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Aquí nunca pasa nada

Ernesto García Mac-Gregor / Médico /garciamacgregor@gmail.com
 Esta ilegítima Constituyente, desconocida por más de 7,6 millones de venezolanos, y más de 50 naciones en el mundo, inhabilita a los aspirantes a gobernaciones y luego controla a los nuevos gobernadores

En las elecciones para la Asamblea Nacional de 2015, le arrebataron la mayoría calificada que daba el completo dominio a la oposición y lo hicieron fraudulentamente anulando los tres diputados de Amazonas. Y no pasó nada. Como si fuera poco, inventaron otra Asamblea paralela, una legítima elegida por el pueblo que ya cumple tres años sin haber funcionado porque la inhabilitaron y le secuestraron todas sus atribuciones y hasta le quitaron el salario, y otra “constituyente” totalmente anticonstitucional convertida en una dictadura que hace lo que le da la real gana. Y no pasó nada.

Esta ilegítima Constituyente, desconocida por más de 7,6 millones de venezolanos, y más de 50 naciones en el mundo, inhabilita a los aspirantes a gobernaciones y luego controla a los nuevos gobernadores, así como ordena el cese de funciones de aquellos que crea conveniente y hasta adelanta las elecciones presidenciales a su conveniencia. Un proceso electoral fraudulento convocado y organizado por este Consejo Nacional Electoral, cuyos electores fueron elegidos también con trampa y cuyas actuaciones son públicamente fraudulentas y descaradamente a favor de la dictadura. Y no pasa nada.

Un país donde la oposición, siendo mayoría, pierde las elecciones y gana el partido de un Presidente que tiene el 80 % de rechazo. Ningún estado o partido, excepto Bolívar, acusó al proceso de fraudulento. Los candidatos Ramos Allup, Falcón y Fermín, no tienen la menor posibilidad de triunfo, y hasta un teórico triunvirato formado por los inhabilitados Capriles, Leopoldo y Ledezma, según las encuestas, tampoco tendría chance. Y no pasa nada.

Una oposición cuyo liderazgo está tan desunido y sus electores aturdidos, desesperanzados y en desbandada, con más de cuatro millones de expatriados no tiene posibilidades de medirse en las urnas a menos que el candidato sea Mendoza, único seguro ganador según las encuestas. Una alternativa sería una marcha de un millón de manifestantes a Miraflores, que el chavismo no permitiría. 

Otra posibilidad es la denuncia del fraude electoral con todas sus tramoyas incluyendo la exclusión de la MUD, abandonar el “diálogo”, la abstención electoral de todos los partidos políticos y la denuncia internacional en busca de apoyo. Pero aquí nunca pasa nada. Que oiga quien tiene oídos…

 

 

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