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La aventura de emigrar

Arminda García / Profesora Titular de LUZ / arminda.garcia@gmail.com
  Abrir las puertas en otro país conlleva asumir procesos internos, el impacto que causa el período de transición y su traslado, sobre sí mismo, sus familiares, su comunidad y la colectividad que los recibe

La historia de los venezolanos ha cambiado en las últimas décadas, pues antes era un país que no estaba acostumbrado a emigrar, debido a las óptimas condiciones que en general existían, lo cual por el contrario generaba la llegada de habitantes de todo el mundo. Hoy en día han decidido aventurarse a cualquier parte del planeta, para comenzar una vida nueva, que los aleje de los distintos problemas que afronta esa nación. 

Emigrar no es fácil, porque significa adaptarse a un entorno desconocido, rompiendo el sentido de pertenencia, generando cambios dramáticos para la persona y su grupo familiar, pues se afrontan cambios y una sensación de incertidumbre, ya que no sabe si va a poder sobrellevar esas modificaciones, debido al proceso tan complejo que significa darle un nuevo sentido a su vida, tomando en cuenta que cada individuo lo asume de manera distinta.

Esta transformación representa abandonar su propio país y establecerse en el extranjero, considerando las distintas motivaciones presentes que pueden llevar a tomar esta decisión. Entre alguna de las razones que influyen, se encuentran la indudable crisis económica que les afecta, no sólo por la falta de ingresos acordes, sino además, por la inflación desbocada que deben afrontar. Por otro lado, experimentan la ausencia de calidad de vida, la inexistencia de oportunidades, la anarquía desatada, la inseguridad entre muchos otros problemas.   

Abrir las puertas en otro país conlleva asumir procesos internos, el impacto que causa el período de transición y su traslado, sobre sí mismo, sus familiares, su comunidad y la colectividad que los recibe. Quien emigra, se enfrenta al desequilibro que le genera lo conocido para enfrentarse a lo inexplorado. Pierde su lugar, entra a convivir con culturas extranjeras, rodeado de comportamientos sociales diferentes,  normas ajenas, tratando de no perder sus raíces propias.

Es importante que el venezolano al inmigrar acepte la nueva realidad con sus pérdidas y ganancias, tratando de adaptarse a un modo de vida diferente. Es cierto que ha demostrado estar dispuesto a todo para dejar atrás la crisis y aprovechar las oportunidades que se presenten, sin limitar sus aspiraciones de cambio, sin evadir el trabajo duro, con tal de lograr los ingresos que le permita subsistir, lograr su superación, mejorar su calidad de vida y la de la de su familia.

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