del gerundio: él no debe indicar posterioridad con respecto al verbo principal. En español sencillo y preciso debe decirse: Fue herido y murió a los tres días. Se trata de una coordinación copulativa. Y si hay interés en utilizar el gerundio, él debe indicar anterioridad: Habiendo sido herido, murió a los tres días. En cuanto a la otra circunstancia: el gerundio no debe indicar consecuencia, sino causa. En sencillo y preciso español, debe decirse: Fue herido y murió a los tres días. Y si hay interés en utilizar el gerundio, este no debe indicar consecuencia sino causa: Habiendo sido herido, murió a los tres días.

Oraciones como la comentada, serpentean incidiosas y repetitivas en el vocabulario venezolano: Abrió la puerta, recibiendo el sabroso aire fresco de la mañana; Cometió un crimen, siendo capturado por la policía; Incurrió en hurto en la empresa, siendo despedido por la directiva; Contrajo matrimonio, divorciándose al año siguiente, etc.

Hemos afirmado, insistentemente  que el gerundio es la mayor fuente de incorrecciones de nuestro español, que el 90 % de los venezolanos lo usamos mal. Una vez, cuando enseñábamos castellano en tercer año de bachillerato, les pedimos a nuestros alumnos que trajeran a la clase la página de sucesos de los tres diarios que en aquella época se publicaban en Maracaibo. Señalamos y corregimos doce errores. 

Esa experiencia nos llevó a escribir nuestro folleto El Gerundio, sexta edición, 2002, que tuvo amplia circulación entre docentes y estudiantes, tanto en liceos públicos como privados. Ojalá los profesores  que actualmente tienen el privilegio de orientar y educar a nuestros jóvenes, oyeran nuestro clamor de que debe acentuarse la enseñanza del gerundio con una incesante y nunca abandonada acumulación de prácticas y ejercicios.

 

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