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¡Hambre y Miseria como arma política!

Carlota Salazar Calderón / Carlotasc@gmail.com @carlotasalazar
  Una sociedad dividida no puede enfrentar nada, menos este Gobierno. Si el hambre es un arma política nosotros debemos combatirlo, con política. Acompañamiento, unidad en un proyecto de cambio que le dé coraje a la gente

Este Gobierno no da ¡puntada sin dedal! todas sus acciones están dirigidas al control de la sociedad. Cuando los gobernantes no tienen el cariño y respeto de la gente, lo que les queda es controlarlos, Nicolás Maduro lo ha hecho muy bien. Vació de competencias a la Asamblea Nacional a través del Tribunal Supremo de Justicia, instala la ANC, por encima de todos los poderes públicos. Así que: legisla, fija elecciones, maneja y aprueba el presupuesto, da órdenes… hace lo que le da su gana.

Al mejor estilo de Lenin en la Unión Soviética (1917), cuando a pesar de encontrar una situación caótica hiperinflacionaria por efecto de la Guerra Civil, decidió controlar la distribución de alimentos. Decreta la prodazverstka, confiscando el trigo de los Kulaks (campesinos ricos, enemigos del pueblo), que era entregado a los comités de pobres. El hambre no se hizo esperar, tampoco las masas campesinas que pasaron por encima de los cadáveres para apropiase de los objetos de valor de los ricos, burgueses o reaccionarios (saqueos). 

Para 1923 esta tragedia dio cuenta de cinco millones de vidas, cuando entiende que debe cambiar, pero muere. Stalin decide regresar con el estrangulamiento del sector privado “cero apoyo”, se redujo el comercio y la economía se contrajo. Llegó la era de economía planificada y del monopolio estatal de los medios de producción, cualquier parecido con nuestra realidad, no es coincidencia – los demás asesinatos, encarcelamientos, ejecuciones sumarias, terror, es historia. Se estima que murieron de hambre siete millones de personas -. 

Tanto Lenin como Stalin utilizaron el hambre como control político. Así como todas las desviaciones del marxismo que comienzan en aplicación de una teoría, que pretende cambiar el hombre a un ser humanista y socialista, que nadie ha pedido, ni el mismo Karl Max, y terminan en una práctica deprimente y sangrienta. 

Con una economía hiperinflacionaria estatizada y sin producción privada, no puede haber recuperación ¿Cómo hace el Gobierno para paralizar a la gente?: CLAP, Carnet de la Patria, calles sin luz, el vandalismo desatado, presos. En una permanente arenga de éstas conmigo o contra mí, exigiendo lealtad incondicional con el Gobierno, con Chávez, PSUV y con Maduro, que son, según ellos, la patria. 

Los partidos políticos opositores también están controlados y sin moral para actuar, los vacilan, eliminan, encarcelan a sus líderes y humillan…Queda la sociedad civil, desorientada: unos votan, otros no votan, unos piden la intervención militar, otros la rechazan, unos dialogan otros rechazan el diálogo, y lo más graves epítetos van y vienen, unos contra otros: colaboracionistas, vendidos, que lo que les queda es huir.

Una sociedad dividida no puede enfrentar nada, menos este Gobierno. Si el hambre es un arma política nosotros debemos combatirlo, con política. Acompañamiento, unidad en un proyecto de cambio que le dé coraje a la gente, para desafiar al Gobierno. Así como se hace política a través del hambre, vamos a lograr con política cambiar esta tragedia.

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